Después de ingresar a sus aposentos, el azabache se recostó en la suave cama, cubriendo su rostro con ambos brazos, permitiendo que el rojo adornará su cara. No podía creer que le haya gustado esa actitud del consorte real, pero no podía ignorar esa sensación tan ardiente al verlo demostrando su posición, anteponiendo a una simple dama de compañía que a una noble concubina.
Suspiro restregando su cara, enterrando sus dedos al no tener efecto que deseaba.
— Sovieshu, ¿Estás ahí?
La voz de su padre lo hizo saltar levemente de su lugar, tranquilizo su corazón y acomodo su ropa arrugada, aclaro su garganta para dejar pasar a su progenitor.
— Adelante padre.
Las puertas se abrieron por un sirviente, quien reverencia al príncipe y al emperador antes de retirarse.
— Padre, ¿Que haces aquí? ¿No deberías estar preparándote para el banquete?
— Eso debería preguntar yo, ¿Por qué aún no estás listo? Sabes la responsabilidad que tienes al representar el imperio de Oriente pero te veo — lo mira de pies a cabeza con seriedad — demasiado despreocupado por dar una buena impresión.
— No me hable de responsabilidad padre, ¿Debería recordarle su irresponsabilidad con mi madre? — Cuestionó con una furia bien escondida.
El emperador avanzo hacia su hijo, sosteniendo su camisa con fuerza contenida, marcando las venas de la mano en el proceso, en ningún momento dejo de apretar los dientes. Acercó su rostro al de su hijo, susurrando entre jadeos su molestia.
— NO- VUELVAS - A - COMENTAR - NADA — dicho esto soltó bruscamente a su hijo, haciendo que este caiga en la suave cama. — ¡No tienes el derecho de hacerlo! — alzó un poco más la voz
El emperador dió una última mirada a Sovieshu y salió hecho una furia.
— Cuánto lo detesto...
¿Por qué? ¿Por qué no podía perdonar a su padre?
Por qué era un maldito mentiroso, ególatra e insensible. Lastimo a su madre al traer una amante a su hogar, no le importo siquiera el destruir a su familia por una mera mujer. Recordaba perfectamente como su madre lloraba desconsolada por su desinterés, cómo poco a poco su madre caía en depresión, sin nadie que la ayudara o se preocupara realmente por ella. El trato de apoyar, oh, claro que lo hizo, lo hizo tan desesperadamente que en lugar de sacarla de ese abismo, creo otro aún más profundo pero no para su madre, si no para el.
Culpo a la amante y lo sigue haciendo pero dejo de importarle su existencia para atormentar a su padre.
— Creo que ya debería de prepararme...— Murmuró sin ganas de nada, pero tenía que asistir, estaría Mei Ling.
El pensamiento del hermoso consorte hizo que su ánimo subiera. Alcanzó la campana de cristal de la mesilla al lado de su cama y la movió despacio de un lado a otro.
Los toques en la puerta hizo que se detuviera en su lugar, eso fue rápido.
¿Acaso era un objeto mágico?
— Adelante —
Los sirvientes ingresaron a la habitación inclinándose ante el principe, todos eran hombres lo cual extraño un poco al joven azabache.
— Saludamos a su alteza real, el principe Sovieshu — el encargado del grupo hablo por todos sin levantar la mirada — tenemos el honor de vestirlo adecuadamente para el banquete de compromiso. ¿Nos permite continuar con nuestra tarea, mi señor?
Algo aturdido el joven príncipe busco las palabras adecuadas para responder, después de todo las formalidades que manejan en el imperio era diferente al Oriente.
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Segundo Esposo/ L.E.D.
FanfictionEl imperio de Oriente cuánta con dos regentes muy bien capacitados para ayudar y prosperar a su reino. Solo la emperatriz Navier y el emperador Sovieshu. ¿O no? ----------------- Existe una persona, un hombre cuyo origen prevalece en el Dinastía Wan...
