El pasillo que me lleva a la cafetería ya está en movimiento. Hay pocos soldados, pues aún es algo temprano, pero no falta mucho para que todo se llene de operativos activos. Llego a la cafetería y entro. Me encuentro con más soldados desayunando, listos para obtener energías. Realmente no sé qué voy a comer; no tengo mucha hambre porque cené tarde ayer, pero creo que solo tomaré algún tipo de cereal con leche.
Le pido al cocinero de la cafetería que me sirva un tazón de cereal con un poco de leche. Por suerte, hoy hay gelatina de postre. Pocas veces tenemos postre en la cafetería, ya que la mayoría de soldados no comen cosas dulces, pero yo agradezco cuando hacen. Es uno de mis postres favoritos y pocas veces lo puedo comer.
Después que el cocinero me da lo que pedí, me dirijo a una banca algo alejada de las demás y me siento. Al mirar a mi alrededor, la cafetería parecía empezar a cobrar vida. Los soldados ya estaban comenzando a llegar. Hay algunos que siempre le ponen diversión al ambiente, eso es bueno. Lástima que son muy bulliciosos y eso molesta a veces, pero prefiero eso y no que estén gruñones.
Al terminar de comer mi cereal, comienzo con mi gelatina. Agarro el vaso delicadamente con una mano y la cuchara con la otra. Procedo a meter la cuchara en el vaso para tomar un buen trozo de gelatina de limón, mi favorita. Al saborearla, realmente la disfruto mucho. A pocas personas les gusta la gelatina de limón, en mi opinión es deliciosa, pero creo que pocas personas como yo piensan eso. Me pregunto cuándo harán de nuevo. Pienso que tal vez en unas tres semanas, bueno, espero que sea más pronto.
Termino de comer mi gelatina y me levanto de la banca para caminar hacia la parte de la cafetería donde se dejan las bandejas. Luego, a paso tranquilo, me dirijo a la Zona de Boxeo de la Base. Todos los días, cuando no tengo misiones en la mañana, entreno en la Zona de Boxeo o practico mi puntería con mi rifle. Creo que soy muy buena francotiradora. La lucha cuerpo a cuerpo también se me da bien, pero obviamente, por ser mujer, no tengo tanta fuerza y eso a veces complica las cosas a la hora de luchar contra los enemigos en alguna misión.
Cuando llego a la Zona de Boxeo, lo primero que hago es quitarme las botas. Voy hacia un estante y saco unas vendas. La Zona de Boxeo siempre suele estar llena. Pocas veces está vacía como ahorita, pero hay que aprovechar. Yo prefiero entrenar con vendas que con guantes; los guantes reducen mucho la fuerza y hacen menor daño, por eso prefiero las vendas. Me coloco una tira en una mano y la enrollo con fuerza para sujetarla bien y así conseguir un buen golpe. Al terminar con esta, prosigo con la otra y hago lo mismo. Ya listas mis dos manos para golpear el saco, me dirijo hacia este y lo coloco en un buen ángulo. Me posiciono y doy el primer golpe. El saco se sacude con fuerza. Luego prosigo con otro y el saco tiene la misma reacción, y así sigo hasta que piense que es suficiente.
Mientras golpeo el saco, pienso en por qué nos trasladaron a una Base de los Estados Unidos. Es un tema el cuál a veces pienso y saco mis conclusiones, ya que originalmente, yo pertenezco a las fuerzas británicas junto con otros soldados que llegaron al mismo tiempo que yo aquí. Por ello no estamos en el país natal, sino en una Base de los Estados Unidos, aunque el trabajo siempre es el mismo.
Dejo de golpear el saco al escuchar unos pasos detrás de mí, pero no volteo a ver porque sé que debe de ser algún soldado que también busca entrenar, o eso creo, hasta que una voz femenina me habla. En ese momento, giro mi cuerpo y miro a una señora. La analizo unos segundos y me doy cuenta de que es la Agente Laswell. No sé mucho de ella, solo sé que es Agente de la CIA y que es amiga del General Shepherd.
— Buenos días, Kaya —me saluda la Agente Laswell.
— Buenos días, Señora Laswell, ¿qué la trae por aquí? —cuestiono con algo de curiosidad.
— Esa es muy buena pregunta. Me han dicho que eres muy buena en el campo de batalla y he venido a comprobar si es cierto —me responde.
La miro unos momentos antes de responder con cierta duda.
— Bueno, no creo que sea tan buena como dicen, pero siempre me ha gustado destacar.
— Ya veo. ¿Me podrías mostrar tus habilidades con el rifle? —me pregunta.
Me quedo callada por unos instantes, pensando si lo hago o no. Realmente ya vamos para el mediodía. Me he pasado casi toda la mañana entrenando boxeo, pero creo que es hora de practicar también con el rifle, y eso me ayudará para la misión. Observo a la Agente Laswell que, durante estos instantes, solo me mira en silencio, hasta que decido responder:
— Con mucho gusto, Señora. Solo déjeme acomodar unas cosas y nos vamos a la Sala de Armas.
