Capítulo 6

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Jeongguk se dejó caer en la mesa más alejada de la taberna, se quito la capucha de su capa y miro a la mesera que se acercó

–¿Eres un brujo? Aquí no son bienvenidos

El pelinegro dejo caer una pequeña bolsa con monedas, la chica rápidamente las tomo y le sonrió

–¿Qué vas a pedir?

–Una cerveza y un conejo– La chica asintió y se retiró

Jeongguk saco una hoja de la bolsa de su capa y miro el mapa, ahora mismo se encontraba en el sur, a pesar de que quería buscar a JiMin también tenía hambre, no tenía dinero ni nada que intercambiar. Así que presto sus servicios a un pueblo del sur, dónde tuvo que cazar y matar a una súcubo, la maldita fue un dolor de cabeza pues se movía rápidamente, pero cumplió su trabajo y fue recompensado. Ahora contaba con dinero y un caballo blanco que lo esperaba afuera

–¡Es verdad!

–No seas mentiroso, nadie tiene dones de ese tipo. El alcohol ya te hace alucinar

El pelinegro miro de reojo los hombres a poca distancia suya y les puso atención

–¿No se te hace raro que nadie hable del imperio Park?

–Es un imperio caído, entiende. Es terreno perdido, ni siquiera los imperios de aquí hablan de él

–¡Porque tienen miedo! Te digo que el emperador regreso, pero diferente. Parece un demonio encarnado

–Ves, eres un exagerado

–Yo estuve en el reino vecino, el de los Léones. Arrasó la vida de la gente ahí, sin importarle los niños. Los quemo, como si de simples brochetas se tratarán ¡Pero no con antorchas! El saco el fuego de sus manos, como un mar controlado pero sólo sobre la gente, se oían sus gritos y el olor a carne chamuscada

–¡Dios! Pero que historias te inventas. Deja de decir idioteces, nadie tiene dones así, y si los tuvieran obviamente no sería un emperador, es la muerte para todos. Sabes cómo son de territoriales

–¡Y eso está haciendo!

–¡El emperador Park murió! Y ya cállate maldita sea

Ambos hombres se quedaron en silencio, Jeongguk volvió la mirada a su mapa y lo guardo. La chica regreso con la comida y comió lentamente pensando en las palabras del hombre frente a él, que bebía cómo barril sin fondo, no sabía si creer o no. Si fuera real estos rumores ya estarían en el sur, ya habían pasado otras 2 semanas, y nadie decía nada, más que ese tipo

Cuando terminó, decidió al menos ir a dar una vuelta. Se colocó la capucha y se acercó al hombre, le golpeó el hombro atrayendo su atención

–¿Y tú eres?

–¿A dónde se dirige el tipo que dices?

–¿Por qué debería de decirte?– Jeongguk colocó su mano en el hombro y apretó, escucho el hueso crujir y el hombre jadeo– Está bien, está bien. Se dirigen al norte, al reino Marques

Jeongguk se giró y salió de la taberna, se subió a su caballo y emprendió camino hundido en sus pensamientos. ¿Sería él?

Pensó rápidamente si podría sacarle provecho en el camino, si seguir de largo o parar por ofertas para obtener dinero o ir directamente solo para detenerse por necesidades básicas

Debes tener muchas historias

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Imperios • GgukminDonde viven las historias. Descúbrelo ahora