Capitulo 7

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Jeongguk abrió suavemente los ojos, gruño cuando los suaves pero luminosos rayos del sol se estrellaron en sus ojos. Miro borrosamente a su alrededor y notó una figura que se acercaba

–Que bueno que despertaste– La figura borrosa se alejó y se oyó que abrieron una puerta, unos susurros bajos y después los pasos metálicos de alguien alejándose

–¿Cómo te sientes?– Jeongguk parpadeo tratando de enfocar– Oh, no me he presentando, me llamo Taehyung

–¿Dónde estoy?

El elfo le sonrió burlón– ¿Qué? ¿Acaso no reconoces este lugar?

Jeongguk miro de nuevo la habitación y asintió cauteloso. Era la habitación de JiMin– ¿Dónde está él?

–¡Jeongguk!– Las puertas se abrieron de golpe cuando el peliblanco las empujó sin esperar a que sus guardias la abrieran. El emperador corrió hasta la cama y abrazo al pelinegro– Tres días dormido, ya me habías asustado

Jeongguk cerró los ojos disfrutando del cálido abrazo y el aroma a flores silvestres del peliblanco– Estoy bien

–¿Taehyung?– El peliblanco miro al hechicero que recogía sus cosas

–Esta bien, su majestad. La herida sano, él está en condiciones. Sólo le hace falta un poco de sol y aire fresco y estará como nuevo

El peliblanco asintió y regresó su mirada al brujo, ambos se miraron a los ojos, Jeongguk mirando que los ojos del peliblanco seguían rojos, y JiMin admirando los felinos  y llamativos ojos amarillos. Escucharon las puertas cerrarse, sacándolos de su ensoñación al notar que Taehyung se había ido

–¿Quieres salir?

–Si

JiMin lo ayudo a incorporarse, el pelinegro apretó los dientes al sentir una punzada en la parte posterior de su cabeza. Un guardia les abrió la puerta y ambos salieron con ambos guardias detrás de ellos. Jeongguk notó a los sirvientes muy movidos, corriendo con cosas en sus manos, arqueo una ceja confundido

–¡Oh! Tendremos un banquete aquí, y en la ciudadela una feria. Festejamos este día como el término de la guerra

–¿O sea que ya terminaste tu masacre?

JiMin lo miro con una sorpresa triste y negó– Vamos, no quiero hablar de eso

–De hecho tenemos otro tema de que hablar

El interés se encendió en el más bajo y asintió– En el jardín hablamos

Ambos caminaron hasta salir al jardín, ahora se encontraba en reparación, miro las obras negras de una nueva fuente y lo que parecían los mismos arroyos que se conectaban a ella, junto a herramientas de jardinería con flores a medio plantar

–¿Y los jardineros?

–Es día feriado, Jeongguk. Están ayudando o descansando en la ciudadela

–Entiendo– Se sentaron en una pequeña banca de mármol destruida, los guardias se quedaron a una distancia considerable

Jeongguk cerró los ojos y aspiro el aire, ahora ya no olía a sangre. El aroma se había ido por completo reemplazándolo con el aroma a comida, vino y flores, más fresco, olía a vida, ya no a muerte. Hasta los rayos del sol se sentían cálidos, no fríos como ese día

–¿Te sientes mejor?

–Umh– El brujo sintió como recobraba sus fuerzas

–Y..– El peliblanco estiró la letra como no sabiendo que decir a continuación, pronto empezó a jugar con sus manos nervioso– ¿Qué harás?

Imperios • GgukminHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora