Y he vuelto! Bueno, sigamos con la historia. Por cierto, voy a reanimar el odio entre Peter y Garfio, siempre me han gustado. Pero, obviamente, respetando estos personajes.
Después de que Peter me dejara hay sola, ya que se había ido a por sus próximas presas, me quede pensando.
Pensando en mi madre, ¿qué estaría haciendo? ¿Me estaría buscando?.
Decidí no volver a pensar en eso, porque sabía que si seguía pensando en mi querida madre, iba a llorar. Y la verdad, pasaba de que Peter o alguno de su banda me viera llorar.
Seguí andando, intentando llegar al campamento de los chicos, pero, no tenía buena memoria. Así que, por esa razón, no encontraba el maldito campamento.
Si fuera una prodigio, y tuviera memoria fotográfica, no estaría aquí. Pero claro, ¿Qué probabilidades hay de que hubiera nacido prodigio? Muy pocas.
Seguí andando, y seguí andando. Hasta que me cansé, y tuve que parar por el cansancio.
Cerré los ojos por un momento, por el momento en el oí una rama romperse.
Me giré rapidamente, y mire al causante de ese ruido.
Un hombre de pelo negro y ojos azules, me miraba con una ceja alzada. Llevaba un bonito traje negro, y también llevaba un garfio en su mano izquierda.
-Buenas tardes señorita, ¿qué le trae por estos lados?- preguntó el extraño.
-¿Quién eres tú?- le pregunté curiosa.
-Soy el capitán James Garfio, ¿y usted quién es?- respondió/preguntó cortésmente.
-Avril- respondí insegura.
-Dime Avril, ¿con quién estás pasando estos días?- volvió a preguntar, esta vez, sonriendo.
-Con... Peter Pan- respondí susurrando. Tampoco es que estuviera pasando los días con él. Él me había secuestrado.
-¿Peter Pan? Ese niño...- respondió, con un tono repulsivo.
Su respuesta me sorprendió bastante.
-¿Le conoces?- pregunté de nuevo. Quizás él sabía porque me había traído aquí.
-Obvio que le conozco. Odio a ese renacuajo. Quiero matarlo y hacer que pagué por esto- gritó mientras me mostraba su garfio.
-Él... ¿Él te cortó la mano?- pregunté horrorizada. No es que me asustara con facilidad, pero en serio, para cortarle la mano a alguien había que tener agallas.
Y ese niño, si podía hacer eso, no quería ver de que era capaz.
-Si, él me corto la mano. Supuestamente, estábamos "jugando"- respondió Garfio indiferente.
-¿Jugando?- cuestioné sin poder creérmelo. ¿Para Peter haber cortado la mano a alguien era un juego?.
-Si, eso es lo que me frustra de él. Todo se lo toma a la ligera. Para él, todo es un juego- explicó Garfio mientras apretaba la mandíbula.
Bueno, la explicación de Garfio me pareció muy convincente. Él tenia razón, para él todo era un juego.
-Totalmente de acuerdo contigo- respondí suspirando.
-¿También te frustra, verdad? No es por asustarte, pero Peter es un verdadero villano- admitió Garfio mientras sonreía.
-¿A qué te refieres?- pregunté confusa.
-Bueno, es difícil de explicar. Puede parecer un santo, pero en el interior es malvado como nadie. Nunca nadie ha conseguido ablandar ese corazón... Excepto una chica- explicó James mientras hacía ademanes con las manos.
-¿Una chica?- pregunté, aún más curiosa. Esta conversación era muy jugosa. No me gustaban los chismorreos, ni los secretos. Pero esta era una ocasión especial.
-Si, una chica. Wendy. La única chica que consiguió ablandar el corazón de Peter. Pero ya no está. Ya sabes... Ella era una chica como tú, de Londres, y quería volver con su familia. O eso es lo que me han contado...- comentó mientras se acariciaba el garfio.
Yo simplemente asentí satisfecha con la información que me había contado. Así que, Peter, quizás se enamoró de esa chica... La verdad, es que me daba un poco de pena. De seguro, se quedó con el corazón roto.
-¿Quieres matar a Peter?- pregunté tímidamente.
-Obvio que quiero, aunque, antes de eso, quiero verlo sufrir- confesó con una sonrisa de psicópata en la cara. No pude evitar soltar una risa.
Garfio solo me miró confuso.
-¿Sabes? Nunca has pensado que si a Peter le dolió tanto perder a esa chica, ¿podrías usar esa información en su contra?- me tape la boca rápidamente. ¿Cómo podría haber dicho eso?.
La cara de Garfio se iluminó rápidamente.
-Tienes razón, ¿cómo he estado tan ciego? Podría debilitar a Peter con las palabras... Así le atraparía, le haría sufrir y luego le mataría- murmuró James mientras sonreía de felicidad.
Me miró, con esa sonrisa llena de alegría y me lo agradeció.
-Muchas gracias jovencita, nunca podría haberlo logrado sin ti- estaba a punto de irse, pero yo le agarré del hombro.
-¡Espera! ¡No puedes irte! No quise decir eso... ¿Sabes lo que me hará Peter si se entera de que yo te he dicho eso? Aparte, no quiero que le hagas daño- grité mientras me cruzaba de brazos.
-Lo siento querida, pero creo que has reaccionado muy tarde. Cuando capturé a Peter, le contaré que fue tu idea. Pero, no tienes porque preocuparte, no saldrá de mi barco con vida. Aparte, yo te puedo llevar a casa, si no le cuentas nada a Peter- dijo James sonriendo.
¿Llevarme a casa? En verdad quería volver pero... ¿Traicionar a Peter? No lo sé, de momento no me había hecho nada malo. Bueno, sin contar que me había secuestrado.
Garfio empezó a alejarse de mi lado. Y para cuando me di cuenta, ya no estaba.
-¡Garfio! ¡Garfio! ¡James Garfio!- empecé a gritar desesperadamente, no quería que él le hiciera nada a Peter.
-¿Acaso estás llamando a ese pirata? No espera, tengo una pregunta mejor ¿cómo conoces a ese pirata?- esa voz, ese tono molesto en su voz. Peter.
Me volteé para encontrarme con él. Se veía muy enfadado. Creo que esta vez, no me salvaba.
Y hasta aquí el capítulo de hoy, espero que os haya gustado, byeeee
ESTÁS LEYENDO
Neverland.
Fanfiction-Quiero irme a mi casa, y tu no me detendrás, solo eres un niño malcriado- le dije. -Este niño malcriado esta a punto de clavarte su puñal en el corazón- contestó el chico de ojos verdes burlesco. -Esperó que madures pronto- dije intentado parecer...
