—No, no, ¿miedo? ¿Dejaste solo a tu hijo con ese imbécil por miedo? —traté de calmarme, no quería hacerla sentir peor—. Voy para allá, Suhu, ustedes dos van a venir conmigo.
—Está todo silencioso, de repente. Eso da miedo. Ah, ¡ven rápido!
Le hubiera pedido que salga de la habitación y vea qué pasaba, pero la he visto en estas situaciones, ella simplemente no puede hacer otra cosa más que ocultarse.
Me puse nerviosa.
—Sólo espérame ahí, ¿sí? No te muevas.
Colgué y le marqué a Jaehyun mientras salía de la casa, y me dirigía al auto. Él no atendía, Chaeyoung tenía razón.
Conduje y llegué en poco tiempo.
Bajé y fui corriendo a tocar el timbre, con insistencia. Mi dedo no saldría de ahí hasta que abrieran.
—¡Suhu!
La puerta se abrió y me alejé, era Kyungho.
—¿Por qué tocas así? ¿Estás loca? —su mano estaba rodeada por un trapo de cocina. La escondió detrás suyo cuando notó que la miraba—. ¿Qué quieres, Jieun?