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-¿Hermano?
Al escuchar la voz de su hermano Senjuro, solto al demonio no queria que su hermano menor lo viera de esa manera. Intento alejarse pero Akaza aún no lo soltaba. Coloco sus manos entre el codo y las muñecas del contrario para alejarlo, sintió como el demonio fortaleció su agarre y lo apreto más a su cuerpo.
-Akaza, ¿que haces? Sueltame
No sabia por que no soltaba al pilar, simplemente su cuerpo actuaba por sí solo quería seguir sintiendo el calor de Rengoku no queria que se alejara de él.
-Hermano, ¿puedo pasar?
Se escucho de nuevo la voz de su hermano. Forcejeo un poco y se solto de Akaza.
-Escóndete
Le advirtió Rengoku, viendo como se dirijia a la entrada, antes de que el pilar abriera la puerta corrediza lo volteo a ver para que se escondiera, hizo caso y salió de la habitación por una ventana.
-¿Qué sucede Senjuro?
-Padre me dijo que te diera esto
Senjuro estendio sus manos entre ellas había una tela de color vino al parecer cubría algo.
-Mmm ¿Qué es esto?
Rengoku tomo de un extremo la tela de seda, y la hizo a un lado, sus ojos se abrieron a la par, tomo entre sus dedos un broche de flores, apreto sus labios no queria llorar frente a su hermano.
Aquel broche era de su madre. Intento calmarse antes de hablar y preguntar por que su padre le había dado esto.
-¿Por qué padre quiere que yo lo tenga?
Pregunto con la voz quebrada, se notaba que queria llorar.
-No lose, solo me dijo que te lo diera
Mientras los hermanos platicaban, Akaza escuchaba desde afuera. Miro al cielo y sonrio un poco, ni siquiera el sabe por qué sonrio. Tal vez seria por recordar como había actuado hace un momento.
Estúpido.
Fue lo que dijo antes de irse de la Finca de los Rengoku, no esperaría a que el hermano del pilar se fuera para despedirse. Tiene que seguir con la tarea que Muzan le a encargado desde siempre, encontrar esa maldita flor. No quiere que Muzan se entere que a dejado esa tarea de lado por que siempre como cada noche va a ver al ex-pilar, probablemente lo mate incluso al rubio igual. Pensar eso le revolvió el estómago una sensación nada agradable. Siguio saltando por los árboles para seguir con la tarea y dejar de pensar en estupideces.
Senjuro se fue dejando a su hermano solo, una vez que escucho a su hermano alejarse cayó al suelo y apreto el broche sobre su pecho, soltando el llanto que se habia guardado. Por alguna razón pensó que el demonio llegaría con él se agacharia y lo abrazaría pero eso nunca sucedio, al parecer se habio ido.