— ¡Excelente, querida! Y claro, yo te espero —responde con interés.
Eso fue lo último que oí antes de verla salir al pasillo. Me acerco al mismo estante de donde saqué las vendas antes y me las quito. Luego me pongo las botas militares y me arreglo un poco el uniforme de entrenamiento. Lo tenía algo desordenado por estar entrenando, y eso me dio un poco de vergüenza ante la Agente Laswell, ya que no me gusta presentarme así ante mis superiores.
Ya lista, camino hacia la puerta y salgo al pasillo. Ahí me encuentro a la Agente Laswell esperándome para irnos juntas a la Sala de Armas. Caminamos por el pasillo unos ocho minutos. La Sala de Armas no está tan lejos de la Zona de Boxeo, por eso no nos tardamos mucho en llegar, o eso sentí yo debido a los nervios.
Me acerco a la puerta de la Sala de Armas y la abro para que la Agente Laswell pase. Luego entro yo detrás de ella y cierro la puerta. Me dirijo a las armas, las cuales siempre tenemos colgadas en una pared, y de ahí escojo el rifle DL Q33. Es uno de los más potentes y es por eso que me gusta usarlo.
En todo este tiempo la Agente Laswell no ha dicho ni una sola palabra. El silencio reina en la Sala de Armas. No hay soldados, ya que la mayoría están disfrutando de su almuerzo. El rifle ya estaba preparado, así que me acerqué al lugar exacto para practicar y me posicioné para disparar a la silueta de tiro. Estaba un poco nerviosa; la Agente Laswell es reconocida en gran parte por querer todo a la perfección y ser muy estricta.
Dejo esos pensamientos para comenzar a disparar a la silueta. Para esto me concentro bastante, ya que eso es todo lo que necesita: concentración. Luego mis ojos se fijaron en la mira y apliqué un poco de fuerza para que mi cuerpo no se moviera al momento de disparar. Coloco mis dedos en el gatillo, y, disparo, acierto al blanco. En total disparé unas cinco veces. En estas cinco veces, todas las balas fueron directo al blanco o cerca del blanco. Iba a recargar el rifle, pero la Agente Laswell me hizo una seña con la mano.
— Es suficiente por hoy, Kaya. Le pedí que me demostrara si es buena con el rifle, y debo admitir que sí. Estoy impresionada, la felicito. Siga siempre así e incluso mejor —menciona la Agente Laswell.
— Muchas gracias, Señora. Agradezco mucho sus halagos —respondo con cierta emoción a pesar de que la trato de ocultar.
— Perfecto, fue un gusto hablar contigo, pero el trabajo me espera. Ya nos veremos en otra ocasión —finaliza para luego irse y dejarme sola en la Sala de Armas.
Guardo el rifle y salgo de la Sala de Armas. Camino a mi habitación a prepararme para la misión, ya que se está haciendo un poco tarde y tengo que estar lista por lo menos unos treinta minutos antes. Mientras voy caminando por el pasillo no puedo evitar pensar a qué se refería la Agente Laswell cuando mencionó que nos volveríamos a ver en otra ocasión. Eso me dejó algo confundida, pero en estos momentos no puedo pensar en nada que no sea la misión.
Al llegar a mi habitación, abro la puerta con la llave y entro. Luego la cierro detrás de mí y busco mi equipo para prepararme. Me cambio de ropa y me deshago de la de entrenamiento para colocarme mi equipo. Luego busco mis armas y las coloco bien en el chaleco antibalas, me ajusto las botas y el casco. Por último, ya para salir, me coloco bien mi rifle de asalto y salgo de mi habitación, cierro la puerta y guardo la llave en una de mis botas.
Camino por el pasillo algo apresurada y decido mirar mi reloj digital de mano. Faltaban veinticinco minutos para la misión, pero en lo que llego al área de misiones de la Base, me tomará seguro unos veinte, así que decido trotar.
Luego de un buen trote, logré llegar a tiempo y justamente el helicóptero llegó conmigo. Miro a mi alrededor y ya todos mis compañeros estaban listos. Junto con mi equipo nos subimos al helicóptero y esperamos unos diez minutos por normas de seguridad. Luego el helicóptero despega para dirigirse al lugar de la misión. El líder de la unidad empezó a dar las órdenes, pero yo ya sé cuál es mi objetivo. Solo espero no fallar.
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Task Force 1-4-1
Aksi¿Es posible enamorarse de una persona a primera vista? ¿Sin haber visto su rostro? ¿Es posible desarrollar sentimientos por una persona que acabas de conocer? Snake encontrará las respuestas de todas esas preguntas cuando sea asignada a un nuevo gr...
