¿Soy Dominatriz o Sumisa?

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Mi decisión oficial sobre iniciar a este mundo fue a los dieciséis años. Sabia de estos temas por investigar y leer, pero, aparte de eso no tenía ningún tipo de práctica. Estaba curiosa y confundida por lo que sentía. No entendía si era correcto o no. Porque era, y sigue siendo, un tema tabú en el mundo. Siendo sincera, al inicio había estado muy perdida. Siempre me hacía la misma pregunta, ¿de verdad esto me gusta? Quizás es solo una etapa de tu juventud donde estas perdida entre tantas hormonas. Sentía que me llamaba la atención pero a la vez me daba algo de miedo. Sabía lo que deseaba, pero no sabía de qué manera lo quería. Luego de un tiempo, comprendí que tenía mis razones para desearlo, analizando, comencé a entender porque me gustaba. Siempre tuve ese rechazo al tacto ajeno, en especial de hombres. Y siendo humanos, al menos una vez hemos sentido esa fastidiosa sensación de tener una baja autoestima. Hemos rechazado muchas cosas por miedo a un final. Un final que quizás ni pase, pero igual, en el fondo, nos hace ser unos cobardes. ¿Y si ese final no sale como deseo? Al ser una adolescente que había pasado por varias cosas, que no vienen al caso, también había creado un serio rechazo hacia mí misma y por ende, al tacto ajeno.

Pasaron varios meses en las que estuve seriamente pensando si era una sumisa o una dominatriz. Comprendía, que quizás, necesitaba entregar el control pero mi miedo no me dejaba. Sentía mi atracción a ceder pero a la vez quería tener el control. Así que tome la decisión de intentar ambos lados.

Obviamente, tuve que esperar a tener dieciocho años. Eso es porque debía de ser mayor para poder hacer cualquier cosa. Y al tenerlos, primero decidí intentar ser una sumisa perfecta. Practicando se aprende.

Nunca fui de las que confiaban en páginas online. Tuve que investigar mucho hasta encontrar un club seguro y caro donde podía encontrar personas de este mundo.

Me acuerdo como si fuera ayer, como estaba asustada y no sabía si ir o no a ese club. Pensé en ir con alguien más, por si pasaba algo. Era la mejor decisión, y, quien mejor que mi mejor amigo. Lucas, en ese entonces, tenía diecinueve años. Y es totalmente homosexual. Aunque le contaba casi todo de mí, este tema había quedado en privado por bastante tiempo. El chat que habíamos tenido había sido cómico y raro.

Aurora: ¿Dónde está mi chico favorito? :3

Lucas: Rora... ¿Qué quieres de mi esta vez?

Aurora: NADA. YA NO QUIERO NADA. -.-

Lucas: Vaya, andas dramática. Espera y traigo servilletas para que seques tus lágrimas ante mi traición.

Aurora: Tonto. -_-

Lucas: Me hieres. Soy genial. Por eso me pides ayuda. :)

Aurora: ¿No puedes ser serio? A ver, céntrate por favor. Necesito tu ayuda.

Lucas: Ilumíname.

Aurora: Simple. Necesito que vayas conmigo a un club BDSM.

Lucas: Vaya... Eso es muy casual y simple, claro que sí.

Aurora: Para aprender necesito practicar y no quiero ir sola.

Lucas: ¿Quieres que vaya de látex? Cariño, eso es de pobres. ¿Necesito llevar látigos?

Aurora: DIOS. Solo iremos y veremos. No quiero ir sola y puedo decir que eres mi pareja en caso de acoso de parte de un señor con látigo.

Lucas: Entonces si llevo látigos. Soy homosexual Rora. Entiendo que busques excusas para sentir mi amor pero lo nuestro es imposible. </3

Aurora: Lo sé, tonto. ._. Por eso mismo quiero que vayas conmigo. Eres gay pero no eres pasiva.

Lucas: This boy is never a bottom. ¿Y porque iremos?

Aurora: Porque necesito ir y ver. Así sabré si me atrae de verdad o no.

Lucas: Ahí me tendrás. :)

Y una semana luego fuimos. Y fue una locura. Me acuerdo lo nerviosa que estaba. En serio estaba muy perdida. Lo cómico fue, que al entrar vi que era un club normal con personas que parecían muy normales. Fue una sorpresa, porque, supongo que en mi cabeza imaginaba hombres desnudos caminando con sus látigos y mujeres en el piso. Obviamente, también tuve mis perjuicios.

Luego de pasar un tiempo en el club comprendí que había cuartos en la parte trasera donde todos tenían más privacidad. Y este lado era más bien para conocerse.

Al inicio no tuve contacto alguno con nadie solo observe junto a Lucas. Comprendí que respetaban eso y decidí ir un día solo.

Conocí a una sumisa y un sumiso. La chica me explicó que antes que nada debería establecer mis límites y tenerlos claros. Y, así, buscar un posible Dominante.

Y lo que me llamo la atención fue el sumiso. Quién, con mucha admiración hacía su Ama, me hablo de cosas que hacían juntos y como eso le gustaba. Me costaba creer el cariño que tenía hacia esa mujer, quién hasta lo humillaba a veces.

Comprendí que nada de estas cosas se hacían sin previo consentimiento mutuo. Y mucha confianza.

Así que decidí hacer mi lista de límites e iniciar con mi práctica

MistressHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora