Capitulo 7

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— ¡Su atención, su alteza, el consorte real Wang Mei Ling!

Las puertas se abrieron y de ella ingreso el precioso consorte finamente vestido con el traje tradicional de su imperio, el hanfu* de tonalidades neutros hacia resaltar el adorno ceremonial que portaba en su cabeza, la forma del tocado eran trenzadas plateadas con forma de elaboradas raíces con ojas doradas que sobresalían de todos lados, su largo cabello suelto bailaba a cada paso que daba, distrayendo a las mujeres nobles, al bajar las escaleras, por fin se dieron cuenta del detalle de dicho "tocado" , en su centro de su frente descansaba un jade pequeño, esa pequeña joya era sostenida por las raíces como si protegieran dicha joya de las ladrones. Portaba pendientes de diamantes. Su cara era levemente cubierta con el abanico habitual, con incrustaciones de piedras preciosas. Las damas presentes se inclinaron bajo aquellos ojos fríos pero bien definidos por un leve maquillaje.

 Las damas presentes se inclinaron bajo aquellos ojos fríos pero bien definidos por un leve maquillaje

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— Levanten la cabeza —

Algunos no les ni siquiera esperaron a que diera una orden y solo se inclinaron y volvieron a subir momentos después, los único que no se movieron fueron los nobles del imperio de Britannia y de reinos circundantes a este. Las mujeres extranjeras se sonrojaron con fiereza, habían olvidado las normas de etiqueta.

Aunque esto no pareció molestar a Mei Ling puesto que retiró su abanico de su rostro y sonrió cortésmente a sus invitadas. Sus labios rosados y brillantes se movieron junto al leve movimiento de mano.

— Queridas invitadas, por favor, pasen por este lado del salón.

Las mujeres nobles no dudaron en seguir al Consorte hacia la mesa cubierta de exquisitos postres perfectamente distribuidos a lo largo y ancho de cada lugar. Avanzaron para quedar frente a la silla señalada con su nombre por una pequeña tarjeta blanca con letras doradas. La caligrafía era tan fina que dudaron en guardarlo como recuerdo, más se quedaron en silencio al
ver cómo el consorte autorizo el sentarse con un movimiento elegante de sus manos. Sirvientes entraron en el salón con teteras humeantes que desprendía un olor delicioso en su recorrido a lo largo de la mesa, sirvieron a cada mujer una taza de delicioso tè Verde.
Las damas nobles quedaron fascinadas por el sabor, alargando al Consorte por su elección tan acertada en sabor.

— Me alegra que sea de su agrado, espero que disfruten de esta breve introducción al banquete, por favor, sírvanse lo que deseen. Los aperitivos son variados en sabores, texturas y proporciones  — señaló la comida, dando una sonrisa alentadora.

Las mujeres no tardaron en comprobar lo dicho por el consorte dando una sonrisa de satisfacción con la comida ante sus ojos. Había ciertos postres que desconocían pero que se veían apetitosos a simple vista por lo que se arriesgaron y probaron con calma, asintiendo cuando el sabor golpeó su paladar de una manera suave. Al poco tiempo el te desapareció de las tazas por los que el oji- jade se levantó levemente de su asiento captando la atención de las mujeres.

— Permítanme ofrecerles otra taza de tè — con una mirada, los sirvientes viertieron el te, el olor era diferente, logrando confundir a las nobles.

Segundo Esposo/ L.E.D.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora