Dolor

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Mi cumpleaños numero 20 llegó. Un nuevo inicio, un nuevo año y con ello animada me propuse mejorar totalmente mi vida pero para mi desgracia o para mi no visible beneficio el Creador aún no tenia algo bueno para mi. 

Parecía mas vieja que joven,  las pastillas para dormir no me hacían efecto y pasaba las noches alucinando del sueño que tenia pero la sensación de que algo malo me sucedería no desaparecía y siempre estaba alerta. Mi estómago devolvía cada cosa que comía y mi peso era una constante montaña rusa en la cual no se detenía. Intentaba apaciguar mi mente con videojuegos y me volví una adicta a Call of Duty pero ni intentar cansarme conseguía despejar mi mente, mi remordimiento, mi constante paranoia y ansiedad que me devoraban con fuerza cada que veía a Manuel pasar cerca de mi casa. 

Me sentía tan pequeña y rota que no creí que en algún momento pudiera mejorar pero sobre todo me sentía sola. Mi Padre estaba bastante confundido porque no entendía que rayos me sucedía y mis conductas le asustaban, mi madre perdía la paciencia conmigo cada vez que insultaba y vociferaba contra los hombres, mis hermanas estaban hartas de escucharme llorar todo el tiempo, de vivir con una muerta. 

Nadie lo entendía

Nadie podría entender cuando te han arrebatado todo, cuando te han hecho mierda

Nadie podría siquiera imaginar lo que se siente ser violada, ser abusada tantas veces que apenas lo recuerdas.

Nadie entiende lo que es perder la confianza en todo el mundo con el temor siquiera de que te toquen

Sólo estaba yo. Y sólo me tenia a Mi. 


Mi mente se perdió en algún lugar del cual no quería regresar, no estaba lista pero mi cuerpo comenzaba a morir en vida e incluso sentía que la terapia no me ayudaba en nada. Cierto domingo salí con mis padres por la mañana, sentía vergüenza de como iba parecía que ni siquiera era una sombra de lo que fui el año anterior; una bailarina llena de vida en los escenarios, una chica con sueños e ilusiones con amor por la vida y por su familia, una chica que vivía motivada por el Amor. Era una sombra de aquello, mi madre tenia que salir conmigo por destino o causalidad pero yo tendía mucho a ignorar los automóviles que pasaban a mi alrededor cuando cruzaba, era como si tuviera a un bebé a su cargo y cuando llegué a casa subí a mi cuarto a llorar. Estaba cansada de llorar, estaba cansada de vivir, estaba cansada de que me doliera todo pero no tenia fuerzas para continuar. 

Sentía el fuego quemar mi ser, quemaba todo. Mis recuerdos, mi adolescencia, mi infancia, mi nacimiento. Los recuerdos de mi alegre infancia me salvaban de la realidad cruda de recordar porque estaba en este estado, de recordar a cada hombre que tocó mi cuerpo sin consentimiento mío. Recordé incluso la primera vez que alguien me tocó y como lloré y grité dentro del salón sin entender porque:

****-"¿Qué escuchas Kore?"- preguntó Gustavo acercándose a mi lado en la ventana del salón mientras observaba el patio de la escuela en el segundo piso que era nuestro salón

-"Te gustara, ¿Te gusta el rap, cierto?"- contesté colocándole mis audífonos sin notar la evidente cercanía que estaba teniendo conmigo hasta que sentí su mano bajo mi falda

-¿¡Que..?!-

-Shhhhh, todas aquí lo han querido ¿Por qué tú no?- y después se alejó

Recuerdo haber llorado y gritado en el salón hasta que una compañera me preguntó que tenía y no pude siquiera hilar las palabras, sólo lloré y la abracé fuertemente y Alejandra estuvo conmigo hasta que me calmé****


Mi mente no paraba de masacrarme y mi adicción a COD tampoco, me volví tan buena que realmente sentía que al momento de disparar y bombardear a desconocidos sacaba todo aquello que realmente quería hacer con Manuel principalmente. Pero la vida una vez más me diría que no todo siempre es como yo quería. 

Laika, nuestra mascota que vivía con nosotros desde que yo tenía 9 años fue operada y su condición no mejoraba en esos días, cuidarla era agotador. Dos meses después de intentar hacer todo para salvarla su mirada triste y cansada nos daba a entender que su misión estaba terminando. Yo me aferraba a ella para que no se fuera, para que no me abandonara. Ella sufría mucho, el cáncer estaba comiéndosela viva y ni yo, ni Dios ni nadie podía detenerlo. 

Terminando el mes de Agosto me desplomé a llorar en mi cama con fuerza y mi Madre irrumpió mi habitación.

-¿Ahora que tienes Kore?- Estaba acostumbrada a escuchar esto ya que llorar era una costumbre

Me negué a responder al inicio pero ya no soportaba más cargar todo.

-Odio a los hombres Madre, si yo no fuera mujer nada de las cosas que me han pasado hubiesen sucedido YO NO PEDI SER MUJER- 

- ¡¡A TI NADIE TE DA GUSTO KORE QUE PASA!! ¡¡ME DAS MIEDO!!- escuché a mi Madre desahogar su preocupación evidente. Me detuve de llorar un momento y dándole la espalda decidí hacerlo, ya no aguantaba más tiempo así.

-Cuando tenia 16 años..- Estaba dudosa de como reaccionaria, pero ya no había marcha atrás.      -Cuando tenia 16 años. Alguien...- Me pausé por cinco minutos en los que tomaba fuerza para hablar. 

-Alguien abusó sexualmente de mi- 

-Fue El- preguntó mi Madre y yo sabia a quien se refería así que me limité a mover afirmativamente la cabeza

-¿Porque no lo dijiste antes Kore?- me preguntó con una fortaleza que hasta el día de hoy y siempre admiraré ya que pese a que le dolió lo que le dije no se quebró frente a mi. Tuvimos una platica tan larga sobre todo, fue la primera vez que desnudé mi alma frente a mi Madre sin miedo alguno. Al final me abrazó y su cálidez fue un bálsamo para mi maltratado corazón, me sentía como cuando era niña y tenia miedo de algo ella siempre estaba ahí para mi con los brazos abiertos para cuidarme cuando le tenia miedo a la oscuridad y los monstruos imaginarios de mi cuarto, cuando le tenia miedo a la lluvia y no podía dormir, cuando tenia aquellos sangrados inexplicables que no se detenían, ahí estaba ella. En cada almuerzo, en cada "Que Dios te bendiga, hija" en cada bendición que me daba al salir, en cada libreta forrada con detalles que solo ella podría darle, en cada vez que me peinaba para ir a la escuela, en mi fiesta de quince años. En cada parte de mi vida ella siempre estuvo ahí, y me quebré al sentirme tan mal por haberme alejado de ella tantos años, por no haberle creído cuando me dijo que me alejara de Manuel y de Cruz, por haberla juzgado tantos años. Sentí que en lugar de alejarme, decirle lo que me pasó me hizo más unida a ella hasta el momento que estoy escribiendo esto. 


Dormí por horas después de esa plática, hacia bastante tiempo que no dormía de esa manera aunque estuviera a tan poco tiempo de despedirme de Laika, porque nadie es eterno en esta vida hasta que nos unimos al Creador y a la Eternidad para volvernos uno solo. A pesar de todo, sentí un bálsamo en mi corazón con un solo abrazo de mi Madre. 


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