Capitulo 11

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Me dijeron que no puedia entrar, perdón por no estar contigo a tu lado en la operación me han avisado que no es una herida muy profunda que no daño ningún órgano

Mi mente no me dejaba en paz, no después de verte así tan débil tan frágil tan indefensa como una niña, me odiaba a mi mismo por haberte invitado a ese lugar.

-Perdóname perdóname perdóname-repetía una y otra vez en mi mente, me encontraba en la sala de espera, oraba por ti con todas mis fuerzas para que te recuperaras.

No tardaron ni media hora en que la familia llegara, todos estaban preocupados, les explique como llegamos aqui, el padre me miro irritado como si me comunicara que si algo le pasaba a Naila su pequeña era mi culpa, bueno creo que alguien más piensa igual que yo.

Me levante del aciento al ver que el doctor se acercaba hacia nosotros.

-¿Ustedes son la familia de Naila?-

-si, somos nosotros-conesto la madre con la voz entre cortada

-No, se encontraron restos de espermatozoides dentro de ella, no hubo ninguna penetración-conforme el doctor hablaba sentía que me relajaba un poco-También no hubo profundización de la navaja, no fue necesario operar, sólo cocer, Naila se tendrá que quedar por hoy para ver su progreso, compermiso-dijo retirando se lentamente

-Gracias doctor-dijo la madre mientras el padre la consolaba

-No fue nada grave, ahora relajate-alcance a escuchar que el padre de Naila le decía en voz baja

Decidí ir a mojarme la cara, para poder despejarme después de la noticia mi tencion se fue de estar preocupado.

Al entrar, los espejos se encontraban en los lavamanos me apoye dejando caer toda mi pesadez en mis manos, mis lágrimas comenzaron a caer, voltee a todos lados para ver si nadie se encontraba pero gracias a dios no había nadie.

Moje mi cara y me tallé los ojos para despejarme, mi cara se vía tan cansada necesitaba dormir pero no quería irme de aquí, salí del baño con la mirada baja.

-Hijo, es hora de que te vayas a descansar-levanté la mirada y me sorprendió que el padre de Naila me dijera eso.

-Señor pero quiero y debo estar aquí-

No importaba si me quedaba días o semanas aquí no me iba a despegar de ella.

-Nosotros estaremos aquí, puedes venir más tarde pero ahora sólo ve y descansa-me llevo hasta el ascensor

-Vuelvo más tarde-las puertas se cerraban y el ascensor bajaba.

Entré a la casa, esperando a no despertar a nadie, pero nadie estaba en casa.

Me adentre en el baño para poder relajarme; El agua caía primero por mi cabello y recorría toda mi espalda, me unte shampoo, sucesivamente me tallé el cuerpo.

Salí del baño y me puse unos bóxers, puse la alarma a alas 12:30 pm.

Mi vista se nublaba hasta quedar completamente a oscuras, sin saberlo me quede dormido.

(Naila)

Abrí los ojos lentamente, la luz me cegaba parpadee varias veces y me tallé los ojos para ver bien y ahí estaba yo conectada a un tuvo que este me transportaba suero, y con otro que controlaba mi pulso.

Nada peor que un hospital. Los odiaba a muerte.

Observe que ningún familiar estaba a mi lado, entro una enfermera con una tabla de apuntes acercándose a mi con una sonrisa.

-Buenos Días, ¿Dormiste bien?-

-No, me duele la cabeza, y también a un costado de mi costillas-

El chico del cabello AzulDonde viven las historias. Descúbrelo ahora