- Entonces fue un accidente, Alicia. - expresó el ojiazul, que ahora lloraba de impotencia al darse cuenta de que Alicia había sido víctima de una gran injusticia.
- Cuando me di cuenta, Sergio estaba lleno de sangre y cayó al suelo. Yo empecé a gritar por ayuda, y entonces llegó Lucas, que justo regresaba de Estados Unidos para hacerle una sorpresa a su padre, y me empezó a decir que yo lo había matado.
Martin solo quería abrazarla y jamás soltarla, pero siguió escuchando la explicación.
- Lucas llamó a la policía, e hizo de todo para meterme a la cárcel. Dijo que me había visto apuntándole el arma a Sergio, y que había matado a su padre por dinero. Él movió todas sus influencias y por eso yo no pude hacer nada, tuve que aceptar mi condena. – Alicia agachó la cabeza y se cubrió la cara con las manos. - Además, hay algo que no te he dicho.
- Dime, ¿qué pasa?
- El hombre que me atacó hoy, es Lucas. No sé cómo supo dónde encontrarme, pero lo hizo, y tengo miedo de que no me deje en paz.
- Alicia, mírame. – pidió Martin.
La morena entonces lo miró, llena de dolor, pero aliviada de haberse animado a confesarle casi todo lo que había sucedido en su vida, aunque por el momento no le había dicho lo que había pasado con su hija.
- Te prometo que, a partir de hoy, yo te cuidaré y te protegeré, no permitiré que nada malo te pase. Quiero que me permitas estar a tu lado, que vivamos nuestra historia de amor que fue interrumpida por tantos años, pero jamás olvidada por mí. – expresó él.
- Gracias por apoyarme y no juzgarme... me arrepiento tanto de no haber luchado por nosotros, por haber huido como una cobarde cuando tu madre me insultó. Es que tú eras tan joven, y yo pensé que seguramente encontrarías la felicidad con alguien de tu edad.
- En otro momento te contaré de mi pasado, pero te aseguro que mi amor siempre te perteneció.
El ojiazul se quedó mirándola con fijamente a los ojos con ternura, se le acercó y secó sus lágrimas. Dos segundos después, la besó, sellando la promesa de nunca dejarla sola.
Fue un beso cálido y tierno, Alicia no se resistió ni un segundo para poder responderle, ya que ella hace rato que quería ese beso, pero tenía miedo de que él la rechazara, por todo lo que no sabía de su vida.
- Quiero que te quedes acá conmigo... - susurró Martin tratando de tomar aire - quiero que vuelvas a ser mía. Alicia, te deseo tanto, yo nunca te pude olvidar, siempre pensé en ti y no he dejado de amarte. Ese día cuando te volví a ver, me prometí volver a tenerte, no sabes cuanto soñé con este momento.
- Ma...Martin, yo tampoco he dejado de amarte, ni de pensarte. Este beso que nos acabamos de dar lo he deseado desde que te volví a ver, pero tenía miedo de que me rechazaras. Si quieres seguir conmigo aun sabiendo mi pasado, claro que quiero estar contigo, quiero ser tuya, quiero despertar cada día a tu lado y que tú seas lo primero que mis ojos vean. - dijo Alicia sin dejar de ver a los ojos a Martin.
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Trampas del destino
RomanceA veces cuando la soledad parece ser el único camino, el destino se encarga de demostrar que no todo es blanco y negro. ¿Podrán Alicia y Martin superar a los problemas del pasado y del presente?