Al parecer el Capitán Price está un poco sorprendido de que yo sea mujer. No lo culpo; hay muchas mujeres que son soldados, pero no todas alcanzan un buen rango. Levanto la vista y lo miro a los ojos, dedicándole una pequeña sonrisa amable.
—Capitán Price, un gusto conocerlo. Mi nombre es Kaya, pero me dicen Snake —digo con respeto.
—Un gusto, Snake. Bueno, estoy un poco sorprendido, no me habían mencionado que el nuevo recluta era mujer. Pero eso no importa. Desde este momento trabajarás conmigo, ¿qué te parece? —responde con voz de autoridad.
—Estoy lista para trabajar con usted, Capitán —respondo mientras me remuevo en el asiento, algo nerviosa. El Capitán Price tiene ese aspecto de hombre serio y exigente.
—Al parecer te llevarás bien con Snake, ¿no es así, Price? —interviene la Agente Laswell.
—Supongo que sí —contesta Price, serio como siempre.
—Bueno, creo que ya fue suficiente. Price, Snake trabajará contigo desde ahora. Quiero ver buenos resultados. Por ahora eso es todo, pueden ir a descansar —interrumpe el General Shepherd.
Veo cómo el Capitán Price se levanta de su asiento y sale de la oficina. Luego, la Agente Laswell también se pone de pie y se dirige a la puerta. La observo salir, y cuando me mira, me indica con la mirada que la siga. Me despido del General Shepherd, tomo mi bolso y salgo detrás de ella. Caminamos por los pasillos hasta que se detiene frente a una de las habitaciones y saca unas llaves del bolsillo.
—Aquí te quedarás por ahora. Luego veremos si Price decide promoverte a las habitaciones de su equipo, ¿entendido? —dice mientras abre la puerta y me entrega la llave.
—Sí, señora —respondo antes de que se dé la vuelta y se aleje por el mismo pasillo. Sinceramente estoy agotada; son las once de la noche, casi medianoche.
Aprieto el bolso con fuerza antes de entrar a mi nueva habitación. Cierro la puerta detrás de mí y recorro el lugar con la mirada. Está más cuidada que mi anterior habitación. La cama es más grande y cómoda. Camino hacia ella, dejo mi bolso sobre la colcha y me dirijo con pasos tranquilos al baño. Todo parece igual, solo que más nuevo y ordenado.
Abro mi bolso para colocar algunas pertenencias; no todas, ya que aún no sé si esta habitación será oficialmente mía. Me lavo la cara, me cepillo los dientes y luego me siento en la cama. Me quito las botas y decido dormirme.
Despierto de la nada y me siento en la cama. Miro el reloj de la mesita: las cuatro de la madrugada. No me sorprende levantarme a esta hora, pero sí me preocupa. Últimamente he tenido muchas pesadillas sobre mi vida pasada, y eso me agota. Aun así, decido levantarme. Tomo mi ropa y voy al baño a ducharme y cambiarme para un nuevo día en esta nueva base militar, rodeada de personas que aún no conozco.
Antes de salir del baño, me miro en el espejo. Nunca me he considerado muy bonita, pero sé que soy única. Llevo una camisa negra algo ajustada, pantalones militares y mis botas. Salgo, cierro la puerta detrás de mí, tomo mis llaves y decido buscar la cafetería. No conozco bien el lugar, pero confío en mi instinto.
Camino por los pasillos admirando los detalles de la base: está muy bien equipada, incluso moderna, con tecnología avanzada. Voy tan distraída que no me doy cuenta de que alguien viene en mi dirección, y chocamos.
—Ehh, lo siento, de verdad. Venía distraída, no vi el camino —digo, avergonzada.
—No te preocupes, nena. Yo tampoco me fijé muy bien —responde el desconocido.
—¿Nena? Bueno, sí, en serio, fue mi culpa. Iba distraída —repito, intentando sonar más tranquila. Soy nueva y no quiero parecer grosera o antipática.
