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—He viajado mucho y trabajado de la misma manera. Trabaje en un bote en Monte Rey, luego fui a Los Angeles, al Muelle de Santa Monica y empece a vender retratos por diez centavos.
— ¿Por qué no puedo ser como tú? Solo dirigirme al horizonte cuando tenga deseos de hacerlo —menciona—. Dime que iremos alguna vez a ese muelle o hablaremos de él por lo menos.
—Claro, iremos. A beber cerveza y subir a la montaña rusa hasta vomitar —responde haciendo reir a Taehyung—. Montaremos a caballo. Tu y yo juntos. Pero tendras que hacerlo como un verdadero vaquero, nada de esa cursileria de sentarse de lado.
—O sea, una pierna de cada lado... ¿tu me enseñas?
— Claro, si quieres.
La respuesta salio por si sola. Jeon en realidad se queda anonado por la mirada llena de ilusion del chico frente a él.
— Enseñame a montar como hombre.
— Y, a mazcar tabaco como hombre.
— Y, a ¡Escupir como hombre!
— ¿Acaso no te enseñan eso en la escuela a la que vas? Que pesimo servicio educativo. Entonces, yo te enseño. Vamos.
—¿Qué? —el pelinegro tiro de su brazo, llevandolo al costado del barco— Jungkook, no. No puedo.
— Solo intentalo, mira esto.
Inclina su cabeza hacia atras, carraspeando fuerte y acumulando baba. Luego el espectaculo, un escupitajo tan fuerte que se perdio en el Atlantico. Eso fue increiblemente:
— Asqueroso. Que asco Kook, no voy a hacerlo.
—Oh vamos, es tu turno. Solo una vez ¿si?
Taehyung suspiro. Queria hacerlo pero no debia. Jungkook lo miraba expectante, dandole animos con su sonrisa y sus ojos señalando el agua. Rendido, el menor chasqueo su lengua y escupio.
— Que deprimente.
— El proposito de la universidad siempre ha sido encontrar un buen marido —dice sosteniendo con finesa la tasa de té—.Taehyung lo ha logrado. Jung Hoseok es todo lo que desee como yerno.
La condesa emite un bufido solamente, más interesada en ver pasar a la gente presuntuosa con las cuales se puede regodear.
— Mira. Ahí viene ese doncel tan vulgar —habla por fin.
— Vamonos, o se sentara con nosotros.
— Hola chicas. Queria tomar el té con ustedes —menciona el recien llegado.
— Que lastima, llegaste tarde querido. La condesa y yo nos ibamos a tomar aire a cubierta.
Kim Taehee. La flamate viuda de los Kim y madre de Taehyung. Peliroja de cuerpo gracil y una actitud recatada para con las personas no pertenecientes a su escaso grupo cercano. ¡Que va! Ese recatamiento visual es lo único que esconde su verdadera naturaleza avariciosa y clásista. Seokjin la conoce bien. No porque le caiga bien, al contrario: la detesta. Y eso es exactamente lo que lo mantiene cerca de ella. Ama molestarla, y sabe muy bien cómo.