Una locura revelada.

83 7 61
                                    

Un vehículo de mediano tamaño se detuvo en seco sobre el camino de barro, las llantas se salpicaron con un poco del mismo antes de frenar por completo

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Un vehículo de mediano tamaño se detuvo en seco sobre el camino de barro, las llantas se salpicaron con un poco del mismo antes de frenar por completo.

Su conductor se dejó caer sobre el asiento donde estuvo durante largas y tediosas horas, el trafico lo había agotado y atrasado más de lo debido. Con lentitud, desvió la mirada del horizonte verdoso en dirección a la casa de madera, ubicada solitariamente a un costado del camino de tierra que formaba una carretera. Se quedo unos segundos observándola en silencio, antes de bajar de su carro para caminar hacía aquella residencia.

Su cabeza daba vueltas por cada paso que hacía su cuerpo avanzar. Larry y Pandora apenas se callaron al final del viajo, por lo que, además de todavía tener sus voces  incrustadas en sus pensamientos.

Alzó la mirada para contemplar el hogar del castaño, una gran casa de dos piso hecha de madera. Parecía algo antigua, aunque sus paredes se encontraban limpias y en buen estado. Detrás de la residencia parecía ubicarse algunos cultivos, junto a corrales con ganado que descansaban bajo el sol radiante.

Andrew sonrió un poco, antes de caminar directo a la entrada.

Su poca visión se encontró con algunos adornos colgados en la puerta de madera, de coloridos colores y una extravagante forma. También, notó un pequeño mensaje cocido con hilos dorados en unos de ellos.

"Espero poder verte el próximo año."

"Con amor, Kumiho. ♡"

Casi al segundo de terminar de leer, sus dedos se engancharon con fiereza a ese hermoso adorno. Estando a nada de arrancarlo y, tal vez, pisarlo, su cuerpo entero se sobresalto al escuchar un ladrido proveniente de su espalda.

Apenas tuvo tiempo de girarse cuando un gran y esbelto perro doberman se abalanzó sobre su delgado cuerpo, casi arrogandolo al suelo por la fuerza del animal. Puso sus manos sobre su rostro, ocultando el mismo quien se desdibujaba en una expresión de miedo por ser atacado, hasta que sintió las lamidas de la lengua canina acompañadas de unas risas lejanas.

Esas risas... Eran de quien más amaba.

—¡Ven aquí, Magnus!– Lawrence se acercaba a paso lento, con una gran sonrisa en sus delgados labios. Una radiante sonrisa que lo hacía ver más hermoso de lo que ya era ante su ojo.

Al lado del cabo lo acompañaba otro doberman, que, a diferencia de su contrario enérgico, este estaba calmado y hasta podría decirse que algo enojado mientras se acercaba. Resaltado más cuando le enseño los colmillos al de cabellera rubia una vez lo tuvo cerca.

Andrew se encogió de hombros, con si espalda firme en el suelo, sin poder quitarle la mirada de encima al castaño.

—Aaay... Hola, perritos– Saludo a los dos can entre murmullos, recibiendo más lamidas por parte de Magnus.

"𝕷𝖆𝖘 𝖈𝖆𝖗𝖙𝖆𝖘 𝖑𝖆𝖘𝖙𝖎𝖒𝖆𝖓"- ¡SCP 096 Human!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora