Nuestro unicornio...

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Contexto: 8x17 Adiós Extraño 

Las pruebas para cerrar el infierno estaban dañando a Sam y, Dean ya lo sabía. Es por eso que, en un vago intento por ver de nuevo al ángel, lo invoco para que llegara, y claro que acudió, pero solo por un interés, el interés de Naomi.

Dean conocía bien a su ángel y Cas parecía ese ángel que lo quería obligar a dar el SI a Miguel, algo estaba mal, ese no era su Cas. Sin mencionar que aun es un misterioso como salió del Purgatorio.

El Purgatorio, ese lugar si que tenía mucho sentido para él, para ambos, porque fue ahí donde él se dio cuenta de lo cegado que estaba, amaba a Cas, lo amaba profundamente. Y ahora, no podía ver a ese Cas, no sentía siquiera que era su Cas.

La forma en la que torturaba a los demonios, vaya, no se pondrá de santo porque hasta él llego a torturar demonios de maneras más sátiras, pero Cas jamás hacia eso. Y por eso le preocupaba aun más.

— ¿La tableta ángel?

Eso si que era algo nuevo para ellos. Dean de inmediato miro al ángel quien evito su mirada rápidamente.

— ¿Algo que decir Cas?

— No.

— Oigan se desvían del punto – dijo Meg – Sé donde está, y ellos vendrán aquí, así que opino que huyamos.

— ¿Sabes donde está?

— Dame un mapa y se los mostrare.

Dean dejo a Meg con Cas mientras buscaba ese lugar con Sam, pero no podía quedarse quieto, realmente quería ir y enfrentar al ángel, decirle que le pasaba.

— Entonces ¿recuerdas todo? – levanto una ceja y sonrió coqueta, a pesar de sus golpes, la demonio siempre tenía buen humor para el ángel.

— Si te refieres al pizzero – miro a Meg con una sonrisa – Oh sí, lo recuerdo muy bien – el ángel profundizo su voz.

— Sí, ese es mi ángel – susurro Meg acercándose al ángel – Te propongo algo Claréense, si salimos con vida de esto – se acerco lo suficiente para que el ángel pudiera tomarla del cuello, solo la acariciaba – Podemos mover algunos muebles, pedir una pizza – susurro coqueta.

— Yo... - miro a la demonio, ella se mordió el labio mientras se acercaba más – Si, sí me gustaría eso.

Meg soltó una pequeña risa antes de inclinarse y darle un beso en los labios, ella estaba tan loca por ese ángel, era algo tan impuro, pero tan excitante.

A Naomi poco le importaba su relación con la demonio, a ella solo le importaba que Dean no se metiera en su camino, que ese cazador no estuviera con Cas y es por eso que aun retenía sus recuerdos del Purgatorio, si Cas supiera lo que de verdad paso ahí, todo su maldito trabajo se iría a la basura y no quería eso. Si la demonio no interfería en sus planes, claro que dejaría a Cas estar con ella.

— Bien lo tene...

Nuevamente Dean miraba como el ángel besaba a la demonio en su cara, tal vez la primera vez no se molesto tanto, pero ahora le hervía la sangre verlo con ella.

— Vámonos, sabemos dónde está el lugar – dijo Dean furioso.

Los dos se separaron, Meg solo le sonrió y le guiño un ojo mientras se levantaba del sofá.

[...]

— Tú te quedaras con Meg – dijo Dean mirando a su hermano – Sé lo que esas pruebas te están haciendo, es mejor que te quedes con ella y yo iré con Cas.

Disparates Destiel Donde viven las historias. Descúbrelo ahora