| SIN EDITAR |
Todos se habían quedado pensando, notando las muy notables diferencias del futuro. Dos familias en circunstancias similares, pero tan diferentes.
—¿Cómo me llevo con el esposo de tu madre? —le preguntó Rolf a Jason, quien estaba tomando un poco de agua.
—Tengo entendido que al principio las cosas eran complicadas, ya que él estaba furioso de que mamá y tú tuvieran algo que los uniera —dijo mientras miraba a su hermano menor conversar con su madre, la cual solo sonreía divertida ante las anécdotas del menor—. Hasta que tuve como tres años, las cosas cambiaron, y los dos pudieron hablar y arreglar las cosas.
—¿Por qué estaba molesto?
—Mamá y él estaban saliendo en ese tiempo, pero por X motivo no pudieron verse durante todo un año.
—Tu madre, ella...
—No, hasta que tuve edad me contaron cómo fue mi concepción. Digamos que ambos fueron víctimas de personas malas.
—¿No me dirás más, verdad?
—Nop.
—Bueno, ¿cómo es mi relación con tu novio?
Aquella pregunta confundió un poco al chico, pero después sonrió al recordar cómo su padre se había enterado de la noticia.
—Como ya escuchaste, cuando te enteraste celebraste. Pero digamos que fuera de eso, su relación es complicada.
—¿Por qué?
—Teddy y tú constantemente están discutiendo por cosas sin importancia. Dice mamá Olive que es porque ambos quieren demostrar ser mejores que el otro, ya que son muy similares. Por eso sus personalidades chocan.
Rolf asintió, un poco sorprendido. Por lo que entendió, su yerno y él no se llevaban mal.
—¡Hola pasado!
Todos fijaron la vista en aquel chico sexy, quien vestía una sudadera negra que le quedaba perfecta, marcando sus tonificados músculos, resaltando su piel pálida y esos hermosos ojos gris.
—Ante ustedes, el único e inigualable Serpens Granger.
Cuando el chico dijo ese apellido, todos miraron a la leona que estaba con los ojos muy abiertos, así como boqueando como pez fuera del agua. Era una expresión tonta y graciosa.
—¿Granger? ¿Eres mi hijo?
Serpens rió al ver aquella expresión en su madre, pero la tristeza lo embargó rápidamente, pues su último recuerdo de ella era justo cuando estaba por ser impactada por aquel hechizo asesino.
—Claramente, mamá, ¿de dónde crees que saqué esta hermosura? —dijo mientras pasaba las manos por su silueta y hacía una expresión divertida.
Hermione estaba sorprendida, pero feliz.
—Pero...
—¿Por qué solo llevas mi apellido? —frunció el ceño.
—Claramente tengo el de papá, solo que no seré yo quien lo diga —respondió con una sonrisa alegre.
Aunque los del futuro estaban un poco divertidos, ya que antes, la estúpida de Weasley había dicho su apellido paterno. Parecía que sus cerebros estaban algo saturados con tanta información recibida.
Hermione sonrió, notando, por el tono de su hijo, que la relación con su futuro esposo era buena.
—Continuando, tengo 27 años —dijo Serpens.
Hermione abrió los ojos mientras hacía cuentas.
—Sí, mamá, tanto tú como la tía Luna y dos más se embarazaron prácticamente al mismo tiempo —la castaña no daba crédito a aquello—. Bueno, actualmente trabajo en la empresa de papá, ya que, al ser el mayor, seré quien herede el mando, además de que ninguno de mis hermanos quiere hacerse cargo porque, según ellos, nadie me mandó a nacer primero —aquello causó risas en los presentes—. Mis padrinos son Harry Potter y Pansy Parkinson —la mencionada abrió los ojos sorprendida, pues su relación con la castaña no era precisamente amigable—. Ahora no lo entienden, pero más adelante lo entenderán. Jugué Quidditch como buscador y capitán. Y sí, fui quien ayudó a Jason para proponerse en pleno partido.
