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El gran comedor quedó en un silencio total. Apenas y se podían escuchar las respiraciones. Pero aquel silencio fue roto el grito furico de Molly Weasley. La cual estaba tan roja como un tomate, además de tener su rostro desfigurado por la ira que sentía en ese momento.
¡¿Cómo se atrevía esa chiquilla a golpear a su Ronald!?
— ¿Cómo te atreves a golpear a mi hijo?
La mujer fue sujetada por su marido, aunque este estaba rojo por el esfuerzo que le significaba el contener a la mujer.
— ¡Molly! – exclamó en un jadeo el hombre. – Cálmate, por favor.
La tercera generación miraba todo el show que la mujer estaba dando, y a sus memorias llegaron los recuerdos de aquel día. Cuando Charlie Weasley había hablado con su familia, y les había confesado que estaba enamorado de un joven domador de dragones, y que tenía planes de casarse. El hombre tenía la leve esperanza de que su madre hubiera madurado, y que no solo lo aceptara, sino también a sus sobrinos, buscando de esa manera mejorar un poco su ya tan fragmentada familia.
Grave error.
Charlie Weasley había sido torturado por su madre, la cual estaba con una expresión desquiciada en su rostro, mientras exclamaba llena de rabia asco insultos hacia su hijo, y en un rincón, estaba un moribundo Arthur Weasley, el cual también había sufrido a manos de su esposa, solo por tratar de defender a su hijo ante los insultos y ataques de su esposa. Ese día, ambos hombres, así como George y Ginny habían roto por completo la relación con la mujer y los demás miembros de la familia. Charlie se había ido a vivir a Rumania junto a su padre y su ahora esposo, alejados de aquella mujer.
— ¿Cómo puedes aceptar esto?
Molly no podía comprender como su esposo podía aceptar el que su hijo menor fuera golpeado por una maldita sangre sucia. Su hijo solo decía la verdad, una que a todos en ese maldito lugar no querían aceptar. Todos ellos estaban mal.
— Ron no debía decir eso, él se lo buscó. – objetó el hombre más que irritado por lo irracional que estaba siendo su esposa en ese momento. – deja de defenderlo, es por eso que no entiende que hizo mal.
Molly miró con furia a su esposo, y en un arranque de adrenalina, pudo liberarse del agarre y golpear con su palma el rostro de su esposo, Arthur abrió los ojos sorprendido – y no había sido el único -, mientras llevaba su mano a su rostro, el comenzaba a sentir un ardor en su mejilla. Para ese momento, los gemelos y Charlie se habían puesto de pie, alejando a sus padres, además de alejar del mismo modo a Hermione, ya que, como todos estaban entretenidos por el show que su madre daba, no se habían percatado de los movimientos de Ronald, el cual estaba más que dispuesto a devolverle el golpe a la castaña.
— ¡Sueltame Charlie!
Todos fijaron su vista al pelirrojo, el cual era sujetado por su hermano mayor, mientras Serpens abrazaba a su madre con fuerza, y miraba fríamente al pelirrojo. Una mirada que a muchos de la primera generación se les hizo conocida.
Narcissa Malfoy, al ver a su nieto, sintió un nudo en la garganta. Sus ojos se humedecieron sin remedio.
"Regulus."
El nombre inundó sus pensamientos. Aquel porte protector... esa mirada implacable y cortante como una hoja de espada... No cabía duda. Serpens había heredado la sangre Black en estado puro. Era el vivo reflejo de su querido primo.
— ¡Déjame devolver el golpe a esta zorra!
— Será mejor que te calmes, antes de que lo hago yo por la fuerza.
Fue la orden dada por Charlie, el cual tenía una mueca llena de enfado hacia su hermano y su actitud cavernícola.
— Madre, es mejor movernos.
Serpens guio a su madre, hacia donde Teddy estaba, el cual estaba más que furioso por la escena que aquel orangután estaba dando.
— Nos sentaremos con Teddy y sus padres, es mejor que estés alejada de ese idiota.
