Capítulo 9: Pasión intacta

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En medio de un beso apasionado, Sarita se separo para respirar, Franco necesitaba tenerla cerca, necesitaba volver a sentir a esa mujer, demostrarle cuanto la amaba.

Por su parte Sara no quería frenar aquello que estaba pasando pero la culpa de engañar a dos buenas personas la carcomia por dentro. Ella no era así, eso iba en contra de sus principios.

- Franco es una locura, no podemos hacerles esto - Dice Sara aún agitada

- Sarita no puedo más, necesito sentirte, tenerte en mis brazos, hacerte mía - Contesta Franco y se acerca nuevamente a ella.

El rubio la toma por la cintura, la mira a los ojos fijamente, le sonríe y poco a poco empieza a depositar besos en el cuello de Sara.

- Franco, tú me conoces sabes que yo no soy así - Dice Sarita apenada

- Amor, mírame, yo se que no eres así, pero acaso ¿no quieres estar conmigo?, ya tendremos tiempo de hablar con Daniel y Ana - Responde Franco y la abraza

- Claro que si, me muero por estar contigo, te extrañe muchísimo, nunca deje de pensarte ni aún cuando debía odiarte - Contesta Sara

- Ven conmigo - Propone Franco

Sara conducía por donde el rubio le indicaba, el camino a aquel lugar se hizo largo, ambos no dejaban de mirarse, se deseaban el uno al otro, Franco no dejaba de acariciar el hombro de Sara, y está se estremecía al sentir sus manos sobre su piel, hacia tanto tiempo que estaba esperando este momento. El viaje duró alrededor de 1 hora, llegaron a una cabaña alejada de la ciudad, una cabaña que Franco había comprado para los momentos en los que quisiera estar solo.

- ¿Qué es este lugar precioso? - Pregunta Sara

- Bueno tú me conoces y sabes que hay momentos donde necesito alejarme de todo y este me pareció un sitio adecuado, esta lejos y escondido - Contesta Franco

- Si esta lejos de todo y todos, ¿Te molesta que recorra la cabaña?, quisiera ver todo - Dice Sara mientras le sonríe

La castaña empezó su travesía por el lugar, había recorrido el baño, la cocina, una de las habitaciones y se dirigía al cuarto principal para poder inspeccionar. Allí en una de las mesitas de luz encontró una foto de ella con Franco, la tomó y fue en busca de él.

Franco se encontraba enfrente de un hogar, lo había encendido y estaba contemplando el fuego, mientras pensaba en que pasaría esa noche, sería solo para charlar, pasaría algo más, no le importaba, solo necesitaba estar en compañía de Sara y eso había conseguido.

- Encontré esta foto en la mesa de luz, ¿Hace cuanto tienes esta cabaña? - Pregunta Sara

- Hace poco tiempo, pero el retrato ahí es un motivo más para que te des cuenta que nunca deje de amarte - Contesta Franco

- ¿Quieres vino?, acabo de ver una botella en la alacena - Dice la castaña

- Claro, por favor - Responde el rubio

Sara fue por las dos copas de vino a la cocina, se sentía tan feliz de estar allí con Franco, aunque también estaba nerviosa, hacia 2 años que el rubio no veía su cuerpo y eso la llenaba de inseguridades y pensaba en que talvez no le gustaría.

- Sarita ¿estas bien? - Pregunta Franco desde la sala

- Si, ya voy - Dice Sara desde la cocina

Franco preparo una manta para que pudieran sentarse en el suelo, se sacó sus zapatos y ayudó a Sara con los tacos, luego le sostuvo las copas para que ella pudiera sentarse.

- Sara te tardaste mucho en la cocina, ¿Pasa algo? - Indaga el rubio

- No, simplemente no encontraba las copas, se me olvidó preguntarte dónde estaban - Miente Sara

- Bueno, esta bien, haré como que te creo, sabes, estas hermosa, siempre lo has sido, pero en estos dos años te convertiste en otra mujer muy diferente a la que conocí - Dice Franco mientras toma una de sus manos

- Franco, yo no... - Dijo Sara y no pudo continuar

Franco la había besado, y ella había correspondido a ese beso una vez más, era un beso cálido y suave, pero poco a poco iba en aumento, se volvio un beso fogoso, lleno de pasión, donde sus lenguas chocaban y ya no podían respirar.

Sara había obligado a Franco a recostarse en el piso y ella por encima,tenían hambre uno del otro, ambos necesitan sentirse

Franco tomó a Sara por la cintura y la giro para quedar él encima de ella, comenzó a depositar besos en el cuello de la castaña, el rubio lamia y succionaba aquella zona mientras Sara no podía dejar de gemir ante tales las demostraciones de amor, coloco una de sus manos en la pierna de la castaña y comenzó a subir su vestido, ella solo disfrutaba de las caricias de Franco.

Sara comenzó a desabotonar la camisa del rubio, cuando terminó la arrojó a un lado de ellos, y comenzó a darle besos en todo su pecho, Franco solo la observada y pensaba en cuanto la había extrañado, se sentía completo de estar así con ella, volvió a besarla con más fuerza, con más pasión, no se hubiesen separado sino era porque Franco le quito el vestido a Sara.

Sara se sonrojo al verse en ropa interior y sin brasier, Franco no dejaba de besarla por todo su cuerpo, la miró a los ojos, le sonrió, tomó uno de sus senos, comenzó a frotarlo con sus dedos y luego a lamerlo, con la otra mano acariciaba a Sara en su intimidad, por encima de sus bragas, ella solo jadeaba de placer, en unos minutos más ella llegó al clímax, Franco comenzó a besar su abdomen y fue subiendo hasta su cuello, mientras tanto la castaña comenzó a quitarle su pantalón y su bóxer.

Sara sonrió al ver al rubio tan exitado, tomó su virilidad y comenzó a jugar con una de sus manos, Franco gemia y la incentivaba a más, ella empezó a hacerlo más rápido y cuando noto que Franco estaba por llegar al clímax, se detuvo, miró a Franco a los ojos y lo beso.

- Por favor amor, te necesito - Dijo Sara

Franco le quito sus bragas, se posiciono encima de ella, tomó su virilidad y con mucho cuidado entro en la castaña, comenzó con movimientos suaves, hasta que ella le pidió que aumentara su velocidad, el rubio correspondió ante tal pedido y luego de varias estocadas ambos llegaron al clímax, sus fluidos se mezclaron, la pasión estaba intacta.

Franco se dejó caer al lado de Sara, la abrazo y ambos se durmieron.

(...)

Ana había estado esperando a Franco hasta muy tarde, sus hermanos no le decían nada, lo había estado llamando a su celular pero él no contestaba, decidió ir a descansar y al otro dia tener noticias, el rubio tendría que dar muchas explicaciones. 

Lo mismo de siempreHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora