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–¿Dices que los perdieron de vista?– volvió a preguntar Peter con una sonrisa asomándose.

–Si– respondió molesto. Limpio las últimas cenizas de cerval de sus brazos con un trapo que terminó siendo su camiseta para más molestia.

–¿Tú los perdiste de vista?- y ahí fue que estallo en carcajadas– ¡El gran Derek Hale perdió a su presa por primera vez!

–Que maduro eres Peter– la pelirroja lo fulminó con la mirada y se adentro a la pequeña cocina para limpiar sus zapatillas.

Los presentes miraron a otra parte para no ser contagiados por Peter Hale y es que cuando Derek entro estaba bañado de ceniza de cerval por todo su rostro y cuerpo. Parecía que le había llovido ceniza que lo dejo completamente negro.

–Lamento ser el único que tiene sentido del humor– limpio una lágrima con su dedo.

–¿Antes de eso averiguaron algo?– cuestionó Scott tomando asiento.

Derek dejo de lado la camisa para asentir– Sin duda Stiles sigue aquí, cuando lo mencioné ese hombre pareció reconocerlo, pero no pude preguntar más porque se hecho a correr con los otros dos, intente seguirlos lo más que pude, pero me lanzaron está porquería. Y no creo que un simple humano sepa para qué es la ceniza de cerval. Deben de estar con Stiles.

–Sin duda es así– apretó sus labios– ¿Pero por qué lo protegen? Pueden hablar como personas normales.

–Puedes ir y preguntarles tú– sacudió su pantalón yendo hasta las escaleras para desaparecer.

–Eso haremos– se puso de pie decidido.

Los que eran hombres lobos no se movieron de su lugar.

–¿Qué?

–¿Acaso no viste la apariencia de Derek? Si nos encontramos con ellos no sabemos cuántos serán está vez y si están con Stiles deben saber más trucos para protegerse de los hombres lobos– obvio Jackson indispuesto en ir fuera para ser rociado de esos brillitos negros.

–Vamos chicos, debemos averiguar qué es lo que sucede con él.

–Por lo que vi, creo que está bastante bien solo– se cruzó de brazos.

–Eso no lo sabemos.

–Entonces averígualo tú solo.

–No se por qué demonios viniste– levantó las manos yendo fuera del Loft.

Liam fue el único que se puso de pie y corrió detrás de él. Quería saber que era lo que había ocurrido con Stiles en esos ocho años, lo extrañaba.

–¿Por dónde empezamos?– le sonrió.

–Gracias Liam.

...

–¿Estás seguro?– preguntó de piernas cruzadas, observando desde arriba de unas cajas al hombre.

–Según tu descripción, si.

–Vaya– nego con una sonrisa que hizo estremecer a los cuarenta chicos y hombres que estaban dentro del almacén– Mira nada más cuánto tiempo tardaron en aparecer.

Albert miro al castaño esperando lo que dijera, cualquier orden, estaba dispuesto a cumplirla, igual que cada uno de los que se encontraban ahí.

–Quiero que busquen a este imbécil y me lo traigan– tomó una fotografía de su lado para mostrarla y pasarla a manos de su más confiable amigo.

–¿Qué pasa con los otros?– preguntó pasando la foto a otro.

–Yo me hago cargo, ustedes busquen al de la foto– los que miraron la foto fueron saliendo del almacén para empezar la búsqueda del hombre de treinta años aproximadamente.

–¿Querés que te ayude?

Stiles bajo de un brinco– No hace falta, yo puedo con esos idiotas Albert.

Metió su mano en su bolsillo para sacar una cajetilla y tomar un cigarrillo entre sus dedos, lo puso entre sus labios y Albert saco su encendedor para prenderlo.

–Ten cuidado fuera, ese imbécil tiene a quienes lo cuidan– pidió.

–Lo tendré– dicho eso le dió una última mirada al castaño para correr fuera.

–¿Con quién empiezo?– contó sus dedos– Vayamos por ti Scott, mi preciado amigo que juro estar a mi lado– soltó una risa sarcástica caminando fuera del almacén.

El humo del cigarrillo fue quedando atrás como sus recuerdos de adolescencia, no había pasado por mucho para dejarlo atrás como sus amigos hicieron con él. Lo desecharon como si nada. Pues bueno, él podía jugar el mismo juego.

–Kobat– llamo en un chiflido. Un lobo gris se puso de pie corriendo a su lado. Un brillante collar negro adornaba su cuello con una placa que colgaba de este. El único recuerdo de su padre- ¿Tienes habré? Porque iremos por tu comida en este momento.

El lobo aulló al cielo oscuro en respuesta afirmativa.

Su antes ropa colorida había sido cambiada por oscura y elegante a la vez, un estilo completamente diferente al que el anterior Stiles usaba. Adiós camisas holgadas. Fuera del almacén tomó una última calada del cigarrillo para tirarlo al piso y pisarlo con su pie.

–Se un buen chico y tráelo– saco un trapo de su bolsillo, Kobat lo olfateo un segundo para salir corriendo a una velocidad impresionante directo al bosque. Le había costado conseguir su olor después de tantos años sin verlo, pero tener contactos era algo bueno. Todos conocían a ese lobo y nadie salía ileso si llegaba a tener un solo rasguño, todos temian acercarse a lo que le perteneciera al demonio, aunque bien sabía cuidarse el lobo por su cuenta. No era lindo, pero le daba respeto en su pueblo ese nombre que se había ganado con el tiempo.

Todos sus amigos se habían dispersado para buscar a aquel hombre, uno de los diez que habían matado a su padre. Solo faltaban seis con ese tipo y su venganza estaría terminada. Se había tomado mucho tiempo para reunir aliados, entrenar y hacerse más fuerte que todos, luego se dedicó a cazar uno por uno de esos diez, pero cuando ellos se enteraron de lo que le había pasado a uno empezaron a escabullirse como ratas. Eso le quitaba tiempo y le molestaba, pero no negaría que era más divertido si su presa se escondía, hacía todo más divertido para él. Verlos llorar y suplicar que los perdonara era satisfactorio, les daba una pequeña esperanza antes de cortarle las manos. Luego era comida para Kobat que amaba comer carne fresca recién cazada.

Con sus manos dentro de sus bolsillos siguió caminado por las calles hasta que lo sintió, sonrió y doblo una esquina para seguir adelante.

–¿Creiste que no me daría cuenta de que me seguías?– preguntó con un movimiento rápido presionando el filo de la cuchilla en su cuello– Deberías de aprender a ser más cuidadoso, Scott– murmuró viendo sus ojos abrirse grandes.


«Si tú ya no estás»Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora