Abyss

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La reverberación de aquella elegante voz cortó el silencio nocturno; ahí, parada con porte, estaba una dama de delicado rostro, casi de porcelana.



El conocido tono, demandante, no sorprendió a Hongjoong, que incluso se dió el lujo de estirar los músculos de su cuello, relajándose. Por el contrario, Wooyoung quien iba de sorpresa en sorpresa sentía que nada mejoraría con ella ahí.



Atento, había captado sus palabras y si a lo que se refería por mascotas eran esas feas criaturas entonces los asesinatos en la ciudad tenían que ver con ella ¿Qué papel jugaba Hongjoong en todo esto? Se preguntaba Jung.



—¡Sariel! Lo siento, se me pasó un poco la mano. —respondió Kim mirando con desinterés el desastre que había en el suelo, su voz juguetona tenía el propósito de provocar— Deberías controlar mejor a dichas mascotas ¿No sabes que la gula es un pecado?



—¿Pecado? Pero si la viva imagen del pecado eres tú. —respondió la mujer, acomodando su larga cabellera con descarado coqueteo, luego, su filosa mirada fue hacia el otro muchacho con intriga— ¿Quien es ese apuesto joven que te acompaña?



Wooyoung se estremeció con desagrado, no le gustaba nada como la tensión crecía entre Kim y Sariel, una tensión que era palpable a pesar de que ambos se sonreían.



—Olvídalo, el chiquillo ya tiene pareja. —canturreó el pelirrojo con simpatía; aunque a él le repugnaba ese concepto, pensar en él como pareja de Wooyoung no le parecía tan malo.



—Me imagino que su pareja eres tú ¿Cierto? —la pregunta de Sariel tuvo como objetivo mofarse de Hongjoong, sin embargo él solo le restó importancia encogiéndose de hombros.l



La fémina dejó salir una risa sin nada de gracia y contoneando ligeramente las caderas se acercó unos pasos a ellos.



—Es un desastre, mi señor me envía a averiguar y me encuentro con esto... —dijo ella.



El pelirrojo rió silenciosamente y Sariel pareció más molesta, sintiendo que no era tomada en serio por el joven.


—Quiero suponer que fue un error, y en vista de que mataste a mis bebés, me llevaré las presas que llamaron... y también —musitó mirando a Jung con una sed de sangre que le provocaron escalofríos— ...un souvenir.


El ominoso sentir hizo entrar en pánico a Wooyoung y sin poder contenerse, corrió detrás del mayor en un afán de protegerse, casi olvidando el miedo que le provocaba ese joven. A Kim le complació aquello y sonrió aún más contento.


—No fue un error, señorita. Pero no me importa si te los llevas... —respondió Hongjoong a modo de burla y el chico detrás suyo se tensó.

Vendaval [Woojoong/Hongwoo]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora