Capítulo 141

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HISTORIA EXTRA: IVETTE (PARTE 2)

Mi vida comenzó en una pequeña cabaña destartalada, en un pequeño y empobrecido pueblo del Reino Zedora, al oeste del continente. Recuerdo que era un pequeño pueblo con casi veinte casas, la vida en ese lugar era muy dura, la tierra no producía mucho por lo que había una gran escasez de comida y el único pozo de agua en el pueblo estaba casi seco, por lo que conseguir agua era difícil también, sin embargo, la gente seguía viviendo en esas condiciones. La situación en el pueblo ya era mala y para empeorar las cosas, yo nací en una gran familia, fui la quinta hija en nacer, teniendo dos hermanos y dos hermanas mayores; después de mí, nacieron otros cuatro hermanos, tres niños y una niña. Nuestra vida en ese lugar era realmente difícil y poder alimentarnos a todos era más difícil aún.

Recuerdo cuando mis dos hermanos mayores dejaron el pueblo para dirigirse a la ciudad y tener una mejor vida; sin embargo, del mayor de mis hermanos ya no supimos nada después que dejo el pueblo, por otro lado, de parte de mi segundo hermano escuchamos que se casaría con una joven de la ciudad, pero de igual forma, tiempo después, ya no supimos más de él tampoco. Poco después, la mayor de mis hermanas se casó con un joven de un pueblo vecino y su vida mejoro, recuerdo que solía venir a visitarnos una vez al mes y siempre que venía, traía consigo una variedad de hortalizas, cuando ella venía era el único día en el cual podíamos comer mejor.

Mi segunda hermana mayor también se casó poco después con un joven de nuestro mismo pueblo, por lo que la veíamos más seguido; no sabría decir si su vida cambio para mejor, sin embargo, puedo decir que no había mucha diferencia, después de todo, la situación de todos en este pueblo era casi la misma. Ya no puedo recordar como era mi padre, solo recuerdo que salía desde antes que saliera el sol y volvía cuando ya era de noche, en raras ocasiones llegaba a traer carne, recuerdo que los días cuando sucedía eso, los considerábamos el mejor día de nuestras vidas. En cuanto a mi madre, si la recuerdo, después de todo, yo me parezco mucho a ella. Recuerdo que mi madre siempre estaba cociendo o remendando ropa ajena mientras tarareaba; ella solía salir temprano a otros pueblos o aldeas vecinas para vender su servicio de costurera.

Pero hay algo que nunca olvidaré de mi madre, yo abre tenido siete años en ese momento, solo la vi una vez, durante una noche cuando mi padre no llego a casa, recuerdo a mi madre llorando y lamentándose en voz baja por la vida que llevábamos, recuerdo claramente la frustración en su mirada y su sombrío semblante mientras las lágrimas caían por sus mejillas. En ese momento me di cuenta de todo lo que mi madre había estado aguantando hasta ahora, ver a mi madre en tan lamentable situación lleno de lágrimas mis ojos. Para mí, mi madre era la mujer más increíble que podría existir, frente a nosotros siempre sonreía y su sonrisa nos parecía tan brillante como el sol; es por ello que no olvidaré nunca esa noche, el haber visto a mi madre tan vulnerable y mostrando todo su dolor, es algo que nunca podré olvidar.

El tiempo continuo pasando y mis hermanos menores comenzarón a crecer, ahora yo era la mayor de todos teniendo diez años, en el transcurso del tiempo uno de mis hermanitos falleció a causa de una enfermedad, era imposible para nosotros conseguir medicina. Recuerdo todo el esfuerzo que hicieron mis padres, sin embargo, al final no era posible salvarlo. Mi madre estuvo llorando su muerte por muchos días al igual que mis hermanitos, fue desgarrador no haber podido hacer nada por él y solo verlo morir frente a nosotros. Los meses continuaron pasando y el pueblo se vio afectado por una terrible sequía, ya no era posible cultivar nada en este lugar, pero de alguna forma logramos sobrellevarlo, sin embargo no contábamos con que mi madre estuviera embarazada una vez más, nuestra situación ya era bastante mala en ese momento.

