Ocho años después...
–¿Quién dices que te contacto?– levantó la mirada de su celular.
–Se los diré a todos así que mueve tu trasero y ponte de pie- demandó el moreno.
–Ay sobrino no necesitas ser tan agresivo con tu precioso tío– dijo siguiendo a su sobrino fuera de la casa. No tenía ni un poquito de tacto con él, a pesar de ser su tío, jum, debería empezar a enseñarle modales de verdad. Pero mejor después, no quería terminar siendo el entrenado él.
–Mejor bájale a tu ego Peter– entro al coche, Peter no tardó segundos en subir a su lado.
–¿Ahora sí me dirás?
–Mantén tu boca cerrado por seis horas y te lo diré.
–Ush...Es mucho tiempo, pero está bien. Espero lo que digas valga la espera– se cruzó de brazos cerrando los ojos. Un largo viaje les esperaba y no pensaba cruzar más palabras con su sobrino. Porque les ganaba a los muertos en hablar.
La carretera estaba casi desierta sino fuera por uno que otro coche que pasaba en sentido contrario.
Luego de tener esa llamada no pudo evitar tomar una maleta y empacar, nunca se había enterado de lo que había sido de él desde que se fue del pueblo luego de resolver el problema con el doble cara. Su vida era desconocida para todos o lo fue durante ocho años. Pensar que él estaba en ese tipo de cosas le asustaba de cierta forma. No pudo evitar pensar en todo el tramo que duró su viaje, sin ninguna parada de por medio para poder llegar al que fue su anterior hogar.
–Levántate, no te hagas el dormido– gruñó sacando la llave del seguro para bajar del coche. Peter sonrió y salió rápido para ver arriba.
–Nunca imaginé que volveríamos a poner un pie aquí– comento serio. No le agrada la idea de estar en Beacon otra vez, por algo se habían ido.
–Ni yo– los dos entraron hasta subir al último piso.
Caminaron por un corto tiempo hasta estar frente a la gran puerta de metal, con facilidad la abrió. Seis caras conocidas los recibieron, unas contentas y otras no tanto por pensar en ese asunto.
–Por fin llegan Derek– el moreno rodó los ojos. Scott sin duda había cambiado, barba adornaba su cara con su cabello más largo y su vestimenta, era todo lo contrario a como era de adolescente.
–Sisi gracias por recibirnos tan cómodamente, ¿Podemos ir directo al grano?– se exasperó Peter dejándose caer en el polvoriento sillón.
–¿Tenía que venir él?– apuntó el rubio con una mueca de molestia.
–Intente matarlo con algunos polvos de Alan, pero sobrevivió, ya saben. No sabe morir– contestó simple.
–Gracias sobrino por mostrarme tu amor– sonrió– Por lo menos tengo a mi hija que me quiere.
–¿Quién te quiere?– la chica levantó una ceja en su dirección.
–Ahora veo que nadie– se encogió de hombros. Para nada había avanzado la relación con su hija, era muy Derek que no la entendía.
–Ya guarden silencio, si quieren hablar tranquilamente salgan de aquí– gruñó Scott señalando la puerta, ninguno hablo– Bien.
–¿Entonces?
–Es Stiles.
–Si eso ya me lo dijiste, pero te faltó lo más importante– Derek elevó sus dos cejas en protesta de que siguiera de una vez.
–Mi madre me llamo un par de veces hace mucho tiempo, pero estuve ocupado que no pude hacerme cargo...pero ahora es más grave.
El moreno puso toda su atención a cada palabra que salía de la boca del hombre frente a él.
–El padre de Stiles murió hace ocho años...
–¿¡Qué!?- la pelirroja se puso de pie tan pronto salieron esas palabras que a todos les cayó como torrente– ¿El Sheriff murió hace ocho años y no nos dijiste?
–Pudieron ustedes averiguarlo antes si hubieran llamado a Stiles.
–Intente ponerme en contacto con él, pero me mandaba a buzón cada vez que lo hacía– contestó molesta.
–Pues estamos en las mismas, también lo intente. Por eso pensé que estaba bien.
–¡Pues vaya que está de maravilla!– grito tomando su bolso– Iré a buscarlo ahora mismo– camino hasta la puerta cuando Scott volvió a hablar.
–Es inútil, ya fui y no hay nadie. La casa sigue siendo de él, pero no la a pisado desde hace mucho tiempo– dijo con la mirada al suelo y de brazos cruzados.
–¿Cómo qué no la a pisado?
–Como lo escuchan, está intacta, pero no hay ningún olor reciente de él, apenas y pude percibir algo...el olor de cuando estábamos en la preparatoria.
El peso en la atmósfera se volvió triste y deprimente, hasta Derek y Peter Hale lo sentían.
–A desaparecido, mi madre no lo a visto de cara, pero a veces se topa con su figura en las calles por las noches. Asegura que es él.
–¿Cómo va estar segura que es él si no lo a visto a la cara?– preguntó irónico Peter. Su actitud burlona desapareció para darle seriedad al asunto.
–Confio en mi madre– fruncío su ceño.
Se dieron miradas por minutos hasta que Derek hablo.
–Salgamos y busquemos algún rastro de él. No puede desaparecer solo así.
–Creo que se te olvida de quién hablamos Derek– Peter se puso de pie– Si Stiles desea no ser encontrado busca una solución para lograrlo.
–Pues daremos lo mejor para hallarlo, no podemos dejarlo así– con eso dicho salió por la puerta junto a Lydia que no perdió tiempo para empezar.
–Será una larga noche– murmuró yendo detrás de ellos.
Se habían separado por parejas de dos, Derek junto a Lydia que no había querido perder la oportunidad de tener una mejor posibilidad para encontrarlo junto a un hombre lobo.
–¿Aún recuerdas su olor?– preguntó desconfiada al estar dentro de un callejón oscuro y feo.
–No– Lydia se detuvo.
–¿No? ¿Y cómo se supone que lo encontraremos?– puso sus manos en sus caderas.
–Tengo instintos, puedo encontrarlo– aseguro mirando a los lados, en busca de cualquier cosa.
–Eso espero porque no estaré caminado horas con estos zapatos.
Unas finas zapatillas rojas se mostraban en aquel sucio piso.
–Solo a ti se te ocurre usar ese calzado para una búsqueda– puso los ojos en blanco sin dejar de adentrarse al callejón más.
La pelirroja estaba por protestar cuando vieron a un hombre de espaldas hablando molesto con otros dos adelante que parecían querer desaparecer de ese hombre.
–Les pidió un favor, ¿No pueden hacer eso por lo menos?
–Lo teníamos, pero escapó– dijo uno de ellos mirando a otra parte.
El otro que estaba fuera de esa charla tonta cruzó su mirada con ellos dos.
–Hay alguien atrás de ti– murmuró señalando con un levantamiento de cabeza. El hombre se giro lentamente hasta conectar sus miradas. Derek abrió los ojos y dió unos pasos más adelante a ellos.
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«Si tú ya no estás»
FantasyDe un día para otro el humano de la manada desaparece, todos regresan al pueblo para averiguar qué fué lo que sucedió con él, pero nunca imaginaron que se llevarían tremenda sorpresa.