Hermione no dijo nada, solo acató lo que su hijo decía. Y al mismo tiempo, Charlie sentaba a su hermano, el cual protestaba e insultaba al mayor.
— Es mejor continuar, antes de que quiera matar a esta basura. – dijo Serpens con una voz helada.
Los de la tercera generación dieron un largo suspiro, tratando de contener sus emociones.
Un moreno se puso de pie, dispuesto a presentarse y aligerar el ambiente tenso que se había formado.
— Buen día pasado, ante ustedes el único y sin igual Blaise Zabini. Y por mi apellido, es obvio quien es mi padre, además de que soy muy parecido a él. – nadie podía refutar aquello. El joven tenía demasiados rasgos que dejaban en claro y sin duda alguna quien era su padre.
Su piel era igual de oscura que su padre, cabello oscuro y ojos oscuros. Pero se notaba una diferencia, el joven era más alto que su padre, además de tener una mayor masa corporal en los lugares correctos, y muchas podían jurar, que debajo de esa sudadera enorme, había una tabla de chocolate.
El padre del chico, estaba en shock, sin dar crédito a lo que sus oídos escuchaban y sus ojos veían.
¿Acaso había escuchado bien?
¿Sería padre?
— Padre, no te sorprendas. No sería imposible que además de mí y mis hermanos, porque sí, tengo hermanos, tengas algún hijo regado por ahí. – dijo con burla, mientras veía a su padre ponerse tan rojo que parecía estar morado. – Pero no te preocupes, solo somos nosotros, o mamá hace tiempo te hubiera abandonado.
Blaise internamente rogaba a cualquier deidad de que la madre de sus hijos fuera aquella chiquilla de mal carácter. Ese volcán que parecía que estallaría en cualquier momento.
— Tengo 27 años, y sí, soy del grupo de los condones rotos. – dijo con burla, haciendo que sus amigos rieran y las madres de estos se sonrojaran. – Asistí a la casa de las serpientes, como buen hijo de mi padre. No fui premio anual, ni nada por el estilo. Que mi adorada madre agradezca el hecho de que tenía notas pasables. – dijo con humor, recordando los suspiros de su madre cada que sabía sus calificaciones. – Jugué Quidditch como golpeador.
Los aficionados aplaudieron, y más los de la casa de las serpientes.
— Mis padrinos son Theodore Nott y Luna Lovegood. – ambos jóvenes sonrieron, siendo solo Theo el que agradeció con un abrazo de hombros a su amigo. – Actualmente me hago cargo de la empresa de mi familia, porque mi padre dijo que ya era lo suficiente mayor como para hacerme cargo, y él se pueda tomar sus tan ansiadas vacaciones y tener su décima luna de miel con mi madre. Solo espero y no nos den una sorpresa. – aunque sonreía, internamente estaba ansioso, preocupado por la situación de sus padres en su tiempo. – Y por si se lo estaban preguntando, no, no tengo pareja, ni hombre ni mujer. Por el momento quiero seguir disfrutando de mi adorada soltería, antes de ser domado y me pongan una correa en el cuello como a mi padre, mis tíos y mis primos.
Todos los mencionados hicieron una mueca de disgusto ante lo dicho por su amigo, pero sabían que no podían replicar. Ya que era la absoluta verdad, aunque desearan negarlo.
— Bueno, sin más de mi parte me paso retirando, para que podamos seguir con una o dos presentaciones más antes de tomar un descanso.
Y así, bajó de la tarima sin revelar quién era su madre, dejando al comedor entero lleno de preguntas.
Gracias por la espera, les traigo un nuevo capitulo. Espero y les guste.
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Viaje al pasado |PAUSADA|
Fiksi PenggemarSu viaje comenzó sin que nadie lo esperara. Fue un ataque por la espalda, alguien dando su vida por salvarlos, y alguien en lágrimas pidiéndoles que vivieran. - Solo hagan lo correcto.
