Capitulo 10 (parte 1/2)

71 7 3
                                        

Favor de leer antes de comenzar la lectura: este capítulo será un poco más fuerte así que se recomienda discreción.

Disfruten la lectura, no me maten.
꒰⑅ᵕ༚ᵕ꒱˖♡

_____________________

Jade's pov

Había pasado unos días desde la última vez que ví a Didi, era miércoles y ella aún no regresaba a la escuela.

Estaba pensando en visitarla pero no estaba segura.

Solo espero que esté bien.

Dylan's pov

El día que llegué de la salida con Jade creo que fue peor que la última vez.

Entré a la casa y mi tío no estaba, por suerte, así que fui directo a mi habitación. Me sentía cansada y tenía bastante sueño, así que entré al baño de mi cuarto para lavarme la cara, cepillarme los dientes y cambiarme a una ropa más cómoda; solo era un short rojo muy intenso y una camisa negra bastante larga con un logo en el medio de little mix.

Estaba limpiando las viejas heridas que ya estaban casi sanas cuando escuché la puerta principal abrirse y cerrarse con fuerza, seguido a esto, pasos muy pesados.

Dejé todo en su lugar, apagué las luces y me encerré en la ducha del baño.

Otra vez estaba el sonido de la puerta pero ests vez fue la de mi cuarto.

Estaba temblando, y tenía miedo, no quería que me encontrara, sabía lo que quería.

Me iba a castigar por no hacer lo que me dijo en la tarde, pero no me arrepiento de nada.

Otra puerta más se abrió, esta vez fue la del baño.

Cada vez temblaba más, y no podía evitar dejar escapar unas cuantas lágrimas y con ellas algunos zollosos, tuve que cubrir mi boca con mi mano para que no me escuchara.

Mi corazón latía muy fuerte, sentís que en cualquier momento podría salirse de mi pecho.

Tal vez debería acostumbrarme a esto pero simplemente no puedo. Él hace de mi lo que se le da la gana y no puedo evitarlo, si lo hiciera, lo más probable es que termine en manos del estado ya que no tengo familia y soy menor de edad.

Solo tendría que esperar dos años más, cumpliría 18 y podría irme. No me importa dónde, solo quiero dejar este infierno.

-Dylan, cariño~-Cantureaba mi tío.

-¿Dónde está mi adorada niña?

No, no, no, no, no, por favor.

Dios, si existes, te suplico que me ayudes por favor.

Por favor, por favor, por favor por-

-ACÁ ESTÁS, PEQUEÑA MALAGRADECIDA.

Abrió muy fuerte la puerta de la ducha y no pude evitar soltar un pequeño grito por el susto.

-¿Crees que se me olvidó o dejé pasar lo que le hiciste a tu tío hoy?

-Por favor, no me hagas nada, por favor.

-Eso será después querida sobrina, esta noche no seré yo quién te toque ni te castigue, desafortunadamente- Me tomó fuerte del brazo y me sacó de la ducha hasta llegar a mi habitación- Verás, te haz portado muy mal estos días, ¿Lo sabes, verdad? Bueno, he llamado a un viejo amigo para que seas su acompañante de esta noche, él me pagará muy bien. No te preocupes de tu compartimiento, hablé con él sobre eso, y me prometió que se encargará de eso, pequeña- Tenía su mano acariciando mi mejilla. Sentía miedo y un asco terrible, y aún no paraba de llorar y temblar.- A él no le importa mucho cómo estés vestida pero me encargó que tuvieras una linda lencería muy sexy para él, no te maquilles ni uses ninguna crema ni ningún perfume, a él no le gusta eso. También quiero decirte que seas MUY educada con él, haz absolutamente todo lo que te diga, si llego a tener una sola queja, te juro desearas volver el tiempo atrás para no cometer ese error, ¿Quedó claro?- Ahora me apretaba mis mejillas en con su mano, no podía responder así que solo asentí- Bien, así me gusta, ahora vístete con lo que está en la bolsa, vuelve a ponerte tu pijama y vas a la sala, ¿Entiendes?

