¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Tres meses habían pasado y Venti trataba de actuar normal con toda fuerza de voluntad. "Seré un borracho, pero no un idiota" se decía a sí mismo como mantra, había leído y escuchado las novelas suficientes como para saber que con personas desequilibradas como Xiao había que tratarlas con delicadeza. Agachar la cabeza y asentir, darles un sentimiento de confianza para cuando menos se lo esperen darse vuelta y huir.
Venti tenía un plan, pero lamentablemente no sabía cuanto iba a demorar para pasar la primera fase. Hubiese pedido ayuda a Aether pero ahora ya no estaba. Tampoco serviría pedir ayuda a los demás, eso sería imposible, ya que, Xiao parecía un halcón; pendiente de cada uno de sus movimientos.
Venti se encontraba mirando las nubes sobre su cabeza, estirado sobre la fría madera del balcón, pensando con su sobria cabeza como escapar de ahí lo antes posible.
—¿En qué piensas?.
Un escalofrío recorrió la espalda de Venti al escuchar la monótona voz de su capturador. Si hubiese estado igual de desesperado como en las primeras semanas, se hubiese abalanzado sobre el mientras gritaba algo como "En mi libertad, maldito enfermo. Devuélveme lo que me quitaste" pero, a pesar de que eso era algo que realmente sentía, no quería quedar inconsciente por días como la primera vez que hizo una "pataleta". Aún le daba escalofríos lo que le había dicho:
"¿Libertad? No la necesitas, me tienes a mí. Es suficiente.
Luego de haberlo golpeado y con la poca consciencia que le quedaba lo escucho lloriquear mientras que con su voz rasposa decía
"Te arrastraré hasta el infierno si es necesario, solo no te alejes de mí, por favor."
—En el vino, extraño el vino de diente de león.— dijo Venti con voz melancólica
—Ya veo.
Xiao se recostó al lado de él y lo miro, analizando cada pequeño detalle de su rostro. —Quizás— dijo un poco inseguro —Quizás te puedo traer uno, te lo mereces.
—¡¿De verdad?!.
Xiao asintió, ruborizándose levemente al ver los ojos brillantes de Venti, tal y como era antes. Sentía su corazón acelerarse de solo pensar en lo lindo que se veía Venti emocionado.
—Si, – tímidamente tomó la mano del contrario y su corazón dio un salto cuando este le devolvió el gesto con un suave apretón —Haría lo que fuera para hacerte feliz nuevamente. Lo que sea.
Venti le sonrió y el corazón de Xiao parecía que iba a reventar de lo rápido que latía.
—Gracias, Xiao.
La conversación terminó ahí, ambos estaban recostados mirando el cielo mientras seguían tomados de las manos. Un silencio que para Xiao era reconfortante y para nada incómodo.
Para Venti, era todo lo contrario.
"Arcontes, ¿cuánto más tengo que soportar?", pensó.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
gracias a hua cheng actualice, bendito seas hua cheng.