Conozco sus secretos...

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7x6 Leviathan...

Sam y Dean eran los más buscados del FBI, nuevamente. Gracias a los Leviathanes, quienes habían tomado un cabello del ultimo hotel donde se habían quedado, realmente no les apetecía tanto ser los Winchester, pero ellos seguían las ordenes del jefe.

A diferencia de los verdaderos Sam y Dean Winchester, que ocultan todo lo que tienen dentro, lo que piensas, sus sentimientos, los Leviathanes se dedicaban a cuestionarlos y juzgarlos, es decir, ellos no son humanos y se les hace extraño que oculten tantas cosas del otro e incluso a si mismos.

Mientras conducían un Impala idéntico al de los hermanos Winchester, a su siguiente destino para causar otra masacre, tuvieron tiempo de hablar sobre los hermanos.

— Bien, estoy harto tengo que decirlo – dijo Sam – Este sujeto, necesita terapia con urgencia. Dime ¿Quién es capaz de vivir con lo que este tipo vive? Estuvo en la jaula con Lucifer y créeme que no lo pinta como se lo dice a su hermano.

— ¿Qué? – lo miro extraño.

— Lucifer y él crearon una conexión especial, sin mencionar que ve a Lucifer en todos lados, es decir, le falta un tornillo y no estoy mencionando que vivió sin alma el suficiente tiempo como para volverse loco.

Dean hizo una mueca tras escuchar todo, aunque después de que lo pensara tenía un buen punto.

— Es algo que hasta yo se lo ocultaría a este tipo – hablo Dean - ¿Sabes lo que haría si supiera que su hermanito está enamorado de Lucifer? De solo pensarlo da escalofríos.

— ¿Qué hay con tu tipo? Estoy seguro de que tiene problemas también.

— Se cree gracioso – comenzó – Siempre se quiere sacrificar porque cree que no vale nada, tiene serios problemas de autoestima.

Se quedo brevemente en silencio, señalando la cafetería a la cual irían para ejecutar otra de sus masacres.

— El ángel en el que estuvimos ¿Cómo se llamaba?

— Creo que era Castiel. ¿Por qué?

— Él lo ama – dijo con una sonrisa – Y no hablo de un amor, como del amor que le tiene al porno asiático o la comida, hablo de verdadero amor. Tiene guardada su gabardina, siempre la tiene cerca de él poque aun mantiene el aroma del ángel – Sam arrugo su entrecejo – Y eso no es lo raro, desde que ese ángel se murió, ha estado escuchando una canción que a veces puedo oírla también, creo es All Out Of Love – suspiro – Este sujeto se vuelve raro cuando no tiene al ángel.

— Aun sigo sin entender porque nos mandaron a nosotros a ser ellos, son un completo caos.

Tras hacer su ejecución en la cafetería volvieron a partir a su siguiente destino.

— Volviendo a ellos – dijo Sam – Todos estuvimos dentro de ese ángel, pudimos ver y sentir lo que él sentía. Jamás vi al cazador.

— Dick si lo vio, por eso nos mandó, ¿Quién mejor que Castiel para debilitarlos? Seguramente Sam lo ve como un hermano, pero te aseguro que Dean lo ve como algo a que aferrarse, aunque jamás lo admitirá.

— ¿Por qué? Eso no entiendo de ellos o de todo el mundo, ¿Por qué no decir lo que guardas? Es decir, este tipo está loco, ama a Lucifer ¿Quién en su sano juicio amaría a Lucifer? Ni su padre lo amo, por algo lo encerró.

— Por Dean, y Dean no diría lo que siente por el ángel por su padre, cree que amar a un hombre es algo muy bajo. Lo cual no tiene sentido, si tanto ama a ese ángel porque ocultarlo o guardárselo tanto tiempo. Su padre ni siquiera está vivo como para que le diga algo.

— Te lo dije, son raros.

Cuando vieron que ambos hermanos eran arrestados, fueron a la comisaria donde los tenían, Dean iría por Sam y Sam iría por Dean. Darian el golpe final... matarlos.

— ¿Sammy? – dijo Dean al ver a su hermano frente a él, pero cuando sonrió le sonrió de una manera muy tétrica supo que no era su hermano.

— ¿Qué pasa Dean? No reconoces a tu hermano – le sonrió – El hermano que ama tanto a Lucifer que lo ve en todos lados.

Dean arrugo el entrecejo.

— ¿Qué? ¿No lo sabias? Él está tan enamorado de Lucifer como tú lo estás de ese ángel, Castiel.

Dean dejo de buscar algo con que cortarle la cabeza, cuando escucho el nombre del ángel se detuvo.

— Si, ahí está esa expresión que tanto quería – volvió a sonreír – Mi hermano tenía razón, estás loco por ese ángel, lastima que nos lo hayamos comido – suspiro – Es una pena que tu ángel ya no este, lo amabas tanto que harías cualquier cosa por él.

Dean dejo de ver al Leviathan, este se fue acercando más a él, sabiendo que había tocado su punto débil y que sería más fácil de atacar. Pero cuando apareció de nuevo el comisario, reacciono y atacaron al Leviathan.

Mientras tanto Sam lidiaba con el Leviathan que se parecía a su hermano.

— Ha sido una travesía muy reconfórtate, estar en ustedes y saber que piensas y que se ocultan del otro, y vaya que se ocultan demasiadas cosas – le sonrió.

— ¿Qué es esto? ¿Una clase de juego con la comida? – dijo Sam mirándolo.

— Ya veo porque te gusta tanto Lucifer, son prácticamente iguales en el sentido del humor. – Sam cambio su semblante de inmediato – Sí, estás enamorado del Diablo y no juzgo todos aman a quien quieran amar, tu hermano ama al ángel que nos liberó – le sonrió – Ambos lo han ocultado tan bien del otro, en especial tú que ves a Lucifer en todos lados – suspiro – Lastima que él este encerrado y tú aquí, libre como paloma – Sam trato de liberarse, pero no podía – Si, esa es la reacción que quería Sammy. Ahora si puedo disfrutar comerte.

Justo en ese momento Dean llego y elimino al Leviathan que se parecía tanto a él.

Cuando salieron de la comisaria, ambos estaban muy callados pensando en lo que los Leviathanes dijeron. En especial Dean, quien se quedo pensando demasiado en lo que dijo, ellos estuvieron en su mente mucho tiempo y pudieron ver lo que sentí por cas y tenía razón.

Desde que Cas ya no está, lo extraña demasiado, no importa los errores que cometió, solamente quiere a su ángel de vuelta. Quiere un poco más de tiempo con Cas, es lo único que pide. Pero sabe que eso no pasara, porque él ya no está. 

Disparates Destiel Donde viven las historias. Descúbrelo ahora