Sus ideales chocaban estrepitosamente con la escena desarrollándose a unos cuantos metros de distancia, sintiéndose distante y un poco fuera de lugar con aquella felicidad que tan repugnante le resultaba.
Casarse? formar una familia?
Jamás en su vida se lo planteó, y mucho menos iba a comenzar a hacerlo ahora. No podía visualizarse a sí mismo vestido de traje y a una mujer de blanco a su lado, sonriéndole de una manera que no sabría corresponder; quizás por los nervios, o por lo insufrible de un futuro que a su juicio no era nada prometedor.
Por ello, bebió sin muchos ánimos de la copa aún llena entre sus dedos, oyendo a lo lejos los votos matrimoniales y cuestionándose una vez más por qué siempre terminaba haciéndole caso a Sylvia, su colega de toda la vida.
Y es que ni siquiera ella habría adivinado que uno de sus trabajadores acabaría fijándose a profundidad en una empleada del ayuntamiento de Burlington!
Desde su punto de vista no parecían tener demasiada afinidad, preguntándose la primera vez en que la presentó enfrente de todos qué demonios le vio y por qué se amarraría de esa manera a una desconocida.
Otro suspiro. Era aburrido oír las mismas promesas ambiguas y vacías que implicaban una fidelidad endeble, reduciéndose todo a un papel firmado y a un anillo que eventualmente su compañero se quitaría cuando se hallara entre las piernas de otra mujer.
Una sonrisa se le escapó, sintiéndose afortunado de estar libre en todos los aspectos... hasta que unos gritos eufóricos y unos aplausos proviniendo de una única persona llamaron la atención de todos, incluida la suya. Desde su lugar en la mesa contempló a una mujer de largo cabello negro, con un vestido elegante y que iba a juego con el color de sus ojos, tambaleándose de un lado a otro desde su punto mientras sostenía con una visible torpeza una copa de vino entre sus dedos.
─Que vivan los novioooosss!~─le escuchó canturrear con alegría, casi como si fuera ella misma la que estuviera en el altar, provocando algunas risas en los demás. Su rostro yacía rojo casi en su totalidad, perdiendo un poco de su inhibición y dando tronpicones de vez en cuando─. Que el matrimonio sea prósssperooo!~
─Alguien podría llevarla a tomar el aire por un rato?─pidió la amiga de la novia, con la mayoría mirándose unos a otros. Por supuesto, no siempre era del todo divertido lidiar con una persona plenamente ebria.
─Yo me encargo!─Loid se puso de pie tan pronto como vio la oportunidad de salir de allí, sintiéndose agobiado por tanta palabrería que más temprano que nunca se iría al caño. Con cuidado se aproximó a la joven que aún seguía con la copa en mano, pidiéndole con amabilidad que lo siguiera y que se estuviera quieta, ya que de lo contrario podría lastimarse de camino al patio.
Una vez afuera, la condujo a unas bancas dispuestas a cada lado de la entrada, procurando no soltarla por si es que se iba de cabeza hacia cualquiera de los dos lados, viéndola beber lo que restaba del vino con una inusual desenvoltura. La brisa del mediodía pareció relajarlo de aquel ambiente romántico, sentándose a un lado de la joven azabache y vigilándola de reojo cada tanto.
─No es lindo?... ─escuchó su voz ida de repente, observándola por el rabillo del ojo─. Casarse debería ser para siempre, perooo... el ser humano es traicionero cuando se trata de fidelidad. La ingenuidad de esos dos resulta linda hasta cierto punto... ─aquellos ojos carmesí buscaron los suyos expectantes, transmitiéndole una sensación que en ese momento no supo describir─ tú, quiénquiera que seas... estás de acuerdo conmigo?
Loid no tuvo tiempo de reaccionar, sintiendo los brazos de la mujer posándose sin reparos sobre sus hombros y atrayéndole hacia su rostro risueño, tratando de recibir una infantil aprobación.
─Di que siiii...! di que el matrimonio es un asco, y que esos dos van a fracasar en cuanto menos se lo esperen!
─S-Sí, concuerdo... es lo que estaba pensando cuando estaba allí dentro─Loid quiso suponer que sus palabras eran mayormente motivadas por el vino en su organismo, aunque en el fondo sintiera cierta pizca de sinceridad en ellas. Acaso ella compartía realmente su modo de pensar?
─Vaya!... parece que he encontrado a mi alma gemela─los brazos de la fémina le liberaron con cierta lentitud, deslizando su agarre hasta dejarle con una extraña sensación de vacío. Poco después, extendió una mano libre de joyas en su dirección, luciendo genuinamente contenta─. Soy Yor Briar, es un placer... eh...
─Loid Forger─aceptó el gesto, estrechando su mano y sintiendo la suavidad de aquella piel contra la suya. Automáticamente, quiso achacar el escalofrío que sintió a la brisa recorriendo el lugar, sonriéndole tan solo por... cortesía─. El placer es mío, señorita Briar.
Un sonrojo mucho más intenso del que suele provocar el alcohol tiñó el rostro de su pintoresca acompañante, viéndola apartar por reflejo su mirada. A dónde se había ido el valor de hace tan solo un momento?
Los aplausos en el gran salón a sus espaldas consiguieron sacarlos de aquel ambiente ameno, descubriendo que el clásico "sí, acepto", se había concretado sin ningún tipo de oposición, con los recién casados recibiendo felicitaciones y el dúo solitario en el exterior compartiendo el mismo desacuerdo de un inicio.
Tan apartados de ese escenario, ignorando que el futuro no entiende de ideales y mucho menos de casualidades...
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Otoño En Pareja | Spy x Family
Fanfic❥One-shots TwiYor basados en algunas de las temáticas del Flufftober 2022.