El viaje fue silencioso; ninguno de mis compañeros decía nada. A veces sentía unas miradas y definitivamente eran ellos, sobre todo la mirada del líder del grupo. Yo no convivo con ellos, solo les hablo en las misiones por el trabajo. Sinceramente, en la Base y en mi equipo no tengo ningún amigo, aunque me gustaría tener un amigo casi hermano de confianza, pero lastimosamente no lo tengo. A veces me quedo mirando a los que sí conviven entre sí; puedo decir que tal vez siento un poco de envidia. Tampoco me he enamorado de nadie: en los pocos años de vida que tengo no me he enamorado de nadie y por ahora tampoco me gusta alguien. Es mejor mantenerlo así; siempre prefiero dejar el tema a un lado. Tal vez algún día conozca a alguien de confianza y al amor de mi vida, pero no sé qué día será ese.
El líder del grupo anunció que ya estábamos cerca del objetivo. Y si me preguntan hacia dónde nos dirigimos, déjenme decirles que es a una pequeña base de unos antiterroristas cerca de California; preferimos ir de noche, ya que así es más difícil que nos descubran. Me levanto de mi asiento y ajusto mi arma alrededor de mí; luego el helicóptero desciende a tierra y nos bajamos formados directo a la pequeña base que hay aquí.
Entramos silenciosamente y nos separamos; cada quien ya sabía por dónde iba a ir. El líder ya había dado las órdenes y todos estábamos al tanto. Me escabullí entre unas cajas de armamento para acercarme a la oficina principal. Por suerte no me encontré con ningún enemigo, o eso creí, hasta que escuché unos ruidos delante de mí. Me detuve y me asomé por la orilla de una caja: literalmente la USB que el General Shepherd pidió está bien resguardada. Hay dos sujetos vigilando la entrada de la oficina y otros dos más adentro, donde según me dijo el líder de mi equipo está la USB. Decido reportarme por la radio con mi equipo para avisar que voy por el objetivo; tomé la radio de mi chaleco y decidí hablar.
—Snake reportándose, ¿me copia, Capitán? —digo en susurro para no ser descubierta.
—Aquí el Capitán Alex, líder de la unidad. ¿Cuál es su reporte, soldado? —respondió.
—Tengo en la mira el objetivo; voy a entrar por él, pero necesito que estén alertas por si la situación se sale de control.
—Muy bien, Snake, estamos enterados. Tenga cuidado —finalizó.
Silenciosamente di la vuelta a las cajas y me acerqué por la espalda a uno de los sujetos. Coloqué mi rifle de asalto en la espalda y saqué un cuchillo de uno de los bolsillos de mi chaleco antibalas. Luego tomé un poco de fuerza y, con un movimiento rápido, enrollé mi brazo alrededor del cuello del hombre y le pasé el cuchillo por la garganta; lo solté sin hacer mucho ruido y, antes de que el otro sujeto girara en mi dirección, lancé mi cuchillo directo a su garganta. Antes de que pudiera caer al piso me apresuré a sujetarlo para que no hiciera ruido; luego saqué mi cuchillo de su garganta y me encaminé con precaución hacia la puerta de la oficina.
La abrí silenciosamente y, al parecer, un sujeto estaba dormido. ¿Dónde estaba el otro? Quizás había salido, pero yo vi dos sujetos. Esto no me daba buena espina. Me iba a dar media vuelta, pero sentí un gran golpe en las costillas, del lado izquierdo.
—Mierda, esto no era nada bueno —pensé—. Sentí cómo me empujaban hacia adelante y me volteé rápidamente en el proceso, y luego vi que era el otro sujeto; me golpeó con la culata de su arma.
—Eso me va a doler después —pensé.
Pero este no era el momento de pensar en eso. El hombre se me acercó corriendo y me azotó contra la mesa de la oficina. Rápidamente el otro sujeto, que estaba dormido, se levantó por el escándalo.
—Genial —pensé por unos momentos—; ahora son dos enemigos con los que tengo que luchar.
Aproveché que el sujeto que me tenía se distrajo para decirle algo al otro y le di un cabezazo; luego lo empujé hacia atrás, tomé impulso para lanzarme hacia él, agarré mi cuchillo y le corté la garganta de un movimiento rápido. El otro sujeto se apresuró a dispararme, pero sus balas no me hicieron daño porque usé de escudo al hombre que ya estaba muerto. Una bala logró alcanzarme y me dio en el brazo derecho; por unos momentos sentí un horrible dolor, pero tenía que matar al desgraciado que me disparó. Tiré el cuerpo del hombre muerto y agarré mi cuchillo con la mano izquierda para acercarme rápidamente al sujeto. Tomé impulso y me tiré sobre él; esto hizo que los dos nos cayéramos al suelo y allí empezó una lucha de cuerpo a cuerpo.
Este sujeto sin duda tiene fuerza. Solté el cuchillo porque el hombre me tenía debajo de él y me quería asfixiar. Poco a poco sentí que me estaba quedando sin aire y volteé la vista a un lado: vi mi cuchillo tirado a unos metros. Solo tenía una oportunidad de matar a este hombre y la tenía que aprovechar. Con un ágil movimiento le di un puñetazo en la cara y giré mi cuerpo hacia la dirección de mi cuchillo; justamente cuando lo tenía en las manos, el hombre me jaló de una de las botas y me dio la vuelta para darme un puñetazo en la cara. Se sentó sobre mí y comenzó con más golpes.
—Esto va a dejar moretones feos —pensé.
Agarro fuerza en una de mis manos y le doy un puñetazo directo a la nariz; luego agarro mi cuchillo con fuerza y me tiro sobre el hombre, quedando él debajo mío y yo sentada encima. Aproveché esta ventaja y acerqué mi cuchillo a su garganta, pasándolo alrededor de su cuello en un movimiento rápido. Antes de que el hombre dejara de hablar, me dispuse a preguntar por la USB.
—Habla ya, desgraciado, ¿dónde está la USB? —pregunté, alterada por los golpes.
El hombre no dijo nada y solo se limitó a sonreír.
—No estoy para tus juegos; dime dónde está la USB —volví a preguntar.
El hombre seguía sonriendo sin decir ni una sola palabra, y eso me cabreaba. Realmente estaba muy enojada con él; aparte de que me golpeó en la cara, no me quiere decir nada. ¿Qué esperaba? Es obvio que no me lo iba a decir. Agarré al hombre, que ya estaba más muerto que vivo, y lo recosté en la pared; luego me dispuse a buscar la USB por toda la oficina, pero no encontraba nada. Me comencé a desesperar hasta que una voz áspera y débil me habló.
—No encontrarás nada; tenemos la USB bien asegurada y no creo que seas lo bastante inteligente para averiguar dónde está —mencionó el hombre moribundo.
Solo me limité a verlo para luego seguir buscando. Observé un estante cerca del escritorio; me dio sospechas que estuviera colocado de mala forma: no estaba totalmente pegado a la pared. Volteé a ver al hombre, que en sus últimos minutos ya de vida observaba cada movimiento que hacía. Me acerqué al estante y coloqué mis manos sobre él; lo moví un poco.
—Bingo —dije en voz baja.
Detrás del estante, al parecer, había una especie de caja fuerte, pero no tenía la clave; eso me daba desventaja. Miré al hombre y me dirigí hacia él; lo agarré de los brazos y lo acerqué a la caja fuerte.
—Ahora presta atención, imbécil. Me vas a dar la clave o juro que te torturaré por los últimos minutos de vida que te quedan —amenacé, ya un poco cansada por la situación.
El hombre no dijo nada; procedí a agarrar mi cuchillo y clavárselo en el brazo. El hombre se retorció del dolor, pero con la mano temblorosa colocó la clave en la caja fuerte y esta se abrió. Agarré al hombre y lo volví a recostar en la pared; luego me acerqué a la caja fuerte y observé que ahí estaba la USB junto con otros archivos. No sé si los archivos servirán de algo, pero me los voy a llevar. Los agarré junto con la USB y los guardé en mi mochila; luego decidí avisar que ya tenía el objetivo en mis manos.
—Capitán Alex, soy Snake. ¿Me copia? —pregunté por la radio.
Hubo silencio unos momentos hasta que escuché una voz algo familiar.
—Aquí el Capitán Alex. Soldado, ¿tiene el objetivo en sus manos? —respondió.
—Sí, Capitán. Tengo el objetivo en mis manos; ahora mismo me dirijo al punto de encuentro.
—Perfecto, Snake. Nos vemos ahí.
Esas fueron las últimas palabras que escuché para ponerme en marcha hacia el lugar donde nos había dejado el helicóptero antes. Miro mi reloj mientras camino sigilosamente y marca la una de la madrugada; si nos tardamos un poco, lo importante es que tenemos la información en la USB. Al llegar al respectivo lugar veo que se acerca el resto del equipo junto con el Capitán Alex. Lo saludo con la cabeza y luego caminamos hacia el punto de encuentro con el helicóptero. Veo que a lo lejos una pequeña luz roja y logro descifrar que es nuestro helicóptero; este aterriza en tierra y, junto con el equipo, me subo para irnos ya de esta pequeña base.
Al subir al helicóptero busco mi lugar y me siento; me recuesto en él y me acomodo un poco el arma para que no me moleste. Me duele la cara por los puñetazos que me dieron, y me arde mucho la herida de bala que tengo en el brazo; por suerte no está sangrando mucho y eso es un alivio. Siento cómo el helicóptero se eleva en el aire y despega en dirección a nuestra Base.
ESTÁS LEYENDO
Task Force 1-4-1
حركة (أكشن)¿Es posible enamorarse de una persona a primera vista? ¿Sin haber visto su rostro? ¿Es posible desarrollar sentimientos por una persona que acabas de conocer? Snake encontrará las respuestas de todas esas preguntas cuando sea asignada a un nuevo gr...