Volví a asentir, el me soltó bruscamente y salió de mi habitación.

No tenía tiempo de llorar, busqué lo que me había dicho dentro de la bolsa, me desvestí y me coloqué aquella prenda; era un conjunto de ropa interior negra con encaje rojo, la parte de abajo tenía solo una tela delgada en la parte trasera.

Luego de ponerme esa porquería, me vestí de nuevo con mi pijama. Pero me dí cuenta que en la bolsa había algo más.

Una nota y una cajita, la nota decía, "Coloca esto entre tus piernas, sé una niña obediente."

Respiré hondo por la nariz y exhalé fuerte por la boca y abrí la cajita.

Era un pequeño vibrador rosa, ni idea de cómo funciona esa mierda, pero igual me lo coloqué.

Con todo el miedo del mundo y con un nudo en la garganta, salí de mi cuarto a dirección a la sala.

Entré y no estaba mi tío pero sí un hombre de unos 36 años aproximadamente completamente desnudo masturbándose.

-Si que eres linda, ven, acércate.

Con temor caminé hacia él hasta quedar a su lado.

-Quitate el short y siéntate en mis piernas- Obedecí- Quiero que te muevas, mueve bien tus caderas de alante hacia atrás y en círculos- Volví a obedecer y el tomó un pequeño control y tocó un botón, inmediatamente yo sentí que el vibrador estaba haciendo lo suyo- Tienes completamente prohibido correrte, perra, muevete más rápido.

Luego de estar como dos minutos así, él quitó mi camisa y me quitó encima de él y me dejó en el suelo de tal manera que quedara arrodillada ante él.

-Chupa con fuerza, ¿Bien?

Asentí y me incliné hacia él e hice lo que me pidió, sentí como él tomó mi cabello y empujó mi cabeza muy fuerte hacia él, logrando que todo su pene quedara completamente dentro de mi boca.

No estaba preparada para eso y empecé a tener arcadas, pero luego recordé lo que dijo mi tío e intenté relajar mi garganta lo más que pude.

Él empezó a tirar de mi cabello de alante hacia atrás, haciendo que literalmente follara mi garganta.

Me estaba doliendo, y sinceramente el vibrador no hacía que sintiera nada de placer. Sabía que iba a ser una noche larga y quise intentar por lo menos que el vibrador me hiciera sentir bien, pero no fue así, me sentía incómoda, asqueada y usada.

Sentí aún más asco cuando sacó sin cuidado su pene de mi boca.

-Abre la boca y saca tu maldita lengua.

Volví a obedecer y el frotó su punta con mi lengua para luego correrse en mi boca.

-Tragatelo.

Lo hice, y sentí cómo subía de nuevo pero tragué fuerte y lo tomé, que esta noche acabe rápido por favor.

No fue así.

-Dios, tu dueño tiene a su perra muy bien educada y entrenada, que buena boca tienes, cielo- Me dijo a la vez, que acariciaba mi boca con su pulgar.

Siento muchísimas ganas de vomitar, no sé imaginan cuántas.

-Pero también me dijo que te portas muy mal, le prometí encargarme de eso, pero primero necesitaba relajarme un poco.

Dios por favor, ayúdame, sácame de acá, haz que tenga un infarto o no sé, por favor, te lo suplico.

-Llevame a tu cuarto.

Estaba a punto de negar, no quería llevar a ese imbécil al único lugar de esta casa donde puedo estar en "paz", pero terminé por levantarme y guiarlo hacia mi habitación.

Traía con él un bolso negro.

Cuando llegamos, él cerró la puerta con seguro.

-Ve a la cama.

Otra vez volví a obedecer, él sacó algo de su bolso que no pude ver a primera vista pero cuando se acercó a mí, supe lo que era.

Una soga y una fusta.

Querida JadeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora