Me dirijo a paso seguro y tranquilo hacia la oficina de mi superior. Mentiría si dijera que no me siento nerviosa, porque realmente lo estoy. Acabo de llegar de una misión con la unidad de soldados a la cual pertenezco y se me hace muy raro que el general Shepherd quiera verme. No sé cuál es el motivo de mi llamado, ya que la misión había sido un éxito totalmente; no hubo daños mayores, solo unos pequeños raspones y cortes entre los soldados, algo normal en cada misión.
El pasillo por el cual camino no está tan habitado como de costumbre, y ¿cómo no? ¡Si ya son las diez de la noche! Realmente es algo tarde, la mayoría de soldados ya están descansando. Al llegar a la puerta de la oficina, suspiro cansada. Sinceramente estoy un poco agotada, pero no me puedo negar a un llamado de mi superior, que por cierto es estricto, así que a pesar de estar cansada decidí venir.
Di unos cuantos golpes suaves. Esperé. Hubo un momento de silencio hasta que se escuchó un "pase". Agarré la manija de la puerta y entré. Al entrar a la oficina, el General Shepherd me hizo una seña para que me sentara en una de las sillas frente al escritorio. Obedecí a su orden y alcé mi vista curiosa para mirarlo a los ojos.
— ¿Me mandó a llamar, General? —menciono un poco curiosa.
— Sí, soldado. Tengo una nueva misión asignada para usted y su equipo —respondió el General Shepherd con cierta autoridad.
— Oh, está bien, General, ¿de qué trata la misión?
— Su misión se basa en conseguir una USB llena de información muy importante sobre un cartel de México. Quiero esa USB sana y salva con toda su información correspondiente —ordenó.
Lo miro con un poco de impresión y decido preguntar mis inquietudes.
— Está bien, General, pero, ¿por qué me dice esto a mí? Yo no soy la líder de mi unidad —respondí.
— He visto que eres muy buena en tu trabajo. Te aviso a ti primero para que no te tomen por sorpresa, y, además, quiero que seas tú la que me traiga esa USB personalmente.
— ¡Sí, mi General! Haré lo mejor que pueda.
— Muy bien, Snake, eso es todo por hoy. Les mandaré la ubicación y saldrán mañana al anochecer, ¿quedó claro?
— ¡Sí, General!
Me despido del General Shepherd y salgo de su oficina. Voy caminando por el pasillo y pienso en por qué me avisó a mí sobre la nueva misión y no al líder de mi unidad. Es cierto que me destaco un poco en las misiones y llego a los respectivos objetivos, pero no me gusta presumir. Todo esto se me está haciendo bastante raro.
Decido ir a la cafetería de la Base para tratar de comer algo, ya que no he cenado y aunque no tengo hambre, tengo que recuperar la energía para la misión de mañana. No quiero sentirme débil, y a veces cuando no como, me canso más de lo normal.
Llegué a la cafetería, pero no sé qué comer. Tampoco hay mucha variedad de comida que digamos; es decir, es casi medianoche, ¿quién en su sano juicio comería la cena a esta hora? Más si es un soldado. Creo que voy a escoger unos sándwiches y un chocolate caliente, ya que hace un poco de frío. En las noches, la Base siempre se pone un poco fría y silenciosa.
Agarré la comida y me encaminé hacia una de las mesas cercanas, sentándome en una de las bancas del comedor. Levanté la vista para mirar a mi alrededor, y definitivamente no había ningún soldado. Estoy sola en la cafetería. Eso me da un poco de tranquilidad, ya que tener un momento sereno aquí no se da muy seguido. Decido comer en silencio. Al terminar, me levanto de la banca y salgo de la cafetería en dirección a mi habitación.
Mi habitación está un poco al fondo de la Base. Me queda a unos diez minutos caminando de la cafetería. No sé por qué escogí una tan alejada, pero lo prefiero así, es más silencioso. Al llegar a mi habitación, saco las llaves del bolsillo de mi pantalón, abro la puerta, entro y me acerco a la cama. Me siento y doy otro suspiro de cansancio; en verdad este día ha sido agotador.
Decido quitarme las botas y me acuesto en la cama. El silencio abunda en la habitación. En un instante, me quedo mirando a la nada fijamente por unos momentos, hasta que mis ojos se comienzan a cerrar poco a poco.
Cuatro horas después:
Me despierto exaltada. He tenido una pesadilla y no era nada agradable. A veces el trabajo me afecta la mente, pero supongo que es normal para los soldados. Muchas veces las personas piensan que los soldados no tienen problemas mentales como las pesadillas, pero la verdad es que sí, y de muchas formas diferentes. Simplemente es algo que no se puede evitar.
Miro el reloj de mi alarma en la mesita de noche que tengo a un lado de la cama: son las cuatro de la madrugada. Siempre me despierto a esta hora cuando tengo pesadillas, o incluso más temprano. Usualmente mi hora de despertar es a las cuatro y media, pero ya que me desperté antes, es mejor aprovechar. Agarré mi toalla y me dirigí al baño para tomar una ducha. En verdad necesito relajar mis músculos y una ducha fresca es una buena idea.
Al terminar de ducharme y arreglarme, me siento en la cama para cepillar mi cabello. Tampoco era de las chicas que se tardaban horas en arreglarse, eso no era lo mío. Yo me conformo con cosas más sencillas. Luego de terminar de cepillar mi cabello, me hago una cola de caballo y me coloco mis botas militares. Quiero aprovechar a comer temprano, ya que la cafetería, cuando está llena, parece un mercado de Latinoamérica.
Me levanto de la cama ya lista para salir, solo me falta buscar las llaves de mi habitación. Doy una vista rápida y las encuentro en la mesita de noche. Las agarro y camino directo a la puerta.
Al salir al pasillo, cierro la puerta detrás de mí y me aseguro de que tenga seguro. No me malinterpreten: no es desconfianza; sé que estamos en una Base militar llena de soldados, pero es la costumbre. Luego de revisar bien, me encamino hacia la cafetería. Algo dentro de mí me dice que será un día largo.
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Task Force 1-4-1
Acción¿Es posible enamorarse de una persona a primera vista? ¿Sin haber visto su rostro? ¿Es posible desarrollar sentimientos por una persona que acabas de conocer? Snake encontrará las respuestas de todas esas preguntas cuando sea asignada a un nuevo gr...
