Kalus tomó el rostro de Zelda a la fuerza para obligarla a que lo besara
— porque te reusas tanto!!—
— porque me das asco por eso!!!—
Dijo ella seriamente,el Sheika sonrió y la aprisiono entre sus brazos y la columna que tenia ella a sus espaldas
— te doy asco? Espero que no pienses eso esta noche porque tengo pensado hacerte mía—
— que....que dices?...no...no por favor eso no—
— acaso no dijiste que amabas a ese caballero? Pues si lo amas tanto,aceptaras que te haga mía esta noche todas las veces que yo quiera y como yo desee —
— no....yo no quiero...no—
— por mi no hay problema puedo acabar con la vida de Link ahora mismo —
Dijo kalus soltando a Zelda y mostrando su cuchillo corto
— este cuchillo esta impregnando de veneno no es necesario una cortadura profunda solo con un simple rasguño bastaría para mandarlo al otro mundo —
Dijo amenzante mientras se acercaba a la ventana y tomaba en sus manos un pichón de paloma el cual hirió levemente,Zelda miro horrorizada como el pobrecillo moría en segundos quedando su cuerpo totalmente seco para luego ser lanzado al vacío por el Sheika
— tú dirás mi amada princesa—
Zelda callo al piso de rodillas y con lágrimas en los ojos suplico por la vida de Link
— no por favor,te lo suplico no le hagas daño,por favor!—
— entonces aras lo que te pido?—
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— si....lo are pero jurame que no le aras daño —
— cuando estés entre mis brazos y te haga decir mi nombre lo are,mientras tanto se una niña buena y dame un beso —
Zelda se puso de pie y se acercó con miedo a Kalus suspiro profundo y le dio un beso en la mejilla, él la miró sorprendido y sonrio ante aquel acto
— no...no dijiste donde...—
— ay Zelda me encantas tanto ,eres tan inocente,no me aguanto para que sea de noche —
Dijo tomándola de la cintura
— por favor déjame...que nos pueden ver...—
— eso quiero que sepan que estamos juntos —
— pues yo no!!!...no aún...soy la princesa y tengo que evitar habladurías...solo te pido que respetes eso por favor —
Dijo ella apartándose del poeta que sonrio feliz
— lo que tu digas mi amor, nos veremos esta noche pero no quiero que nadie te escuche —