Una vez dicho eso, se dieron cuenta de algo.
Si mal no recordaban, habían dicho que fue en pleno partido de Slytherin contra Ravenclaw.
—¿Eras Slytherin? —todos miraron a la castaña, quien los miraba fijamente.
—Sí, se acuerdan —dijo soltando una risa—. Y sí, mamá, cuando estaba en el colegio fui a la casa de las serpientes.
Muchos quedaron en shock.
—¿Cómo es...?
—¿Posible? —completó la frase su madre—. Es fácil, mamá, por la simple y sencilla razón de que papá es Slytherin.
—¿Cómo fue que él y yo...? Bueno, terminamos juntos.
—Ya saben que una guerra se detonará en el futuro —muchos asintieron en silencio—. Al término de esta, muchas cosas cambiaron. Mis padres se reencontraron, hablaron e hicieron las paces. Comenzaron a convivir, y una cosa llevó a la otra y heme aquí.
Hermione solo asintió pensativa, tratando de procesar la información.
—Aunque los ojos son la marca familiar —dijo Serpens, notando algunas expresiones sorprendidas—. Quien alguna vez escuchó esta frase ya sabe quién es mi padre —añadió divertido—. Sé que no debí decir nada, pero lo mejor es ir preparando unos cuantos corazones.
Hermione miró a su hijo algo molesta porque no le estaba contando directamente, solo le daba indirectas que ella no captaba.
En cuanto a quienes sí entendieron, parpadearon sorprendidos. Era algo muy inesperado, pero lindo.
La más feliz era la madre del futuro padre, quien tuvo que reprimir su alegría. Saber eso le indicaba que su familia tendría un futuro. Y por lo que había dicho el chico, su familia sería más grande.
—Bueno, solo papá parece el único tonto que no capta la indirecta —comentó al notar el semblante algo oscuro de su padre.
Narcisa miró a su hijo por el rabillo del ojo, sin creer que su tan inteligente hijo se volviera tan estúpido con el tema. La mujer era consciente de los sentimientos de su hijo hacia aquella castaña. Desde que la conoció en el tren el primer año, y desde aquel golpe en la nariz en tercero, el rubio no había podido sacársela de la cabeza, siendo ella su confidente, escuchando cómo tenía que callar sus sentimientos.
—Bueno, cambiando de tema y dejando a mi padre rompiéndose la cabeza tratando de analizar las cosas, voy a continuar con mi presentación —Serpens sonrió al notar la mirada molesta de su madre—. Y antes de que pregunten si tengo pareja, la respuesta es sí. Y es un chico, y sí, soy gay, y si tienen alguna opinión me la paso por el arco del triunfo.
Muchos se quedaron totalmente en silencio. Muchos sintieron que era una lástima total que el chico fuera gay, tanta belleza y hermosura desperdiciada.
No eran ciegos, aquel chico era tan sexy que dejaba pendejos a cualquier modelo. Si bien Draco Malfoy era el chico más guapo del colegio, aquel viajero, y tenían que reconocerlo, lo superaba con creces.
Ese castaño era tan sexy que solo querían maldecir a Hermione por tener un hijo tan guapo, pero también estaban curiosos por saber quién era el otro progenitor, ya que este debía ser un bombón para tener tremendo manjar de hijo.
—Bueno, sin más, me paso retirando para continuar con nuestras presentaciones.
El chico se despidió de los del pasado y, con pasos seguros, caminó hacia su madre, a la cual abrazó con fuerza.
—Espero que estés bien, mamá —pensó el castaño mientras abrazaba a la chica, quien le devolvía el abrazo más que feliz.
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Viaje al pasado |PAUSADA|
FanfictionSu viaje comenzó sin que nadie lo esperara. Fue un ataque por la espalda, alguien dando su vida por salvarlos, y alguien en lágrimas pidiéndoles que vivieran. - Solo hagan lo correcto.
