DEBAJO DE MI PIEL
CAPÍTULO 4: DECEPCIÓN
Cerró la puerta del departamento, igual al resto de las ocasiones, con la pequeña diferencia de que sus dedos decidieron aferrarse a la perilla. Incluso antes de salir, no, desde el segundo donde abrió los ojos esa mañana, sintió que estaba caminando por una trayectoria considerada muchas cosas menos prometedora. Un pequeño espacio se hizo entre sus labios y liberó un suspiro delatador de cansancio.
Estaba cansada. Muy agotada. Exhausta.
Sintió las yemas de sus dedos palpitando.
La puerta era lo único en su panorama.
La razón del agotamiento que amenazó con carcomerle desde adentro carecía de comparaciones adecuadas. Conocía a la perfección el agotamiento físico culpable de hacer que sus músculos se moviesen por mera y asombrosa inercia, conocía el agotamiento mental que por poco causó colapsase su sistema nervioso, también conocía el agotamiento emocional digno de enloquecer a cualquiera. No obstante, el culpable de que se aferrase a la perilla, definitivamente calificaba entre los peores.
Por ello, a esas alturas, estuvo dispuesta a cambiar dicho agotamiento por cualquier otra sensación humana. Así fuese otro modo indirecto de consumirle el alma, necesitaba desesperadamente un cambio. Anhelaba la despedida de aquella pesadilla, y, aunque quizá fuese la llegada de un demonio desconocido, tal tortura sería bienvenida con tal de descansar de su tormento.
A solo dos metros de distancia, Natsuki observaba, con el labio inferior a punto de sangrar por estarlo mordiendo inconscientemente. Salió del departamento antes, solo porque sabía que la castaña necesitaba unos minutos a solas, sin embargo, se le viese por donde se le viese fue imposible evitar acudir a su novia.
-No tienes que hacerlo Shizuru-. Natsuki le abrazó por la cintura. No necesitó escuchar el suspiro para detectar su significado. No ocupó ver los rojizos ojos para saber les opacaba el cansancio. No tuvo que preguntar la razón del ligero temblor, los bajos murmullos, esas ojeras que ensombrecían el rostro de su amada; sabía que Shizuru rozaba el límite, sabía Shizuru estaba harta.
-Igual lo haré-. Soltó la perilla, colocando sus manos sobre los brazos que le rodeaban.
-Lo sé-. Reforzó el abrazo. -Te cuidaré-. En días como ese, dejaba de importar que Natsuki fuese la menor de ambas. Se rompían las barreras impuestas por la edad o cualquier otro número. -Pase lo que pase-.
Pasaron así mucho tiempo, fingiendo demencia día a día, cuando las dos supieron perfectamente desde el inicio dicho intento de ignorancia sería inútil. Buscó aferrarse a los brazos de Natsuki, en afán de no volver a tocar la perilla todavía tibia.
Aquel punto del mapa que tanto evadió, bueno, era un punto en extremo desagradable, prácticamente un sitio toxico. No obstante, por fin regresó al camino que le condujo a aquella área clausurada; lo hizo porque comprendió que tal suceso tarde o temprano debería afrontarse. Murmuró mentalmente, reafirmándose que todos esos rodeos no fueron por cobardía.
Si los músculos de su rostro hubiesen sido capaces de jalar sus comisuras, la sonrisa trazada con esos finos labios solo habría mostrado desdicha mezclada con ironía. Pasó saliva, saboreando algo similar a la amargura. Odió demasiado, odió con cada partícula de su ser caer bajo la influencia de un miedo como aquel: El primer terror conocido y posiblemente el peor de los que faltaba conocer.
Claro, eso tenía algo incierto, había un único miedo que siempre tendría el primer lugar: Perder a Natsuki.
Nada sonaba más terrorífico, nada le erizaba la piel ni helaba la sangre como pensar en una vida sin la chica de oscura melena.
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DEBAJO DE MI PIEL
FanfictionFIC SHIZNAT Aunque ya no viesen la estrella, fueron himes y eso tenía consecuencias. Natsuki era la estabilidad de Shizuru, y, Shizuru era la voluntad de Natsuki. NOTA: No doy ningún tipo de autorización para que otros usen mis historias, eso de la...