🥀 Capitulo 16.

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Él se fue a las cinco de la mañana con la promesa de vernos después, su número telefónico estaba grabado en mi celular y podía hablarle cuando quisiera.

Mamá regresó muy temprano, dos horas después de que Mew se fue, me trajo algunos regalos y aparté unos guantes para dárselos a él.

Me refugié en mi cuarto más tarde y me metí a bañar con agua tibia.


[•••]


-Voy a salir –le dije a mamá— Quedé de verme con unos amigos en la plaza.

-Okey, pero ve con cuidado. -me respondió desde la cocina.

Caminé despacio, mirando cómo cada vez había menos adornos navideños por las calles.

Encontré a Mew sentado en una banca y corrí hasta su lado.

-Ya llegué, ¿qué hacemos?

Me senté a su lado y él me abrazó, después alzo mi bufanda cubriendo la mitad de mi cara hasta la nariz y bajó mi gorro hasta cubrir mis cejas; me hizo caminar detrás de él.

Estaba raro, como si no quisiera que nos vieran juntos.

-¿Te avergüenzas de mí? -pregunté
cuando nos detuvimos afuera del cine.

Él me miró sorprendido y negó.

-Más bien me avergüenzo de mí. No quiero que la gente te juzgue mal por estar conmigo.

-Mew, a mí eso no me importa.

-Pero a mí sí, no me repeles. Vamos adentro.

Resoplé y asentí.

--Dame dos entradas para la sala cuatro.— habló hacia el trabajador.

El joven detrás de la cámara registradora miró a Mew de arriba a abajo, como si fuera escoria.

-¿Vas a pagar por ellas?

Su pregunta me molestó. Por supuesto a Mew también, que gruñó sacando su billetera.

-Claro que voy a pagar por ellas.

-¿Con el dinero sucio de tu padre?

-¡Tú... infeliz! - Mew lo tomó por el cuello y me asusté, su rostro estaba furioso.

Y aquí venía el Mew malo que no me
gustaba, el que gritaba y tenía poca
paciencia, el que no temía alzar un puño contra alguien.

-¡Suéltame o llamaré a seguridad! -
amenazó el joven.

-Solo dame mis entradas, jodido hijo de puta.

-No, Mew, suéltalo por favor, no vale la pena. —le dije tomándolo de su abrigo.

-¡No!-gritó, asustando a los demás clientes– ¡Quiero que me dé mis entradas!

-Por favor Mew, vamos a otro lado.

A fuerzas lo soltó y asintió.

-¡Joder!

Nos fuimos rápidamente de ahí, yo aún podía escuchar a la gente cuchichear.

"Qué violento".

"De tal padre tal astilla".

"No tiene educación".

Me daban unas tremendas ganas de regresar y golpear a todas esas personas.

-Perdón... lo arruiné. -dijo en un tono bajo después de caminar por las calles un rato, más tranquilo.

-No fue tu culpa, ellos son tontos– contesté y lo abracé por la espalda.








Mala vida🥀MewGulf Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora