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Los gritos de su amigo fueron inútiles, el hombre se encontraba con solo tres dedos en su mano derecha. La sangre sobre sus ropas y sin fuerzas de ponerse de pie.

–Con esto tienes siete días, si tardas más de eso no solo te cortaré los dedos– amenazó serio– Ahora lárgate y consígueme lo que es mío– Will se puso de pie y salió a tropiezos del lugar– Que cansado es esto– suspiro el castaño yendo a su lugar de antes. Liam se movió de modo de no darle la espalda como antes lo había hecho. Eso causo que el castaño sonriera– A ti no te lastimaria Liam– murmuró.

El castaño le miro dudoso.

Stiles le sonrió como antes hacía. No podía lastimar al pequeño beta cuando también había perdido a su familia completa antes de terminar la preparatoria, razón por la que se fue del pueblo antes de que todos los demás lo hicieran.

–Necesito que vayas y le digas a los demás que se largen del pueblo, diles que no necesitan buscarme– le dijo al beta.

–Pe-pero vinimos para...

–No importa porqué vinieron Liam, quiero que se vayan– pidió mirando la hoja de la cuchilla. No necesitaba ser salvado.

Liam le observó, queriendo averiguar si era verdad lo que decía, pero no encontraba ninguna duda en sus palabras o algo que le dijera que mentía. Parece tan serio y sin emociones que eso no le gustaba, su amigo Stiles siempre sonreía y reía de todo.

¿Dónde había quedado Stiles? ¿Por qué cosas había pasado para que terminara siendo así?

–Pero Scott– el nombrado le miro tirado en el suelo. Stiles miro al latino y paso su trapo sobre la hoja.

–Es mi seguro de que se vayan de aquí, una vez estén fuera todos lo dejaré libre– respondió.

–¿Puedes considerar lo de que no nos necesites?– una sonrisa de lado apareció en los labios del castaño.

–Solo una vez debo hablar para estar seguro de mis palabras Liam.

Y ahí estaba otra vez. Ninguna duda, su corazón no sobresalto en ningún momento.
Tal vez solo se había vuelto bueno mintiendo y la verdad era lo contrario.

–Les diré a los chicos– apuntó al bosque.

–Sal, Kobat no te seguirá.

–Mmm– puso a su amigo de modo que no estuviera tirado en el suelo y diciéndole algo que no lo hiciera pensar en el asunto salió corriendo de ahí. Confiaba en Stiles, confiaba ciegamente en él. Nunca rompería su palabra de decir que no lastimaria a Scott.

–Sigue siendo como antes, los años no lo cambiaron– murmuro bajo con una sonrisa. Alguien seguía siendo como antes a pesar de su pasado. Pero él, él no lo había logrado cuando perdía de esa manera a su padre, sus amigos lo dejaron atrás, nadie lo escucho, nadie quiso ayudarlo– Eso es bueno.

Scott le miro sobre su hombro, apenas y pudo ver algo de brillo en los ojos whisky que habían estado opacos al verlo por primera vez.

–Amigo...

–No somos amigos Scott– le cortó– Y no necesitas que te diga cuál es la razón o solo si sigues siendo tan tonto para no entender algo tan sencillo para un niño de primaria.

–No hay necesidad de que sigas con todo esto Stiles, nada de esto te devolverá a tu padre– el ruido de su mano estrellándose contra la mesa lo sobresalto. Algo que no había sentido desde que se había alejado del pueblo.

–No uses tu boca para nombrarlo o juro que te cortaré la lengua– su mirada. Su mirada era algo que nunca había visto, era más terrorífica que cuando tenía al Nogitzune dentro, había un aura negra a su alrededor, su mirada tan penetrante, pesada y de la cual temer hizo que hasta él, un alfa verdadero se sometiera. Ahora comprendía porque tenía quienes le eran tan leal, se había ganado eso con los años. Años en los que lo dejaron solo, atrás.

–Lo siento– paso saliva.

–Tu no entiendes, pero apuesto que si estuvieras en mi lugar y Melissa fuera mi padre estarías vengandote de los responsables, haciéndolos sufrir como él lo hizo, hacerlos suplicar y prometer tantas cosas– expreso metido en sus pensamientos más turbios.

Para que su amigo hablara así era porque tenía una ira enorme en su interior, su padre debió haber sufrido mucho y él lo debió haber presenciado. Si algo que recordaba era que Stiles siempre pensaba en su padre, lo cuidaba y ayudaba en todo lo que podía. Aún recuerda ese día que le dijo que su padre lo quería sacar de su trabajo, el como se esforzó para resolver el caso de Malia para que siguiera con su trabajo que amaba a pesar de que era un simple humano, como se expuso para salvar a su padre de ser un sacrificio sufriendo él las consecuencias.

–Tienes razón, merecen ser castigados, pero hay maneras para eso.

–Ay Scott, Peter tenía razón. Eres muy blando para este tema, deberías agradecer el ser en el que te convertiste– salió de detrás de la mesa hasta estar frente a él– No siempre funciona el camino correcto, existen las conexiones, los sobornos, las ventas ilegales. Hay maneras para salir del castigo que impone la ley a gente como esa, por eso la mejor manera es deshacerse de esa gente lo antes posible. Así se evitan problemas.

El latino iba a abrir la boca, pero la cerró al escuchar un bajo aullido, Kobat estaba acostado viendo al bosque cuando se puso de pie y se puso a lado del castaño. Había sido una señal.

–Parece que tendremos acción– acarició la cabeza del lobo que entendió.

En cuestión de segundos frente a él estaba la manada completa de Beacon Hills, todos los que lo habían dejado atrás.

–Pero mira nada más– y claro. Peter Hale no podía faltar en esa lista– De un humano correcto a un humano rompe leyes. ¿Qué cosas no?

–Es un placer verte otra vez Peter– la sonrisa arrogante del beta lo hizo reír.

–Siempre es un placer verme– se encogió de hombros.

–Ahora no lo negare.

–Me cae bien el Stiles nuevo– señaló con su dedo ante la mirada de todos– No me desprecia como algunos.

Derek levantó una ceja.

–¿No tendrás lugar para mí?– la manada completa lo miro sorprendidos.

¿Estaba bromeando verdad?

–Eres bienvenido cuando quieras– levantó los brazos.

Con una enorme sonrisa entro con confianza hasta ponerse detrás de la mesa y ponerse a jugar con el cuchillo de caza que estaba sobre ella.

–¿Es en serio Peter?– preguntó el moreno.

–¿Qué? ¿El que me una a Stiles?

–Si

–Pues claro que sí, tu mejor que nadie sabe cuál es mi lugar en todas las historias.

La risa escandalosa, pero reservada hizo que pusieran su atención en el castaño.

–Contigo son cinco– limpio una lágrima invisible– No puedo creer que este teniendo tanta suerte en estos días.

«Si tú ya no estás»Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora