Andrea puso los ojos en blanco y dio unas palmaditas en la cabeza de Lena. "Esa no, tonta. ¡Estoy hablando de la mujer a la que besaste!".
"Espera, ¿qué? ¿Besaste a la señora Zor-El? Eres toda una alborotadora, ¿no es así, Lena?" , comentó Jack con una sonrisa. Había sido el primero en reaccionar. Estaba tan sorprendido con lo que acababa de escuchar que pisó fuertemente el acelerador.
Su padre era el gerente general de una empresa financiera en Ciudad Nacional, y conocía a Kara desde hacía años.
Samantha recordó quién era apenas escuchó su nombre. "¡Oh, Dios mío! ¡Lena, acabas de besar a la señora Zor-El! ¡Ven aquí! ¡Déjame besarte para sentir sus labios y oler su aroma!".
Rápidamente se arrojó sobre su amiga.
"¡Detente!" , exclamó ella mientras la empujaba con molestia. Luego, secó el agua del rostro de Andrea con un pañuelo desechable. Aquella nueva información la había dejado tan perpleja que se olvidó de disculparse con ella.
"Kara rara vez aparece en los medios. ¿Cómo sabes que es ella?" , preguntó seriamente.
"Lo sé porque cooperó con mi padre en una ocasión, y la conocí" , respondió Andrea impacientemente.
"¿Estás segura de que es ella?" , insistió Lena.
La verdad era que estaba a punto de derrumbarse.
"¡Cien por ciento segura!".
Aunque haber besado a Kara Zor-El debía haber sido un gran un honor, Andrea esta sorprendida de que Lena, de quien nunca había coqueteado con mujeres fuera tan atrevida.
De repente, le entró un gran desasosiego. Estaba condenada.
Al darse cuenta de esto, Andrea palmeó la mano de Lena para consolarla. "Escuché que muchas mujeres quieren acostarse con la señora Zor-El, ya sabes por lo que tiene entre....pero ella las rechaza a todas. No tienes ninguna posibilidad, Lena. Pero si quieres ver el lado positivo, no todas pueden jactarse de haberla besado".
Ella apartó la mano de su amiga. "Kara no se lo merece" , dijo con tristeza.
"Bueno, de todos modos, tenemos que celebrar. ¡Vamos de compras mañana! ¡Y luego pidamos a Lena que nos invite a cenar!" , exclamó Sam con emoción.
Lena la miró con los ojos en blanco y se recostó en el asiento trasero, sumiéndose en sus pensamientos. Ni siquiera prestó atención al entusiasmo de sus compañeros de clase.
A diferencia de ellos, se encontraba muy angustiada.
Tres años atrás, se había casado con Kara, y los trámites del matrimonio estuvieron a cargo de su asistente.
Una vez que todo finalizó, Kara le pidió a Philippe que le diera a Lena lo mejor, sin importar lo que ella necesitara.
Durante esos tres años, recién esa noche tuvo la oportunidad de ver a su esposa.
Kara mantenía un perfil bajo y nunca aceptaba entrevistas. La prensa ni siquiera tenía permitido publicar sus fotos en Internet.
Sin embargo, un día tuvieron un desliz y subieron una foto de Kara, en la que se le veía sosteniendo el brazo de una actriz en una conferencia de prensa. Sin embargo, solo aparecía de espaldas. No era de extrañar que a Lena le hubiera parecido muy familiar.
Y acababa de besarla en el bar... Si Kara hubiera firmado el acuerdo de divorcio, ahora sería su exesposa.
Una hora más tarde, ella llegó a casa. Para su decepción, Kara aún no había firmado el acuerdo. Estaba tan angustiada que ni siquiera logró tranquilizarse cuando se acostó para dormir. Simplemente se retorció y dio vueltas en la cama durante toda la noche.
Al día siguiente, Lena paseó de la mano con Andrea y Sam por el Centro Comercial Internacional Kryptonopolis. No obstante, tenía círculos oscuros debajo de sus ojos, ya que había pasado una noche de insomnio.
Llevando bolsas de compras, Jack y Maxwell Lord siguieron a las chicas a dondequiera que fueran. Las tres llevaban horas comprando, y los chicos se encontraban exhaustos.
Jack ya no podía soportarlo más, así que les dio una palmadita en los hombros. "Señoritas, nunca antes las había visto mostrarse tan enérgicas en largas caminatas. ¿Por qué no se toman un descanso?".
"¿Para qué?" , preguntó Sam y señaló una tienda. "Estamos aquí, y es nuestra última parada".
Jack juntó las manos y respiró aliviado. "¡Muchas gracias!".
Las tres jóvenes entraron a la tienda mientras susurraban entre ellas. La vendedora vio que Lena estaba sosteniendo una caja de labiales, y esbozó una sonrisa. "Buenas tardes, señorita. Ese labial es bastante popular aquí. Puede llevárselo si desea. Tiene suerte de que aún nos quede uno para usted".
Lena miró la etiqueta de precio. El labial costaba alrededor de ciento treinta mil dólares. '¿Debería comprarlo?' , se preguntó a sí misma.
"¿Acaso has olvidado que eres rica Lena? Conduces un auto valorizado en decenas de millones de dólares. ¿Por qué estas tan indecisa? Esos labiales solo cuestan más de cien mil dólares. Puedes permitírtelo. Si estás dudando, entonces yo decidiré por ti. ¡Tienes que comprarlo!" , insistió Jack.
"Ese auto no es mío. Solo lo uso por el momento" , respondió Lena.
En realidad, el vehículo le pertenecía a su esposa, no a ella. No tenía nada que presumir.
De repente, no muy lejos, se produjo una conmoción.
Lena levantó la mirada para ver qué estaba pasando. Sus ojos se abrieron de la sorpresa, y casi dejó caer la caja de labiales.
Varias personas estaban entrando a la tienda en la que ella y sus amigos se encontraban. La recién llegada era una mujer que vestía un costoso traje oscuro que hacía destacar su alta y erguida figura. Tenía unos ojos profundos y tranquilos, pero su aura era tan imponente que la gente retrocedía para darle el paso.
'Esta mujer es... ¡Oh, no! ¡Es mi esposa! Pero, ¿quién es la mujer que está a su lado? Tiene la piel clara y una figura perfecta. Es absolutamente deslumbrante', pensó Lena, maravillándose para sus adentros.
Era inusual que Kara tuviera novia, y mucho menos que se mostrara públicamente con ella yendo de compras. '¿Acaso está tan ansiosa por mostrar su amor?' , se preguntó Lena.
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Amor Ardiente (AU) (G¡P)
FanfictionAmar y ser amada es lo que toda mujer sueña. Sin embargo, lo único que Lena quería era el divorcio. Llevaba tres años casada con Kara, una joven multimillonaria a quien ni siquiera le había visto la cara. Cuando por fin decidió poner fin a su irón...
