-¿Entonces que planeas hacer para el siguiente fin de semana?-Me encontraba con jake en una banca afuera del supermercado con una caja de cereal, mis piernas arriba de la misma, le mire. –Probablemente vaya a casar algunos bichos-.frunció un poco el ceño, levante una ceja. -¿Bichos?, de acuerdo esa es la peor excusa que me has dado para decir que no quieres ir conmigo a la promoción de donas gratis por unas horas-suspire pesado, tome un puño de cereal llevadolo a mi boca dando resultado a mi boca llena sin poder hablar.
-Exactamente y me encantaría acompañarte pero enserio tengo que atrapar algunos bichos para mi reporte de biología-se levantó estirándose-Me tengo que ir, por cierto pronto es tu cumpleaños, necesito respuesta sobre lo que quieres de obsequio-. Asentí algo molesta, vi a mi madre salir con el carrito lleno hasta el tope, la mayoría eran golosinas. Sin despedirme de jake corrí hacia ella para ayudarle a guardar las bolsas en la cajuela.
-Naila amor, ¿vas a ir a la terapia con chaz?-subimos a la camioneta. –pues sí, eso planeo, aunque sigue sin hablarme- Y eso que nos besamos la noche pasada, realmente no le comprendo; me dispuse abrocharme el cinturón de seguridad.
-De acuerdo, tengo que ir con tu papá a una junta escolar de tu hermana-mientras manejaba no desperdiciaba ni un solo alto para mirarme de arriba abajo y suspirar, perfecto ya lo veía venir, la charla de aspecto y sexualidad, me recargue en la puerta con la cabeza en la ventana. –Mamá ¿puedes dejarme de mirarme como si tuviera alguna enfermedad contagiosa?-. Al terminar mi pregunta escuche como el suspiro de mamá se volvió pesado, negó con la cabeza. –No he dicho nada y ya te pones a la defensiva-.golpeaba sus dedos en el volante. –No estoy a la defensiva pero enserio apreciaría que no comenzaras con tus especulaciones sobre si aún sigo virgen o si tengo algún complejo de moda.-llevaba mis tenis gastados y una blusa gris con un estampado de un pato, mi cabello en una cebolla mal hecha y mis pantalones negros, llegamos a la casa, me encargue de bajar todas las bolsas mientras mamá se encargaba de guardar la mercancía en la alacena. Al levantar una de las bolsas una lato salío por la parte de abajo provoancole un agujero, volvi a colocar las bolsas en la cajuela. –Perfecto-la lata rodo hasta llegar a unos pies descalzos de un niño. Este la levanto. –No me gusta el tomate en lata-dijo el niño sacando la lengua en forma de disgusto. Levante la mirada y me quede helada.-¡Dylan!-exclame emocionada pero al mismo tiempo me lleve las manos a la boca. Pero Dylan se encontraba descalzo y llevaba otra ropa aunque algo sucia. Este me sonrio colocándome la lata en una de mis manos. –Hola.-dijo-Ven, necesito mostrarte algo.- tomo mi mano jalándome.
-Espera. Primero tienes que darme una buena explicación del porque te desapareciste, Dylan dimelo.-pare en seco, me gire al escuchar mi nombre en un grito molesto de mi madre. Pensaba en llevarme a Dylan conmigo pero al girarme el ya no estaba. Me lleve la lata al pecho, camine de regreso a la camioneta para terminar de llevar las bolsas a la cocina. -¿En donde te metiste?-dijo mi madre mientras comenzaba a lavar algunas papas y brócoli.-necesito que guardes las latas y que saques la ropa de la lavadora.
Comence a guardar las latas en el estante pero no podía dejar de pensar en Dylan, muchas preguntas atacaban mi mente provocando que me quedara quieta por unos minutos, el sonido del aplauso cerca de mis oídos hizo que volviera a la realidad. –lo siento-.fue lo único que pude decir, termine de guardar las latas después corrí hacia el cuarto de lavado, vacíe la ropa a la secadora, tenia poco tiempo para arreglarme e ir a la terapia con chaz. Vi la hora en el reloj en forma de corazón a un lado de la ventana marcaban las 12:30 pm, di un saltito, mi celular comenzó a sonar era chaz. –Bueno-Sali del cuarto de lavado para después ir al mío y escoger mi ropa. –Me gustas.-Su voz se escuchaba apagada, me detuve un momento. –Lo sé, pasare por ti en unos 15 minutos-colgué, había optado por un pantalón mostaza y una blusa blanca con mangas café, me di una ducha rápida, no me tarde mucho en arreglarme, mis cabellos mojaba un poco la parte trasera de mi blusa. –Me voy-tome las llaves de mi auto, mamá solo asintió y me dio un beso, cerré la puerta con llave, camine hacia mi auto, puse mi bolso en la parte trasera, llegue a la casa de chaz y este ya me esperaba afuera, Sali del auto dejando las llaves pegadas. –Buenas-dije abriéndole la puerta para que subiera al auto. –Dejame te ayudo-pero chaz solo me quito las manos de él, espere a que el subiera y después me dispuse a guardar la silla de ruedas en los asientos de atrás. Subí al auto y maneje en silencio, a mitad del camino chaz rompió el silencio. –Escucha Jake no es un buen chico, en pocas palabras no es una buena persona-me miro con aspecto serio.
-No puede ser-me lleve una mano a la frente. –Escucha enserio no sé qué te sucede, ayer me besaste bueno nos besamos y ahora estas así, enserio a veces pienso que eres mujer, eres peor que yo cuando tengo menstruación.- mi comentario tuvo efecto en chaz provocándole que soltara unas risitas. –Probablemente sea como tú dices pero bueno no sangro cada mes-se muerde un labio.
-Eres un insoportable-suspire cansada, quería contarle sobre Dylan pero no sabía cómo lo iba a tomar. En pocos minutos llegamos. Antes de salir el me tomo de la muñeca. –Hoy vi a Dylan y me advirtió sobre jake.-su mirada se notaba temor, me quede helada, pase saliva, algo más sabia, su mirada me transmitía eso. -¿Qué más te dijo?-pero el desvió la mirada. –Solo aléjate de él-
volví, la verdad es que no queria continuarle, no me apetecia y por una parte había olvidado la contraseña de mi cuenta. Gracias por esperar
ESTÁS LEYENDO
El chico del cabello Azul
Teen FictionNo hay ningúna droga que pueda sustiuir el sentimiento del amor. No existe remedio, no hay antídoto y es completamente falso cuando te dicen que la mejor manera de olvidar a esa persona especial, es sustituyéndola por otra. Las personas me critican...
