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Todos estaban un tanto sorprendidos, pero sus cerebros estaban a punto de explotar.
Era demasiada información.
La tercera generación estaba más que sorprendida por lo cerrada de mente que era toda la generación de sus padres.
Literalmente, la idiota de Victoire había gritado a los cuatro vientos el apellido Serpens. Pero parecía que sus cerebros habían decidido tomarse unas vacaciones. Estos habían tomado sus maletas, se habían colocado sus gafas de sol y se habían ido a una paradisíaca isla.
—Y pensar que en nuestro tiempo se jactaban de ser los más inteligentes de su generación, y mira cómo andan... Más perdidos que Scorpius cuando tiene que decidir si se casa con vestido o con traje —comentó el mejor amigo del mencionado, quien recibió un golpe por parte del mismo.
—Sé que me veo fabuloso en vestido, pero no, eso lo dejo para después.
—¡Scorpius! Deja de estar de caliente y ponte a pensar cómo hacemos que a papá se le prenda el foco —dijo Narcisa mientras miraba a su padre al borde de un colapso nervioso.
Scorpius miró a su progenitor, que estaba a nada de jalarse los cabellos y quedarse calvo.
Pero antes de que pudiera hablar, la voz de su cuñado los interrumpió:
—¡Hola a todos! —El chico había sacado suspiros de muchas jóvenes ahí, haciendo que cierto castaño mandara mentalmente a todos a la mierda—. Soy André Iriel Parkinson.
Todos quedaron mudos.
¡Con razón era tan sexy!
El mocoso mendigo era el hijo de Pansy Parkinson, la chica más linda de todo el colegio.
Su cabello negro oscuro hacía contraste con su piel pálida, y ni qué decir de esos intensos ojos verdes.
—¿Soy tu madre? —La chica no daba crédito a lo que escuchaba.
Todos estaban sorprendidos, pero se preguntaban quién había sido el suertudo que logró casarse con una Parkinson.
—Claro que sí. ¿De dónde crees que saqué esta belleza? —dijo mientras movía sus manos por toda su silueta—. Y si se preguntan quién es mi padre, pues se quedan con las ganas. Afortunadamente, me parezco a mi madre y saqué muy pocos rasgos de él, así que dejo ese honor a mis hermanos menores, a quienes les toca revelar el nombre de nuestro miope padre.
André sonrió; había dado una pista enorme y muy directa. Solo esperaba que se les prendiera el foco a estos de la segunda generación.
—Tengo 27 años. Y en mis tiempos en Hogwarts fui una orgullosa serpiente —la mesa aplaudió, y más la futura madre del chico—. No jugué Quidditch, no porque no me gustara, sino porque cuando era más joven tuve un accidente que me impide hacer uso de una escoba.
Todos pudieron notar la mueca triste en el rostro del chico.
—¿Qué pasó? —cuestionó Pansy, visiblemente preocupada.
—En el futuro se inauguraron campamentos mágicos y se realizaban partidos amistosos. Tenía unos 8 años cuando una estúpida jugó sucio, causando que cayera de mi escoba desde una gran altura. De no ser porque mi madre, quien actualmente es la directora de San Mungo, estaba de turno ese día, me atendió. Así como mis tías, que movieron cielo, mar y tierra para ayudarme. Desafortunadamente, hay cosas que ni la magia puede arreglar, entre ellas el hecho de que mi cerebro me haga sentir un pavor enorme solo de pensar en volar. He ido a terapia, pero me dijeron que es algo que mi cerebro y cuerpo recuerdan claramente. Hasta el día de hoy no puedo volar, o al menos no del todo.
Pansy estaba que quería saber el nombre de aquella mocosa para darle sus buenos putazos a los progenitores, ya que no podía darle su merecido a la niña; al menos con los padres podía ajustar cuentas.
—No te diré quién es, porque sé lo que planeas, madre —Pansy dio un bufido, causando las risas de sus amigos—. Solo puedo asegurar que mi madrina y tú la hicieron pagar, a ella y a su padre.
Pansy se quedó pensativa, pero algo feliz, ya que ella y su futura comadre harán justicia.
—Y hablando de mi madrina... —la sonrisa en su rostro se fue desvaneciendo, algo que todos notaron—. Esa maravillosa mujer, que así como mi madre ha estado tanto en las buenas como en las malas, es la grandiosa Hermione Granger.
Cuando aquel nombre salió de sus labios, todos quedaron en shock. No era un secreto que ambas chicas no se llevaban para nada. Si bien Parkinson no había hecho nada contra la castaña esos años, estas no podían verse sin que lanzaran uno que otro comentario mordaz.
—Y mi padrino es Draco Malfoy. Si se dan cuenta, no pueden sorprenderse mucho. Tomando en cuenta que los padrinos de Serpens son Harry Potter y mi madre, aquellos inteligentes y a los cuales sus cerebros sí están trabajando y no se fueron de vacaciones, entenderán todo.
Muchos se ofendieron por lo dicho, pero aquellos que sí habían captado todo querían reírse de las caras de todos.
—Y decían que nosotros éramos los lentos —murmuró Fred a su gemelo.
—Aunque estoy sorprendido, pero a la vez feliz. Al menos Mione no tendrá que soportar al idiota de nuestro hermano.
Si alguien los escuchara, no creería que fueran capaces de decir tales cosas. Pero nadie conocía a su hermano mejor que ellos. Y si eran honestos, muchas veces habían querido golpearlo, pero se contenían por su madre.
—Actualmente me hago cargo de las empresas de mi familia, tanto materna como paterna. Con las empresas paternas hay algunos secretos, así que esos se dirán cuando mis hermanos pasen a cargo. Y el hecho de hacerme cargo es hasta que mi segundo hermano menor esté listo para tomar el mando de las empresas de mi padre. No lo toma el segundo hijo porque mi hermano dejó muy en claro que no quiere tener nada que ver; él prefiere otros rubros, en pocas palabras, desea seguir los pasos de mi padre.
Todos estaban callados, tratando de analizar de una vez por todas todo lo que había pasado. Parecía que habían dejado pasar demasiadas cosas.
—¿Alguna pregunta? —cuestionó el chico.
Hermione levantó la mano.
—¿Sí, madrina?
Hermione se sonrojó; aún no procesaba del todo que en un futuro ella y Parkinson serían tan unidas como para ser madrinas del primogénito de cada una.
—¿Estás saliendo con alguien?
André sonrió un tanto nervioso.
—Bueno, además de ser mi madrina y tía de crianza, eres también mi amada y querida suegra —un sonrojo se instaló en su rostro mientras adoptaba una actitud de lo más tímida—. Serpens y yo estamos saliendo desde hace más de 15 años. Y para ser honestos, antes de que todo esto pasara, estábamos con los preparativos de nuestra boda, y tú junto a mi madre estaban como locas con todo. Hasta podría jurar que las que más están emocionadas con la boda son ustedes.
Hermione y Pansy se miraron. Ambas parpadeaban sin parar.
—Eso es una mierda, Hermione —se escuchó la molesta voz de Ronald—. Primero te casas con una estúpida serpiente, y ahora resulta que tú, esa zorra de Parkinson, son las mejores amigas. Y no solo eso, tu hijo está saliendo con el hijo de esta, además de un marica de mierda, un bastardo traidor.
En cuanto esas palabras salieron de su boca, un puño se estrelló contra su rostro.
Hermione Granger había golpeado a uno de sus mejores amigos, haciendo que se le sangrara la nariz.
Draco se estremeció, recordando el tercer año. Pero a su parecer, su golpe fue una caricia en comparación con el que la comadreja había recibido en ese momento.
—¡¿Pero qué mierda te pasa?! —le cuestionó el pelirrojo a la chica mientras se sujetaba la nariz.
—De mi hijo y mi ahijado no vas a hablar. Te lo advierto, Ronald Weasley: di una palabra más sobre mi hijo o mi ahijado, o cualquiera de esos chicos, y te juro que no usaré magia, voy a molerte a puro estilo muggle.
Todos se quedaron en silencio.
La leona había sacado sus garras.
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Viaje al pasado |PAUSADA|
FanfictionSu viaje comenzó sin que nadie lo esperara. Fue un ataque por la espalda, alguien dando su vida por salvarlos, y alguien en lágrimas pidiéndoles que vivieran. - Solo hagan lo correcto.
