Existen, aunque cueste creerlo, apologistas de la guerra. Lo cuál suena como uno de esos ejercicios de retórica en donde alguien se pone a defender lo indefendible por mero deporte, salvo porque estos hablan completamente en serio. Nos dicen así:
"La preparación para la guerra sacó a las potencias europeas de la crisis de 1929".
"La guerra es un gran impulso para el desarrollo de nuevas tecnologías".
"El reclutamiento masivo llevó a cambios sociales muy deseables".
Vale la pena dedicar unos pocos minutos a refutar estas zonceras que se oyen muy seguido acerca de la guerra.
Que la guerra es buena para la economía es un ejemplo de la "falacia de la ventana rota" de manual. Que la guerra genere empleo, obras públicas, comercio exterior, no quiere decir que esos fenómenos no hubiesen ocurrido sin la preparación para la guerra, solo que orientados a fines más deseables. EEUU no se tomó en serio la crisis europea hasta bien avanzada la década de 1930 y, en consecuencia, no se preparó para la guerra sino hasta casi el inicio del conflicto. En esa década, la industria automotriz americana creció exponencialmente, su método de producción en serie se extendió a otras industrias, empresas de transporte de cargas y pasajeros desarrollan el aeroplano de un modo impresionante. El cine sonoro se vuelve extremadamente popular. 10 años después de la crisis de 1929, EEUU se dirigía claramente a una edad de oro económica, que fue frenada por la guerra.
Históricamente, la mayor parte de la industria se destinó al uso civil, la mayor parte de la población son civiles y hay algo en la mentalidad militar que es un tanto incompatible con la creatividad y el desarrollo de ideas innovadoras. La ingeniería militar es un pequeño apéndice de la civil, en donde se toman los desarrollos creados por esta y se les busca una nueva aplicación bélica. La guerra, en todo caso, es una muy ruidosa campaña de publicidad: con la que todo el mundo se entera de la existencia de esas nuevas tecnologías. Pero no es su causa.
Finalmente, el reclutamiento masivo suele llevar a ignorar los roles sociales previos a la guerra y, al terminar esta, eso va a llevar a muchos ex combatientes a reclamar reformas legales y cambios sociales. Pero esas protestas van a ser manipuladas y transformadas en nuevas formas de explotación, ampliando y legitimando algo nefasto que ya existía antes de la guerra, bajo un nuevo barniz ideológico. Por ejemplo: el uso de mujeres como mano de obra barata en las fábricas era tan antiguo como la industrialización misma. Esa práctica era unánimemente despreciada y repudiada como inmoral desde todo el espectro político, desde el conservadurismo más puro al socialismo más radical. En las guerras mundiales, muy especialmente la segunda, el empleo masivo de las mujeres en la industria fue el único modo realista de enlistar ejércitos de millones de hombres. Se difundió una amplia propaganda que mostraba a las obreras como el complemento necesario de los soldados. Tras la guerra, el desprecio por el empleo de mujeres como mano de obra barata y las propuestas de abolir el trabajo femenino junto con el trabajo infantil desaparecen por completo del discurso político: el uso de mujeres como mano de obra barata había pasado a ser una "liberación femenina" y, si te oponías a ello, eras un "machista" que deseaba mantener a las mujeres en su "opresión tradicional".
Al mismo tiempo, en los 1950's el modelo de producción de la guerra industrial se atomiza y se convierte en el nuevo modelo ideal de familia. El hombre debe dedicar todo su tiempo y todas sus energías a la empresa para la que trabaja. El cuidado del hogar y la crianza de los hijos pasan a ser tareas exclusivas de la mujer. Pero, como estas tareas son agobiantes para una sola persona, la "mujer moderna" tiene un montón de maravillosos "electrodomésticos" producidos en serie para que la ayuden. O sea: el trabajo asalariado de tiempo completo para una corporación impersonal pasó a ser el nuevo frente de batalla y, el hogar, la nueva fábrica que abastece al frente de todo lo necesario.
Por último, muchos supuestos progresos debidos a la guerra son simplemente una falacia de confundir correlación con causalidad. Que un cambio haya ocurrido más o menos al mismo tiempo que una guerra no quiere decir que haya ocurrido gracias a la guerra.
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Algunas reflexiones acerca de la guerra.
Non-FictionUn ensayo en donde se ofrece una definición acerca de qué es la guerra, se analizan sus causas y se discuten, desde una perspectiva realista, no romántica, los pros y los contras de varias propuestas que se han hecho acerca de cómo evitarla.
