03 - Presentarse

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| SIN EDITAR|

Nadie pronunció palabra tras escuchar aquel grito. Podían sentir la angustia, una tan intensa que se transformaba en un nudo en la garganta.

Todos observaron en silencio cómo aquel chico caía de rodillas, llevándose las manos al pecho, con la respiración cada vez más errática.

Estaba teniendo un ataque de pánico.

Un chico de ojos verdes se acercó al rubio, tomándolo en sus brazos, meciéndose con él en su lugar mientras le susurraba al oído, tratando de calmarlo.

Pero no parecía funcionar.

El rubio seguía balbuceando, su cuerpo tenía leves espasmos y sus ojos estaban fijos en un punto sin moverse.

—¡Serpens! —exclamó asustado—. No logro calmar a Scor.

Un chico de cabellos castaños —con la ropa desarreglada— se acercó rápidamente, rodeando al rubio con sus largos y fuertes brazos. Acarició su espalda con ternura mientras le murmuraba palabras suaves al oído.

—André, reúne a todos. Creo que estamos en el pasado... muy en el pasado —dijo al observar los rostros jóvenes de sus progenitores.

—Jóvenes —una voz suave y llena de calma resonó en el lugar. Los del futuro enfocaron su atención en la mesa de los profesores. Era el anciano director.

—Profesor Dumbledore —llamó Blaine, aliviado—. Gracias a Merlín que usted está aquí.

Y todos estuvieron de acuerdo. Porque si hubieran regresado a un tiempo en el que ese hombre ya no existía, todo se habría ido al traste. No querían lidiar con esa copia barata de Umbridge en sus primeros años como directora.

Pero antes de que pudieran hacer algo más, sus miradas se dirigieron a una pelirroja que lloraba desconsoladamente, abrazando un cuerpo inerte entre sus brazos.

—Mami, por favor, despierta...

Los jóvenes viajeros centraron su atención en su prima, que se mecía mientras las lágrimas corrían por su rostro.

—Nix...

La aludida levantó la mirada hacia su primo y mejor amigo.

—Teddy... ¿Por qué mamá no despierta?

Esas palabras calaron hondo en todos los presentes. Se hacían una idea de lo que estaba pasando.

—Nix... la tía... ella...

Las palabras no salían. No sabía qué decir. Pero antes de que pudiera hablar, la voz del anciano profesor resonó, y una manta apareció cubriendo el cuerpo de la mujer.

—Me gustaría saber quiénes son —preguntó el director. Pero antes de que alguien pudiera responder, un grito interrumpió.

—¡Maldita sea!

Todos giraron sus cabezas hacia un grupo apilado en una esquina, como una pirámide humana.

—¡Esa maldita arruinó nuestros planes!

En cuanto esas palabras salieron de su boca, un castaño desenfundó su varita y le apuntó directo al rostro.

—¡Ni se te ocurra insultar a mi madre, Weasley!

—Solo digo la verdad —respondió ella con una sonrisa burlona, mirando a los demás con desprecio—. Tu madre es una puta, Malfoy.

Los del pasado estaban aún más atónitos.

¿Weasley? ¿Malfoy?

¿Qué demonios estaba pasando?

—Será mejor que cierres la boca, Rose —gruñó Nix con furia, apuntándole con la varita—. Estoy a un paso de lanzarte un puto Avada, ya que tu imbécil de padre no está aquí para devolverle el favor.

Viaje al pasado |PAUSADA|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora