seven; los esland

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CAPÍTULO SIETE ⌗ Las personas te suelen sorprender

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CAPÍTULO SIETE Las personas te suelen sorprender.



Esta mañana fue caótica, especialmente para mi y Alejandro. El cambio de horario era un problema, nos teníamos que acostumbrar mientras nos quedáramos en España, si no eso sí que sería el problema principal.

Pero no.

No era nuestra preocupación en este momento.

Gemita la pareja de David nos había llamado avisando que los que nos llevarían el vestuario de los esland y se encargarían de arreglarnos llegarían a la habitación del hotel en menos de diez minutos.

Alex era un desastre en la habitación, convivir con un hombre y compartir cosas siempre fue una mala idea.

Y mira que decidí confiar.

— ¡Recoge tus sucios calzoncillos del suelo, ahora! — Grite estresada.

Podía jurar que ya me había arrancado media melena de la cabeza.

— Aún tenemos tiempo de recoger, tu tranq..

Tres toquidos en la puerta hacen que alex se calle y me mire aterrado. Bufé y este comenzó a correr por todos lados desesperado. Abrí la puerta y la gente desconocida con una gran sonrisa en sus rostros saludaron.

— David y gemita os avisaron que vendríamos? — Preguntaron.

Asentí y suspire. — Si, pasen. Ignoren el desastre de mi compañero.

— Espero que hagan magia para que le cambien el rostro a esta malhumorada. — Alex apareció en medio de la habitación haciéndoles reír.

Rodé los ojos aguantándome las ganas de gritarle una y mil cosas.

¿Se creía muy divertido, no?

Me disculpé con las chicas y estas sin preocupaciones comenzaron a colocar sus cosas con las cuales nos ayudarían a vernos bien el día de hoy. Las horas pasaron y alex se encargaba de no cerrar su boca y hablar hasta por los codos con los estilistas, mientras por mi parte estaba siendo maquillada y peinada para que al final el atuendo lo eligiera con seguridad.

Por qué si. Habían tres lindos conjuntos y un vestido que estaba por tomar el riesgo de elegir ese.

Era un rosado, casi blanco, cero mangas, pegado al cuerpo y largo hasta los tobillos, tenía un pequeño escote enfrente pero lo adornaba un mono negro el cual en realidad le quedaba espectacular. Cuando me lo probé quedé encantada parecía una princesa sacada de un cuento, solo que yo sería más bien la bella durmiente y gruñona.

Hard feelings «Karchez» [ACTUALIZANDO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora