Capítulo 4

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Me encontraba caminando por los pasillos de la escuela, el rumor sobre Kaminari llegó a oídos de todos, algunos me detenía preguntando me si sabía algo más, a lo que respondía que no, no soportaba las preguntas de todos y trate de buscar un lugar en donde podía estar sola hasta que se me ocurrió un sitio.

Después de un rato caminando llegue a la azotea, fuí a un rincón y me senté en el suelo, me coloque los auriculares y puse música en mi teléfono, tenía la mirada perdida en el cielo, no se me venía ni un pensamiento a la cabeza, en ese preciso momento puede ver la mano de alguien siendo agitada por alguien en mi cara, mire a la persona y note que era un chico peliblanco con una expresión de aburrimiento, me parecía familiar, pero no le dí importancia.

- que quieres

- este es mi sitio

- tú sitio?

- siempre vengo aquí, pero ahora hay una peste molesta en mi sitio

- a quien le llamás peste *se levanta*

- cuando uno quiere estar tranquilo, llega alguien a fastidiar lo

- estamos de acuerdo en algo

- aún sigues aquí, pierdete

- y si no me voy, que me aras

- *se le acerca* te voy a-

- ¡Himiko!

En ese preciso momento entro Ochaco por la puerta interrumpiendo la discusión que teníamos aquel chico y yo, Ochaco se nos acercó y pido disculpas por si estaba interrumpiendo algo, a lo que yo negué y por esa vez deje que el ganará y me fuí de ese lugar con Ochaco.

Más tarde estábamos Ochaco, Mina, Momo y yo en la cafetería, odiaba estar en grupos y lo peor es que estaban hablando sobre lo de Kaminari, trataba de prestarles atención a lo que hablaban, pero era imposible, buscaba buena forma de librarme de ellas y salir de esta comunicación, me levanté y estuve a punto de irme hasta que alguien me detuvo.

- a donde vas Himiko chan?

- iré a dar una vuelta, enseguida vuelvo

- está bien, no tardes

Después de que Mina me soltará trate de encontrar a la persona con la que quería hablar. Salí de la cafetería y entre al salón de clases, allí estaba esa persona que quería ver, me le acerque sin hacer el más mínimo ruido, estire mis manos en dirección a su cuello cuando justo en ese momento escuché la voz de alguien llamando la atención de ambas, aunque Kyoka acabo asustando se ya que no me había visto llegar.

Eres solo míoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora