Capítulo 10

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Se volvieron a besar y los besos cada vez eran más apasionados, ninguno de los dos tenía control de sus cuerpos, lo único que sabían era que querían hacerse uno solo.

Martin cargó a Alicia en sus brazos y la llevó a su habitación. Cuando la puso en pie, ambos se miraron a los ojos y supieron que se deseaban, ella dejó caer su vestido, quedándose en ropa interior, mientras él recorría su cuerpo con la mirada.

Ella con su dedo le indicó que se acercara mientras se recostaba en la cama. El ojiazul se acercó a la mujer, puso la mano en su vientre y de manera juguetona empezó a moverla cerca de sus pechos, acercó sus labios al oído de Alicia y le dijo que la amaba, provocando que ella se estremeciera.

De a poco se quitaron lo que quedaba de sus ropas y se dejaron llevar por la pasión, él le hizo el amor como nunca.... fue una noche inolvidable para los dos.

...

- Nunca me imaginé que nuestra noche terminaría así. - expresó Alicia luego de estar un rato en silencio abrazada a Martin.

- ¿Te arrepientes? – él la miró preocupado

- De lo único que me arrepiento es de no haber sido sincera contigo desde el momento en que supe que tu serias mi jefe. – ella le dio un beso corto en los labios - ¿Sabes? Aún tenía tus caricias grabadas en mi mente, pero ahora te sentí más... - buscó la palabra correcta - intenso, por decirlo de alguna manera. - dijo Alicia con picardía.

- Es que han pasado muchos años, en aquel entonces yo acababa de dejar la adolescencia...

- Lo sé, es que no puedo evitar pensar que por mi cobardía nos privamos de muchos otros momentos así. Pero ahora que estamos juntos, no me quiero despegar de ti. – expresó sonriente y luego empezó a darle besos en el cuello.

...

Al día siguiente, Martin se despertó antes que Alicia y empezó a prepararles un rico desayuno, mientras llamaba a Sofia para cerciorarse de que su abuela materna la llevaría al colegio.

Media hora más tarde, Alicia bajó las escaleras. Mientras miraba al ojiazul, que estaba de espaldas muy concentrado en los platillos que preparaba, ella pensaba en que ahora lo único que le faltaba para que su felicidad fuera completa era recuperar a su hija, y así formar una familia los 4, porque a la hija de Martin ya la quería mucho, desde el momento en que la conoció.

- Woow, que rico huele... no me habían dicho que además de administrador del restaurante, también eres chef. – expresó la morena sonriente, sacando a Martin de su concentración.

- Pues chef no soy, pero algo aprendí después de tantos años probando la comida de todos los chefs que he contratado para mi negocio. – dijo el ojiazul mientras se acercaba para besarle los labios a Alicia.

Desayunaron en armonía, los dos estaban muy contentos por lo que estaban volviendo a empezar. Sin embargo, Martin aún quería aclararle algo a la morena, sentía que le debía esa explicación, sobre todo después de que ella le había tenido toda la confianza para contarle su triste historia.

- Alicia... - él le tomó las manos – Ahora que estamos decididos a tener una vida juntos, me gustaría contarte lo que sucedió conmigo hace 20 años.

- Martin, no hace falta, lo importante es que ahora estamos aquí, juntos. – trató de convencerlo.

- Es que tienes que saber que, si ese día yo no me fui corriendo detrás de ti, no fue porque no quisiera, sino porque mi madre sufrió un infarto.

- ¿Qué? – ella lo miró sorprendida.

Trampas del destinoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora