CHAPTER 9

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Era un traje precioso y exquisitamente sencillo que acentuaba la esbelta figura de Tae. Con mangas largas, cuello en v y pantalón largo ajustado, su traje de novio era una preciosidad.
El traje de novio, pensó, asombrado, mientras se miraba al espejo. Era el día de su boda y aún no podía creer que fuera a casarse con Jeon Jungkook.

Unos días antes, acompañado por uno de los ayudantes de Jungkook, Tae había ido al ayuntamiento, donde tendría lugar la ceremonia, para cumplimentar un montón de documentos. Cuarenta y ocho horas antes de eso había firmado el acuerdo de separación de bienes en presencia de un abogado. Jungkook había hecho una provisión para él en caso de divorcio, ofreciéndole un acuerdo más generoso del que él creía necesario.

-"Míralo como una compensación" -le dijo por teléfono cuando protestó por la enorme cantidad -"Tú no querías casarte conmigo, pero vas a hacerlo".

No sería un matrimonio de verdad, se decía a sí mismo mientras se ponía al cuello el colgante de tul. ¿Y no era lo mejor? Jungkook llevaba siete días fuera y lo había echado de menos casi desde el momento que se marchó. ¿Cómo era posible? ¿Cómo podía echar de menos a un hombre al que creía odiar, que lo había chantajeado para mantener una relación sexual moralmente indefendible?

Tae se acercó a la ventana y respiró profundamente, intentando calmarse. No se había encariñado con Jungkook, no se había enamorado. Sencillamente, se sentía atraído por él. También había empezado a entenderlo mejor y sabía que su dura infancia lo había hecho duro y agresivo.

No estaba excusándolo, ¿verdad? No, se dijo a sí mismo. Conocía todos los defectos de Jungkook y, por lo tanto estaba a salvo. No iba a enamorarse de él, se prometió a sí mismo.

Poco después sonó un golpecito en la puerta. Era hora de ponerse en marcha.
Suk le sonrió cuando salió de la habitación, los largos pantalones del traje deslizándose sobre el suelo de madera. Jungkook había hecho que varios diseñadores enviaran sus modelos y Tae se había quedado sorprendido porque pensaba que sería una simple ceremonia civil.

-"Debe parecer una boda normal" -había decretado Jungkook.

¿Pero cómo iba a ser normal cuando no había nadie de su familia? Tae se sentía absurdamente culpable por estar a punto de casarse sin que su padre lo supiera.

Jungkook estaba esperando en el pasillo. Con un fabuloso traje de chaqueta blanca, estaba tan guapo como siempre y cuando se encontró con sus ojos cafés su pulso se aceleró.

-"Estas guapísimo" -le dijo, tomando su mano cuando llegó al último escalón.

-"¿Cuándo has vuelto?"

-"Al amanecer, pero he dormido durante el vuelo" -respondió él mientras Stefan le ofrecía un ramo de flores.

Cuando llegaron a la puerta, un fotógrafo dio un paso adelante.

-"No lo esperaba" -admitió él en voz baja.

-"Este es un momento único" -anunció Jungkook.

-"¿Pero a quién va a interesarle?"

-"Nuestro hijo estará interesado en el día de nuestra boda, ¿no te parece?"

-"Pero..." -Tae no terminó la frase porque el fotógrafo le pidió que sonriera.

Estaba convencido de que no habría ningún hijo, pero Jungkook ya había decidido lo contrario.
Una limusina los llevó al ayuntamiento, un edificio de piedra color crema en el centro del pueblo. La ceremonia civil fue oficiada por una jueza. Tae contuvo el aliento cuando Jungkook le puso el anillo en el dedo y luego hizo lo propio, con cierta torpeza al pensar en lo que ese gesto significaba. Jungkook era su marido a partir de aquel momento.

A TUS ÓRDENES - KOOKVDonde viven las historias. Descúbrelo ahora