—Bueno, si tú lo dices. Mi nombre es John MacTavish, pero me dicen Soap. Un gusto.
—El gusto es mío, Soap. Mi nombre es Kaya, pero me dicen Snake —respondo, más relajada.
—Lindo nombre. Nunca te había visto antes, ¿eres nueva? Y si se puede saber... ¿hacia dónde ibas? —pregunta con una sonrisa.
—Sí, llegué anoche. Iba a la cafetería, pero no tengo idea de dónde está. ¿Podrías guiarme? Claro, si no estás ocupado.
—¡Claro! Para mí es un placer —dice con entusiasmo.
Caminamos juntos hacia la cafetería. Soap es simpático, carismático y tiene una energía contagiosa. Me cae bien. Al llegar, cada uno elige su desayuno y nos sentamos a comer.
—Entonces, ¿qué te parece nuestra base? —pregunta mientras da un mordisco a su sándwich.
—Es muy buena, me gusta. Aún me falta conocerla mejor —respondo antes de probar el mío. La conversación fluye tan natural que parece que nos conociéramos desde hace tiempo.
—Me alegra oír eso, pero tengo que irme. Tengo una misión y no quiero llegar tarde. Me alegra que te hayas distraído y chocado conmigo, de lo contrario no nos habríamos conocido, nena.
—Lo mismo digo, Soap. Gracias por todo, me alegraste el día. Te deseo suerte y espero que nos volvamos a ver —digo antes de darle un abrazo y despedirme.
Salimos por caminos distintos. Yo me dirijo a la oficina del Capitán Price. Me pierdo un poco al principio, pero finalmente llego. Toco dos veces y escucho un "Pase". Entro y cierro la puerta detrás de mí. El Capitán está sentado, revisando unos papeles. Me siento frente a su escritorio.
—Buenos días, Capitán. Vine porque no tengo muchas indicaciones y también necesito saber cuál será nuestra próxima misión —explico.
—Buenos días, Snake. Está bien, no te preocupes. Quiero que empaques tus cosas, menos el cargamento de armas. Nos dirigimos a Ámsterdam —responde con calma.
—Entendido, Capitán. ¿Irá alguien más con nosotros? —pregunto.
—Qué bueno que lo preguntas, Snake. Quiero presentarte a un gran amigo mío.
En ese momento la puerta se abre y entra un hombre de tez morena.
—Mucho gusto, Snake. Mi nombre es Kyle, pero me dicen Gaz —se presenta.
—Un gusto, Gaz. Me presentaría, pero creo que el Capitán ya lo hizo por mí —respondo divertida.
—Así es, Snake. Bueno, prepárense. Partimos en cuarenta minutos —ordena el Capitán.
Salgo rápido hacia mi habitación, tomo mis cosas y las guardo en el bolso. Por suerte no son muchas. Me coloco el equipo, reviso que no olvido nada y me dirijo al Área de Misiones. Gaz me explicó el camino, así que llego sin perderme.
Ya están cargando el equipamiento. Veo a Gaz saludándome desde lejos y camino hacia él.
—¿Todo listo, Snake? —pregunta.
—Todo listo, Gaz —confirmo.
El Capitán Price se acerca, ya equipado.
—Bueno, muchachos, es hora de partir. Súbanse al avión —ordena.
Subimos al avión. Me siento junto a Gaz; del otro lado va el Capitán Price. Esta es mi nueva misión, con nuevos compañeros. Estoy emocionada y un poco nerviosa. El avión comienza a elevarse, y con eso inicia nuestra travesía rumbo a Ámsterdam.
ESTÁS LEYENDO
Task Force 1-4-1
Action¿Es posible enamorarse de una persona a primera vista? ¿Sin haber visto su rostro? ¿Es posible desarrollar sentimientos por una persona que acabas de conocer? Snake encontrará las respuestas de todas esas preguntas cuando sea asignada a un nuevo gr...
