Había pasado un mes desde que Ana Lucía y Franco se habían separado, un mes en que la muchacha estuvo deprimida, sin querer salir de su casa, sintiéndose nada frente al hombre que amaba con toda su alma, un hombre que ya no le pertenecía, que nunca le perteneció, era evidente que a pesar de haber mantenido una relación con el rubio él jamás había dejado de amar a Sara Elizondo con quien estaba nuevamente en una relación amorosa.
Un mes no era tanto tiempo para Sara y Franco, ellos aún querían recuperar los dos años que habían estado separados, es por eso que compartían cada momento que podían, salían a montar, a cenar, se veían en la cabaña de Franco, Sara iba a la hacienda de los Reyes y Franco a la hacienda de las Elizondo.
(...)
- ¿Tú piensas que esto puede funcionar Dani? - Pregunta Ana
- Claro que sí primita, Sara es muy recta con ciertas cosas y no le permitirá seguir a Franco con ella cuando sepa lo que sucede - Contesta Daniel muy seguro
Ana Lucía ya le había contado a su primo que Sara Elizondo era la mujer de la que Franco estaba enamorado, es por eso que Daniel no pudo soportar que la castaña le haya ocultado de quien se trataba y no se quería hacer a la idea de perderla, aunque ya lo había hecho, el haría todo por el amor de esa mujer.
Daniel y Ana Lucía no solían ser personas rencorosas, ni vengativas, pero el amor los había cegado por completo, habían ideado un plan perfecto para separar a Franco y Sara, ellos estaban seguros de que funcionaria y que al final cada uno ganaría.
(...)
- ¿No te parece un día precioso? - Pregunta Sara
- Vos sos preciosa mi amor - Responde el rubio y planta un corto beso en la boca de la castaña
- Teníamos largo tiempo de no venir a la laguna, este es nuestro lugar favorito, deberíamos venir más seguido - Propone Sarita
-Si a lo mejor podemos venir cada día después de nuestro paseo matutino por los predios - Dice el rubio
- Me parece una muy buena idea mi amor - Contesta la castaña.
Pasaron una tarde agradable frente a la laguna entre charlas, risas, caricias y besos, hubiesen querido que ese día no se terminara jamás, eran tan felices cuando estaban juntos, que ninguno quería despedirse del otro.
- Amor me avisas cuando llegues a la hacienda ¿Si? - Dice Franco
- Si amor, quédate tranquilo, yo te aviso apenas llegue - Contesta Sarita
- Ven para acá, ¿te vas a despedir como corresponde? - Pregunta el rubio con cara de pícaro
- ¿Cómo corresponde? - Retruca la castaña
-Sí, con un lindo beso y un abrazo de oso - Contesta Franco haciendo un puchero
- Claro que si bobo, ven - Dice Sara y lo toma de una mano para atraerlo hacia ella - ¿Tú sabes que yo te amo verdad?
- Em, no sé, hoy no me lo has dicho - Contesta el rubio con cara triste
- Sí tienes razón hoy no te lo he dicho, te amo mi amor, eres lo más lindo que tengo - Dice Sarita para luego besarlo - Ya tengo que irme
- Esta bien amor, pero no te olvides del mensaje, te amo hermosa - Dice Franco
- Te amo más mi rubio precioso - Contesta Sara
Ambos se subieron a sus caballos y emprendieron viaje a sus respectivas haciendas, Sarita deseaba llegar pronto y darse un baño para sacarse el día de encima, Franco quería ir a ver unos ejemplares con sus hermanos, así que iba lo más rápido que podía en Mesquita.
Tanto Sara como Franco no podían imaginarse la sorpresa que los esperaba en sus hogares, algo que ellos no hubiesen imaginado bajo ningún punto.
ESTÁS LEYENDO
Lo mismo de siempre
RomanceEsta historia contará como fue creciendo el amor de Sara y Franco hasta convertirse en una hermosa familia. Ella tuvo que resignarse y dejar ir a su gran amor, pero la vida le tenia una grata sorpresa, el amor de su vida volvía a aparecer y los sen...
