Capítulo 23

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Septiembre

Verónica se levantó un poco más tarde de lo normal, ayer había durado hasta la madrugada, en parte pensando y por otra hablando con Camila por teléfono. Sus vacaciones fueron increíblemente largas y torturantes, todo porque extrañaba profundamente a Lucy. Intentaba no analizar mucho en lo que sentía hacia la castaña (¡IGNORANTE!) no quería pensar en ella. Por ello durante todos estos días no había ido ni una vez a verla a su casa, y eso que eran vecinas, no importa cuánto quisiera. Tampoco iba al parque.

(Ignorante y masoquista, lo que me faltaba)

Salió con Camila numerosas veces y sus amigos, se divertía, pero los ojos cafés no salían de su cabeza. Detestaba a Lucy Vives, no la dejaba tranquila incluso cuando no la tenía al frente. Suspiró. La tentación le había ganado...unas pequeñas, no muchas, veces en estos dos meses. Mirar hacia la ventana de Lucy era un nuevo pasatiempo (¿Acosadora? ¿Dónde?)

También había revelado las fotos del royo fotográfico, fue después de verlas en el cuarto oscuro que soltó un gemido de frustración consigo misma al ver que una mitad eran fotos del paisaje o el cielo y la otra mitad de Lucy. La propia Verónica se preguntaba y se asustaba ya que no entendía por qué tenía tantas fotos de ella, luego recordó que le tomaba fotos cuando la castaña se sentaba a leer al porche durante la semana y se le pasaba. Tenía más sentido (Que miedo)

De todas formas, no desechó las fotos...después de todo el material era costoso y eran lindas (Ajá, obviamente esa era la razón*sarcasmo*) Lucy salía muy bien y Verónica estaba orgullosa de su técnica de fotografía. Por eso las conservó en su carpeta. (Puras excusas) Y Camila (¡Karla Cabello!) la tenía harta, pero en el buen sentido.

Tipo: Verónica sufriendo por qué no quería aceptar el rollito con Lucy y Camila, ahora sin confusiones, comiendo plátanos (Aw Banana) alegre y durmiendo, soñando con la ojiverde.

Su amiga estaba tan tranquila que la estresaba, ahora la única con la cabeza rota era ella. Camila estaba muerta de amor con Lauren, lo único era que se encontraba casi todo el tiempo desanimada ya que no veía a la ojiverde y no tenía excusa para salir con ella. No eran amigas. Su mamá era otra. Había decidido actuar, quería una vida más activa y alegre para ella y su hija. Fue hasta una psicóloga y grupos de apoyo, con el paso de los días y se le veía más alegre y con más color en el rostro. ¡Y al parecer había conocido a un hombre en el grupo! Llevaban unas pocas semanas saliendo...¡Pero hasta su mamá era feliz!

Verónica estaba muy feliz por ella, en verdad, pero verla tan alegre con otra persona también la empalagaba. ¡Traidoras! Las dos ¡Su mejor amiga y su mamá! Ya estaba sola, en su propia nube. Todo por culpa del calentamiento global, sí, eso debía ser. (También podrías culpar a Epic, siempre es culpa de ellos)

Pero tú también podrías ser feliz si... Últimamente su subconsciente era más inteligente que ella e intentaba darle consejos sobre Lucy ¡Otra traidora más! Cállate. Los odio a todos. Verónica era una gran cara de orto (Tipo Lauren en USA, malditas gringas)

Pero se levantó con ánimos, hoy vería a la castaña, aunque fingiría que no lo haría ¡No! Ella no tendría por qué buscarla...pero es que en verdad necesitaba hablarle, molestarla o algo. Se cambió en un tiempo récord con su falda y una blusa, dejando el cabello liso suelto y maquillándose (Cuidado, Verónica. Cualquiera diría que estás ansiosa por verla ahr) Encontró a su mamá cantando un pequeño estribillo de una canción en la cocina, Verónica rodó los ojos. Jesús, tanta felicidad la embriagaba.

- Buenos días, cariño. Vas tarde- le sonrió cálidamente, dándole su desayuno y un beso en la frente.

Verónica a pesar de todo sonrió, por fin sentía que tenía una madre otra vez y todo estaba bien. Bueno, no todo, pero al menos era un problema menos.

Rivales (Vercy)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora