CAPITULO 18
El suelo se encontraba frio, mis pies colgaban, tenía la mirada en un punto ciego, mis brazos y espalda me dolían como si estuviera cargando demasiado peso para una sola persona, la cabeza me latía y la luz se había vuelto mi peor enemiga, resequedad como ardor estaba presente en mi garganta, mis dedos estaban enredados en las sabanas color durazno. El ligero viento que creaba mi mini-split hacia que las cortinas color pastel, hicieran pequeñas ondas. La Alarma no dejaba de sonar pero yo la escuchaba como si la estuvieran ahogando.
Parecía como si hubiera ido a una gran fiesta donde el alcohol y drogas representaban la misma, tristemente ese no era mi caso. Mientras tengas un novio con personalidad de un niño pequeño con un gran ego y una hermana chiflada tratando de cuidar a unos gemelos que me dejo a cargo y una pelea de novios.
-No se preocupe señora Williams, cuidaremos muy a sus pequeños angelitos-expresaba Amanda con una gran sonrisa en sus labios, cargando a los dos niños de aproximadamente 3 o 4 años.
-Pues se los encargo, adiós mis pequeños angelitos-dio un gran beso a cada uno en sus mejillas, dirigiendose después hacia su auto, donde lo espera su esposo.
Mejor etiquetado como "Hectór el vecino más bueno y con una actitud que te mata, haciendo que desposites su confianza en el, en un abrir y cerrar de ojos".
-Te eh dicho que no puedes comer en grandes cantidades los chocolates-espete molesta, tratando de quitarle con todas mis fuerzas aquella caja de chocolates que chaz sujetaba fuertemente.
-PERO SI, NO LOS COMO ME VOLVERE UN AMARGADO COMO MI PRINCESA Y BELLISIMA NOVIA-alzo la voz.
-DE UNA BUENA VEZ, DAMELOS-grite, forcejeando.
-Chaz, ¿me ayudas a cuidar a estos pequeños niños?-pregunto mi hermana con su voz chillona y según mis padres, bueno prácticamente todas las personas que le conocían que era dulce como si una gentil jovencita como pura, hablara. Lo cual se me hace ridículamente e inútil.
-¿niños?-dirigió su mirada hacia los pequeños, al verlos, soltó la caja de chocolates, haciendo que obviamente su "princesita" cayera de sentón al suelo pegándose en las pantorrillas, giro la silla, dirigiéndose hacia ellos.
-¿Hola? Tu princesita ha caído por tu culpa-levante mi brazo pero no espere respuesta alguna, solo escuchaba pequeñas risitas tímidas.
-Sus nombres son Jimmy y Dylan-Amanda los sentó en el mueble, permitiendo mejor acceso que Chaz se pudiera hacer a ellos.
-Un gusto conocerlos pequeños astronautas-guiño un ojo, los niños al escucharle soltaron una risita.
Era normal que los niños de esas edades rieran y jugaran con él, tenía un don de poder hacer que todo niño por más callado que sea logra que cruce palabras con él.
Un momento, si mi mente no me falla, uno de los pequeños se llama ¿Dylan?, me levante rápidamente apoyándome en mis piernas, dejando la caja de chocolates en la barra, podría ser el mismo niño, pero al verlos la sonrisa que comenzaba a formarse en mi rostro desapareció.
No era Dylan.
Existen muchos niños con ese nombre, absurdamente por un momento presentí que el pequeño niño había vuelto, negué con la cabeza, suspire dirigiéndome hacia ellos.
-¿Por qué astronautas?-pregunto Jimmy abriendo sus pequeños ojos color marrón.
-Buena pregunta Jimmy, es porque...amm..-cerro la boca, mirando un punto fijo en el piso pensando en la respuesta del pequeño.
-No tienes ni idea verdad-soltó una pequeña risita Amanda, sentándose en el suelo enfrente de los niños.
-Porque pues, en esta casa hay alienes-sonríe levantando una ceja, Amanda le miro frunciendo el ceño.
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El chico del cabello Azul
Teen FictionNo hay ningúna droga que pueda sustiuir el sentimiento del amor. No existe remedio, no hay antídoto y es completamente falso cuando te dicen que la mejor manera de olvidar a esa persona especial, es sustituyéndola por otra. Las personas me critican...
