Capitulo 17

167 11 4
                                        

CAPITULO 17

-Vaya creo que las dos serán futuras niñeras, denlo por hecho-dijo Chaz, mientras limpiaba el violín. –Eso es lo de menos-se quejó mi hermana.

-¿Tan malo es?-pregunto Eric dándonos unas sodas a cada uno. –Gracias-dijeron todos.

-No conocen a nuestros padres-dije mientras le daba un sorbo a la soda. –Pues a mí me encantan los niños-dijo chaz riendo.

-Yo no les odio, solo que la noticia fue tan impactante para nosotros que fue raro-dije.

-Exactamente-dijo Amanda. –Bueno, no sigan pensando en algo que las pondrá de mal humor en todo el día-dijo Eric.

El día estaba perfecto, la lluvia se había quitado por la noche y había sol.

-Vayamos al aire libre-sugerí, No hay nada mejor que tomar un poco de sol. –Paso-contesto Amanda-necesito comprarme unas botas nuevas, las viejas no me quedan-.

-¿Quieres que te acompañe?-pregunto Eric. –Gracias pero no, iré con mi madre ya que ella tiene el dinero-soltó una pequeña risita inocente.

Amanda salió con mi madre y Eric dijo que mejor iba a ir a visitar sus amigos para después ir a divertirse, No es que no me gustara estar rodeada de gente pero prefería estar a solas con Chaz “amorcito”.

-¿Tu si quieres ir a tomar el sol?-dije, mientras tiraba la lata a la basura. –Claro que si-sonrio.

Decidimos ir a un pequeño parque de la costa. –Corre, mientras me empujas y luego abres los brazos y los dos somos pajaros-sonrió. -¿Qué? ¿Pajaros?-.

-No hay nadie, solo hazlo-insistió. –Bueno-sonreí. Lo empuje mientras corría y como dijo, lo solté, abrí mis brazos al igual que él, corrí alrededor de él, dando varias vueltas, el viento corria por nuestros rostros, el poco frio que hacía era refrescante, paramos y nuestras respiraciones eran agitadas, de nuestras bocas salía el aliento caliente de nuestro cuerpos.

-Eso fue bastante genial, te dije que te iba a gustar, solo tienes que cofíar en mi y listo-guiño un ojo y miro hacia el mar. Habíamos llegado lo más cerca de la playa, sin tocar la arena porque la silla podría atascarse.

-Creo que si-sonreí. Mi estómago ruge. –Creo que tengo hambre-me rasco la cabeza un poco apenada. –Yo también-suspira-por suerte eh traído al realmente necesario para nosotros-saca de su chaqueta una bolsa de galletas con chispas de chocolate.

-¿Qué esas no eran de Eric?-levante una ceja divertida. –A quién le importa, mi novia tiene novia y yo también-saca una galleta y me da la bolsa. –Gracias-la muerdo-Wow están deliciosas-me cubro la boca con mi mano.

-las mejores que vas a probar en días-sonríe y suspira. Me siento a lado de él, para observar y admirar la hermosa vista que tenemos enfrente de nosotros.

-¿Cuál es tu sueño?-me pregunto. –No lo sé-suspire. –Ni, yo-contesto.

En esta edad tus padres junto con los maestros te empiezan a presionar de lo que vas a decidir para tu futuro. La mayoría solo quería ganar un buen sueldo para vivir estables, pero yo tenía otra mentalidad, pensaba que si vas  a elegir una carrera donde a futuro la ejercerás, debe ser una que realmente te guste, para no ser como la mayoría de la sociedad, que se la pasa molesta consigo misma afectándose solo a ellos mismos.

Un círculo vicioso que muchas personas le siguen, tal vez aun no esté preparada para la vida que me falta enfrentar pero poco a poco puedo enfrentarlo y con chaz a mi lado, todo es posible.

-Cuando me recupere y pueda levantarme de esta molesta silla, te prometo que trabajare mucho para poder llevarte a los países que siempre has querido visitar-me miro de una manera tierna y llena de esperanza.

El chico del cabello AzulDonde viven las historias. Descúbrelo ahora