A los 18 me gustaba observarte.
Hay una gran diferencia entre observar y mirar. O entre observar y ver.
Te explico: Cuando observas, dedicas toda tu atención a lo que sea que... Vale, a lo que sea que observes, sí. Pero a eso me refiero, a que prestar atención a todo. Cada momento. Cada detalle.
Llevaba ya dos semanas, pasando al café con la simple intención de observar a la chica que dibujaba y bebía capuchino a cada rato.
Y me encantaba hacerlo.
Parecías siempre estar tan distraída que cualquiera habría dicho que vivías en tu propio mundo. Y lo más probable es que hubieran tenido razón.
Tu propio mundo...
Cuanto hubiera dado por vivir en él también.
Apuesto todos mis billetes a que sería el lugar más hermoso del planeta Tierra.
¿Cuánto tiempo más seguiría observándote?
Todos los días te ibas más o menos a la hora que cerraban el café. Ni si quiera te percatabas de mi presencia, parecías más concentrada en esos pedazos de papel que en el chico de la esquina que apenas y quitaba su mirada de ti.
No me quejaba, tú dibujando es uno de las mejores fondos que tenido la oportunidad de observar. Gracias.
Te quiere,
Abraham.
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18.
Historia Corta❝ A los 18 nos enamoramos, amamos, lloramos, corrimos nos arrodillamos y nos dimos la espalda el uno al otro. ❞