Después de nacer mi nueva hermanita y con las terribles condiciones del pueblo, mis padres tomaron una dolorosa desición, para que pudieran sobrevivir mis hermanitos, mis padres decidieron vender a uno de nosotros con el vendedor de esclavos. Francamente no era algo inusual en este pueblo, varios de mis amigos fueron vendidos en algún momento dada la situación, fue por eso que no lo considere extraño cuando mis padres me hablaron de ello. Ciertamente no sería fácil ser un esclavo, pero tal vez, comparada con mi vida hasta ahora no creía que las cosas pudieran ser peor. Varios días después de eso, el vendedor de esclavos paso por nuestro pueblo, recuerdo despedirme de mis hermanitos, recuerdo las lágrimas de mi madre en ese momento y recuerdo que mi padre mordía fuertemente sus labios hasta sangrar; esa fue la última vez que vi a mi familia.

El vendedor de esclavos nos llevó en su carreta, yo no era la única, había más personas junto a mí, adultos y niños, mujeres y hombres, el vendedor de esclavos no hacía distinción entre las personas que compraba, puedo decir que la condición de todos no era muy distinta, al parecer toda esta región estaba pasando por la misma situación. Después de varios días, llegamos a una gran ciudad, fue la primera vez que vi a tantas personas juntas, para una niña de diez años, la vista frente a mí era asombrosa, no sabría decir si estaba feliz de ser una esclava, ahora tenía dos comidas al día y aunque no quiera reconocerlo, eran mejor a lo que mi madre preparaba.

Pasaron varios días, después de llegar a la ciudad fuimos llevados a la tienda del vendedor de esclavos, nos dieron un juego de ropa simple y nos dieron agua para bañarnos, aunque el agua estaba fría, no era muy diferente a lo usual. Unos días después todos los esclavos volvimos a subir en las carretas del vendedor de esclavos y fuimos llevados a otra ciudad, por lo que escuché, en esa ciudad se celebraba un festival donde muchos vendedores ofrecían sus mercancías. Fue difícil entender a qué se referían ya que nunca había visto eso llamado festival, fue varios días después cuando llegamos a la ciudad donde estaría el festival que pude descubrir lo que era. Las calles aquí estaban abarrotados de personas y por todos lados habían muchas flores muy bonitas adornando las calles. Muchos vendedores por todo el lugar estaban gritando, haciendo alarde de sus productos. Cuando las carretas se detuvieron, varios empleados comenzarón a armar una gran carpa, mientras que todos los esclavos, comenzamos a entrar en distintas jaulas.

Con el pasar de los días, muchas personas vinieron y compraron a muchos esclavos, al parecer en esta ciudad los semi humanos como yo son muy valiosos. Por lo que escuché, durante el último día del festival, el vendedor de esclavos estaría llevando a cabo una subasta de esclavos y yo era uno de los esclavos que estaría en la subasta. Un par de días después, comenzó la subasta y fui presentada cómo uno de los mejores bienes, al final, fui comprada por ciento cincuenta monedas de oro, esa persona sería mi dueño. Hasta ahora, no entendía muy bien que era un esclavo, pero lo descubrí ese día; después de la subasta, el vendedor de esclavos me llevo frente a la persona que me compro, fue en ese momento que el vendedor de esclavos me coloco un pesado collar en el cuello, ya había visto antes a otros esclavos con un collar así, pero no sabía el porque.

Fue entonces cuando lo descubrí, este collar se apretaba en mi cuello si no obedecía lo que me ordenaban, la sensación de perder el aire fue horrible, fue ahora que comprendí que era una verdadera esclava, solo era una herramienta que debía obedecer órdenes, de lo contrario moriría lentamente por el collar apretando mi garganta, ese fue el comienzo de mi vida como esclava.

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