Capitulo 2: Reencuentro fallido

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Había transcurrido una semana del día en que Franco Reyes había vuelto a escuchar el nombre de Sara Elizondo, aquella mujer que tiempo atrás había amado con locura.

El sol se asomaba por el gran ventanal que tenia su dormitorio, allí se encontraba él durmiendo plácidamente junto a aquella muchacha que demostraba amarlo con todo su corazón.

El reloj marcó las 8am de aquel domingo, Ana Lucía comenzaba a despertar y cuando terminó de hacerlo pudo escuchar un susurro proveniente de Franco; decidió acercarse más para poder entender lo que su novio estaba diciendo.

- Te amo mi amor - Repetía Franco una y otra vez

- Amor despiertate - Dice Ana Lucía sin resultado alguno

- Te amo mi vaquerita hermosa - Decía Franco aún dormido

- Franco despiertate - Pronuncia ella.

Unos minutos después éste despertó algo turbado por el sueño que acababa de tener, mientras tanto Ana Lucía contemplaba el rostro de ese hombre que para ella era maravilloso.

- Buenos días mi rubio hermoso - Dice Ana Lucía y le da un suave beso en la boca

-Buenos días amor - Responde él.

- ¿Estabas soñando conmigo? - Pregunta la joven muy ilusionada.

- No, para nada - Contesta Franco

- Por lo que estabas diciendo pensé que se trataba de mi - Dice su novia

- ¿Qué dije? - Pregunta Franco muy sorprendido

-Te amo mi amor, te amo mi vaquerita hermosa - Dice Ana en un tono triste.

-Ah, no amor, no pongas esa cara, estaba soñando con mi hermana - Miente Franco

- Que bueno, me alegra que se trate de Libia, vamos a levantarnos a desayunar - Contesta la muchacha

(...)

Mientras tanto en la hacienda Elizondo Sara se disponía a preparar su caballo y emprender camino hacia la hacienda Trueba para poder conversar con los nuevos dueños sobre el dichoso cercado que estaban levantando.

- Doña Sarita no prefiere que la acompañemos, no es prudente que vaya sola   - Dice Gonzalo con preocupación

- No se preocupe Gonzalo, no habrá problemas con ellos, simplemente iré a charlar, saber los motivos por los cuales están haciendo esa cerca - Responde Sara

(...)

Sara Elizondo no andaba con vueltas, era una mujer muy directa, capaz de enfrentar a cualquier persona ella sola, sabía defenderse muy bien y además era muy buena negociando en cuestión de temas de la hacienda.

Al cabo de un rato ya se encontraba en los límites que dividían la hacienda Trueba de la hacienda Elizondo, allí se encontró con unos trabajadores que seguían  construyendo el  famoso cercado, no dudo ni un minuto en acercarse a ellos para poder hablar con el dueño de aquellas tierras.

- Buenos días muchachos - Dice Sara, en un tono de voz alto

- Buenos días señorita ¿Qué se le ofrece? - Responde Olegario

- Quisiera hablar con el dueño de estas tierras, entender cuál es el fin de levantar un cercado - Dice Sara molesta

- Disculpe señorita Sara pero eso no será posible, el patrón no llega a la hacienda sino en la noche, tiene varias reuniones fuera - Contesta el muchacho

- Pueden por favor informarle a su patrón que Sara Elizondo necesita conversar con él,muchas gracias muchachos - Pide Sara y se marcha

(...)

Antes de dirigirse a su hacienda, decidió dar un paseo por sus predios como todos los días, y una vez más allí estaba aquella mujer

- Sarita que placer encontrarte nuevamente por aquí, te quería presentar a mi novio, pero ya tuvo que irse - Comenta Ana Lucía.

- Yo también quisiera conocerlo, de hecho vine a hablar con él, para aclarar lo de la construcción del cercado que están levantando - Responde Sara

- Él tiene mucho trabajo en la oficina,pero presiento que con la feria de caballos pasará más tiempo aquí, tiene que entrenar a los animales - Dice la muchacha

- Espero pronto tener la oportunidad de conocerlo, y sino ya será allí, en la feria, los días que faltan ya no vendré a dar paseos, también debo estar con los caballos y dejarlos listos, debo regresar, un gusto platicar contigo Ana, hasta luego - Se despide Sara y retorna el camino a casa

(...)

- Mamá, he ido a los límites de nuestra hacienda y la hacienda Trueba pero no pude hablar con el dueño, los trabajadores dicen que pasa mucho tiempo fuera, en reuniones y demás. Los días que faltan para la feria debo permanecer aquí, tengo que preparar a los caballos - Comenta Sara

- Entiendo hija, ya tendremos tiempo de que los vecinos nos expliquen el motivo de levantar un cercado, ahora lo importante es la feria, debemos ganar, como el año anterior - Responde Gabriela

(...)

Ya era tarde y Franco Reyes no tenía intenciones de volver a su hogar con aquella joven que lo esperaba ansiosamente, en su cabeza tenia la última imagen de Sara, a pesar de haberla visto enojada y decepcionada con el, no podía dejar de pensar en ella, él necesitaba saber si seguía igual, si había cambiado en algo, si seguía con el mismo carácter, si seguía molesta con el, y si aún lo amaba.
No sabia porque se preguntaba eso, pero quería saberlo, a pesar de que el tenía claro que amaba a Ana Lucía o eso creía.

- Franco, Franco, ¿Qué haces pensando en esa mujer? ¿No te basto con lo mal que te trato cuando descubrió la verdad?, seguro no te quiere ver ni en figuritas - Se dijo así mismo y emprendió camino a su casa

(...)

Ya había caído la noche, Sara se disponía a leer un libro antes de dormir cuando Jimena la interrumpe para contarle algo que había sucedido durante el día.

- Sarita hoy en la tarde fuimos al centro comercial con Norma y el niño, puedes creer que nos encontramos a Juan y Oscar allí - Dice Jimena

- ¿Cómo así, pero ellos no se habían mudado de la ciudad? - Pregunta Sara desconcertada

-Tenia entendido que si, pero se ve que volvieron - Responde su hermana.

- ¿ Hablaron con ellos, las llegaron a ver ? - Pregunta Sarita

- No, no, claro que no, nosotras nos metimos de volada a una tienda para evitar ser vistas - Contesta Jimena

- No me extrañaría encontrarme con ellos o talvez con el tonto de Franco, ay no que fastidio - Dice Sara

- Nos tocara armarnos de valor y ser fuertes, voy a dormir, mañana debo acompañar a mamá al médico, buenas noches Sarita - Comenta Jimena

- Buenas noches hermanita - Le dice Sara y le da un beso en la mejilla

La madrugada se acercaba y Sara no podia dejar de pensar en eso que su hermana le había dicho, se preguntaba si estaba preparada para volver a verlo, para poder mirarlo a los ojos, para poder sentirlo cerca, sabía que no estaba lista, pero su corazón pedía a gritos encontrarse con él.




Lo mismo de siempreHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora