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Los días pasaron sin saber del demonio, por las noches no podía dormir sabiendo que en cualquier momento podría venir sin previo aviso y atacarlos. Su padre siempre estaba ebrio, Senjuro es un niño, no tiene la fuerza suficiente para defenderse como tal, así que el único que puede protegerlos es él mismo.
-Espero pueda perdonarme patrón
Hablo haciendo una reverencia al hombre frente suyo.
-No hay nada que perdonar Kyojuro, pero sabes que la sede de cazadores estará siempre por si lo necesitas
Contesto Oyakata-sama con una voz suave, el pilar de la llama se retiraba de la sede para proteger a su familia y también por que aún no está en condiciones para seguir con las misiones.
-Se lo agradezco patron
Se despidio de Oyakata-sama, para regresar a su finca. Al salir de las instalaciones se topo con Sanemi.
-Oh Sanemi, ¡Hola! Tanto tiempo sin verte
Saludo al peliblanco deteniéndose enfrente suyo con una gran sonrisa.
-Rengoku
Menciono el nombre del rubio en un susurro, que ni siquiera el contrario lo escuchara, sonrio leve pero con un toque de tristeza al ver a Rengoku con un parche en el ojo y algunos raspones en su cara. Sin decir que con su brazo izquierdo estaba colocado en su abdomen al parecer siente molestia.
-Hola, es bueno verte
Saludo con una cara seria, pero en el fondo estaba realmente feliz al verlo vivo, quisiera poder abrazar a su compañero pero como se considera alguien rudo eso no viene con su imagen.
-¿Como has estado?
-¡Bien! Con algunos malestares, pero es mejor a que estuviera en una tumba
-Ja, ni que lo digas todos estaríamos devastados por tu partida
Revolvió el pelo del rubio mostrando una sonrisa no pudo aguantar que de en verdad se alegraba por ver a su compañero vivo.
-Deja de hacer eso
Río Rengoku y detuvo al peliblanco.
-¡Señor Sanemi, el patrón lo espera!
Una voz se escucho detrás de Rengoku, giro y vio a un kakushi.
-Debo irme, no puedo hacer esperar al patrón, cuídate Rengoku
Sanemi se despidio, para pasar al lado del ex-hashira e ir con el patrón.
-Adios, ¡igual cuídate!
Cada quien siguió su camino, Rengoku regreso a su finca un poco feliz nunca Sanemi se había comportado de esa manera. Al llegar a su hogar su hermano menor lo recibió con un abrazo.