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"To: Andrew Quigley,"
"..."
"Me doy cuenta que no revisaste mi regalo, pareces estar muy entretenido hablando con las voces en tu cabeza. Por Iproél, estás peor de lo que creía, el golpe en tu cabeza lo empeoro, lastima que no te internaron en un manicomio todavía."
"Tal vez nos veremos ahí, jaja."
"Todavía no moví mi regalo, puedes intentar buscarlo, antes de que te mueras de un infarto, 'viejo'."
"Atte: anónimo."
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Era de mañana, más en especifico, eran las 8:47, y cierto albino demacrado se encontraba despierto, con hoja y sobre en mano.
Poseía un vendaje en su cabeza, rodeando la misma para cubrir la herida sobre está última, aunque no la tendría que llevar por tanto tiempo, solo un par de días.
Un vapor de elevada temperatura salio de sus labios, cómo resultado de haber reído un poco en voz baja, hileras de desordenado su cabello pálido cayeron sobre su rostro, que quito de ahí al momento, colocando el conjunto de cabello detrás de su oreja. Bostezo calmado, no era conveniente levantarse a una hora tan temprana, pero no perdería el tiempo de manejar el cuerpo del albino con mayor libertad, aprovechando que este se encontraba rendido en los brazos de Morfe, debería aprovecharlo cómo pudiera.
Trazo una linea sobre el "anónimo" con una pluma negra, le intrigaba saber sobre ese regalo mencionado, aunque en la mañana, cuando paso por el pasillo, se encontró a una rata muerta en mitad del mismo, tal vez a eso se refería, o podría ser otra cosa. No le importaba, solo tiro el cadáver del animal a la basura, pero llevándose consigo un pote de venenos para ratas, colocado curiosamente al lado del animal, el cual le dio un uso unos pocos minutos antes de estar leyendo la carta.
Tomo la taza, conteniendo un liquido caliente en ella, expulsando un vapor similar al que su boca producía, era bonito sentir calor. Aunque estuviera bebiendo agua calentada, contrastaba mucho con el frio infernal que había tomado control del clima cálido anteriormente.
La pequeña sonrisa en sus labios agrietados desapareció de un momento a otro, un hombre unos años menor que él era el causante de esa reacción, portando sobre su piel un traje gris oscuro casi igual de desordenado que su cabello, se notaba apurado, reflejado un poco en el hecho de que aun no llevaba calzado los motines que colgaban de sus dedos, solo para comenzar a ponérselos una vez estuvo en la entrada de la cocina. Quien control tomaba del cuerpo albino, gruño al verlo, bebiendo de la taza con aparente indignación.
Mirt observo extrañado esta actitud de su contrario, decidiendo al final no darle muchas vueltas al asunto, estaba llegando tarde a una reunión de trabajo a fin de cuentas. Por lo que, aun apresurado, saco un recipiente de plástico del refrigerador, conteniendo comida que preparo un día ante, además de recoger un abrigo junto a una bufanda para soportar el frio del exterior. Todo eso con la mirada de su amigo sobre él, incomodándolo un poco, logrando calmarse cuando piso tierra afuera.
El último mencionado retomo su sonrisa, esto al saber que la comida que el mudo se llevo se había encargado de darle un "retoque".
-Bien, un poco de veneno no mata a nadie- Tras decir eso en voz baja, no pudo evitar reír. Acariciando levemente el tarro de veneno para ratas, que había sacado del bolsillo de su pijama.
Pero guardo silencio, al sentir una sensación de calor abrumadora mente alta sobre sus hombros. Poniéndose algo tenso por eso.
-"¿Por qué estas despierto tan temprano? Eso afectara la salud de Andrew"- La voz de Pandora resonó en su mente, sabiendo, al fin, lo que era tener una voz derivada de una enfermedad hablándote.
-"Querida, solo quiero sentirme vivo. Al menos una vez"- Respondió, girando la hoja que sostenía en su mano, leyendo un poco lo que había escrito antes ahí.
-"¿Enserio? Eso no parece venir de ti"- La voz femenina sonaba ruda, enojada tal vez -"No trates de mentirme, lacra. Yo se que quieres matar a Mirt, solo por pura diversión"-
-Corrección: aunque le eche veneno a su comida, solo vomitara, no se va a morir por eso- Dijo con cierto tono de burla, ignorando cualquier otra palabra que la voz femenina dijera, aunque le gritara, era fácil ignorarla.
La punta de la pluma se deslizo, trazando suave pero decidida las palabras, escritas a través de la tinta azabache, cómo las piedras de quien la escritora tomo nombre. Una vez la respuesta estuvo terminada, tenía que poner de quien provenía, aunque escribió su nombre con una larga sonrisa, pronto tacho el mismo, colocando el nombre del portador principal del cuerpo a un lado, junto a su mejor intento de su firma.
-...-
Su cabello rubio, extendiendo mechones que resaltaban su estado sin ordenar, cubrió su rostro agotado al momento que levanto la cabeza. El de tonalidad albina llevo su mano a su frente, la cual dolía, tal vez cómo consecuencia de haberse golpeado contra la mesa, hecha de madera dura y helada, no fue lo mejor.
Su ojo rojizo observo todo el lugar, todavía no terminaba de entender cómo de estar en su cuarto, termino en la cocina, con su mano derecha sosteniendo torpemente una pluma de tinta negra, una pluma que pertenecía a Alexander, su tutor. Un nudo de sabor amargo se formo en su garganta, el sentimiento de arrepentimiento se aferro a él, apresándolo en una angustia que muchas veces experimento, pero no se atrevía a enfrentarse a ella, está vez al menos no.
Apretando un poco el objeto, camino para salir de la cocina, ignorando por completo el sobre abierto con cuchillo sobre la mesa. Se acerco con paso lento a un estante de madera, abriendo uno de sus cajones, arrojo la pluma ahí, con hojas y demás cosas que dejo olvidadas, acumulando polvo grisáceo.
Con el mismo ritmo, manteniendo una expresión neutra y muerta en sus fracciones, fue de vuelta a su cuarto. Tirándose sobre el colchón cubierto de suaves sabanas, preparado para volver a dormir.
Simplemente, se encontraba muy agotado.
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Se me corto la luz ayer xD Lo cual sirvió para que terminara esto.
Jaja, feliz año nuevo gente, ojala que la vida nos llene de plata.
Nos vemos en la próxima, besos.
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"𝕷𝖆𝖘 𝖈𝖆𝖗𝖙𝖆𝖘 𝖑𝖆𝖘𝖙𝖎𝖒𝖆𝖓"- ¡SCP 096 Human!
FanfictionLas cartas se amontonan a su alrededor, a pesar de que no podía detectarlas con su poca visión, seguirán llegando. Quería vomitar, sus ojos se cansaron de tanto llorar, tendría que hacer algo para detener esto. \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\...